18 de septiembre de 2021

La Posta

Reto del chocolate: La sobreexposición de los chicos en  las redes

Reto del chocolate: La sobreexposición de los chicos en las redes

por

Romina Tarifa

Lic. en Psicopedagogía. Diplomada en Educación Social. Promotora de la Protección y Ciudadanía Digital de las infancias y adolescencias.

#ProtecciónYCiudadaníaDigital

Vivimos en la cultura de la extimidad y de la exhibición ilimitada siempre al límite de la viralización, lo cual nos debe llevar a reflexionar sobre la importancia de cuidar la privacidad de cada uno de nosotros y sobre todo de los niños, niñas y adolescentes, quienes son más vulnerables.

Conferencia de prensa

Todos los días somos espectadores de imágenes y videos que se viralizan en las redes sociales y donde los chicos son los protagonistas. Lo llamativo es que son los propios padres quienes deciden “consciente o inconscientemente” publicar, exponer y compartir la crianza de los chicos cada vez a mas temprana edad, en algunos casos, desde el día que confirman que viene un bebé en camino.  

No salen a la calle a repartir fotos de los chicos, pero en las redes sociales sí lo hacen, exponen la identidad y privacidad de los chicos frente a conocidos y desconocidos. Comparten la crianza publicando sus huellas digitales a través de datos e imágenes de sus hijos, lo cual hacen sin su consentimiento y afectando su intimidad, imagen, reputación virtual, seguridad y sobre todo el derecho a su privacidad personal.

La tendencia a compartir la crianza de los chicos en las redes y que protagonizan los padres se llama sharenting y en este aislamiento social por la pandemia su crecimiento es evidente. Al respecto, la empresa de seguridad informática AVG realizó encuestas a 2000 padres en 10 países del mundo, y descubrió que el 81% de los bebés, niños y niñas menores de 2 años de edad ya cuentan con un perfil social en las redes sociales.

En esa exposición desmedida publican datos significativos como domicilios de sus casas y de las escuelas de sus hijos, fechas de cumpleaños, cuando están de viaje y hasta imágenes con desnudez con la gravedad que significa. Los padres desconocen que internet no tiene derecho al olvido, es decir, que pierden el control de todo lo que publican llegando al control de personas que en varias ocasiones tienen intenciones de dañarlos, desconocen que esta exposición exagerada sin precauciones puede derivar en peligros latentes.

Estamos frente a una práctica riesgosa donde los padres comparten la crianza de los chicos y esto genera condiciones para el robo de datos y la suplantación de identidad por un lado, también vulneran la seguridad de los chicos mediante publicaciones con geolocalización o con el informe del colegio escolar. Por otro lado, puede generar el ciberbullying que es el ciberacoso entre chicos, a partir de la utilización de esas imágenes que los ridiculizan con el propósito de humillarlos; y otro riesgo posible es el grooming, delito del acoso sexual virtual contra los niños, niñas y adolescentes por parte de un adulto, los acosadores aprovecharan la información que tienen a su alcance para contactarse y ganarse la confianza de ellos con fines de abuso sexual. 

Los adultos tampoco reflexionan sobre la importancia que tiene para los chicos en su adolescencia la creación de sus identidades en su vida digital, al respecto, los adolescentes ya manifestaron a sus padres que sus publicaciones perjudican su reputación en las redes, la cual forma parte de su identidad digital. Para ellos su identidad digital es importante porque influye en su “quién soy y quién quiero ser”, son ellos mismos quiénes quieren crear sus huellas y decidir qué quieren publicar, qué no y cuándo hacerlo.

Conferencia de prensa

Un ejemplo del fenómeno del sharenting es el reto que se viralizó del desafío del chocolate, en el que se exponen a dos niñas que son hermanas frente a una orden de su madre, quien les comunica la consigna de no comer chocolate durante su ausencia dejándoles el chocolate frente a ellas. Las deja solas y las graba sin comunicarles que serán grabadas. En esta grabación se observa cómo cada niña reacciona y expresa una actitud diferente ante la misma orden de su madre y cómo esa orden generó cierto conflicto, indiferencia y angustia entre ellas. Se expone a las niñas frente a desconocidos y conocidos a la lupa de diversas opiniones.

Este video se volvió viral y recorrió el mundo, se puede ver cómo las niñas fueron, son y posiblemente serán objetos de entretenimiento y exhibición desmedida, frente a quienes las juzgan, comparan y opinan sobre su presente y futuro, ya se refirieron a sus personalidades y conductas, también opinaron prediciendo sobre cómo se adaptarían a las normas sociales en el futuro.

Crecer no es una carrera que se deba ganar, más aún considerando que las condiciones que influyen en el desarrollo de los chicos son diversas según las posibilidades que tengan a su alcance y su individualidad. E incluso cada niña o niño se desarrolla de forma única pese a tener las mismas condiciones socio-afectivas y económicas donde habitan por ejemplo los hermanos que conviven con los mismos padres y en similares condiciones.

¿Qué estamos haciendo los padres? ¿les estamos enseñando a los chicos que grabar a alguien sin consentimiento invadiendo la privacidad del otro está permitido, qué es normal y qué es un juego? Necesitamos comprender que no sólo educamos con la palabra, también educamos con las acciones y con el mismo ejemplo. Tenemos que respetar la individualidad de cada niño o niña, es por eso que no debemos fomentar la comparación ni mucho menos la competencia entre chicos y menos aún entre hermanos quiénes conviven y crecen juntos.

Para proteger a los chicos del fenómeno del sharenting y evitar una exhibición exagerada sin precauciones se recomienda reflexionar lo siguiente:

  • Recordar que internet no tiene derecho al olvido y que toda publicación pasa a estar al alcance de todos
  • Que los chicos tienen derecho a su privacidad también en su vida digital.
  • Las imágenes que se publican pueden llegar a ser extraídas por extraños con intenciones de dañar a los chicos o a su familia en general.
  • Nunca exponer imágenes con desnudez o semidesnudez de los menores de edad.
  • Si se decide compartir la vida de sus hijos en las redes, no aceptar solicitudes de amistades de desconocidos
  • Configurar privacidad de cada perfil de red social solo con personas cercanas y de confianza.
  • No comunicar imágenes y datos sobre horarios, actividades y domicilios que frecuentan los chicos mediante la geolocalización con anticipación o en tiempo real.

Antes de publicar algún mensaje con información e imágenes de nuestros niños, imaginemos si lo haríamos frente a un anfiteatro gigante repleto de gente aceptando las consecuencias que se vayan a generar en el presente y en un futuro cercano. ¿Gritaríamos ese mensaje?, ¿expondríamos esa imagen? Es probable que nuestra respuesta sea ¡NO! Cuidemos a los chicos y respetemos su privacidad también en la cultura digital.

 

© 2019 Revista CHE, Implementado por Estudio Da Vinci.