Propósitos de Año Nuevo

Propósitos de Año Nuevo

por

Luciana Armatta

Lic. en Psicología. Neuropsicóloga. Doctoranda en Neurociencias Cognitivas Aplicadas.

Mi cerebro y yo

Violencia

Es común proponernos ciertos objetivos a comienzo de año, es una excelente tarea ya que nos motiva y nos activa en este período. Sin embargo algunas veces no logramos cumplir todo lo que nos propusimos, debido a múltiples factores, pero en general debido a las dificultades que tuvimos para organizarnos.

Esto genera una sensación de sobrecarga, insatisfacción por no haber logrado lo que queríamos, frustración y estrés como consecuencia.

También están las personas que se relajan demasiado con fin de año y las vacaciones o el cese de actividades y cuando menos se dan cuenta ya pasaron dos meses, comienza marzo, quieren activarse y ya tienen un montón de cosas encima y por cumplir.

Vamos a intentar tener una posición intermedia, organizar nuestro año sin estar hiper alertas y querer cumplir todo ya, pero tampoco desentendernos de todo y después sufrir las consecuencias.

“Para activarse nuestro cerebro necesita motivación, estímulo, metas, OBJETIVOS que nos interesen por supuesto y para lograr y cumplir estas metas necesita una determinada ORGANIZACIÓN o plan de acción.”

Les propongo una tarea muy positiva para proyectarnos en el año, visualizar nuestras metas e iniciar el camino de logro de ellas, tratando de establecer objetivos realistas y viables de acuerdo a nuestras posibilidades.

Violencia

En primer lugar vamos a dividir nuestras metas, objetivos, propósitos o pendientes en categorías, por ejemplo, casa, trabajo, salud, familia, etc. Luego dentro de cada categoría voy a anotar qué tareas quiero realizar en ese rubro (comprar, pagar, visitar, arreglar, mejorar), pero esta lista la vamos a hacer por trimestres o cuatrimestre. De esta manera mi plan de acción tiene fecha de vencimiento y no elaboro listas eternas e incumplibles para todo el año.

Esto me permite ser  realista con respecto a mi capacidad de logro, al tiempo que tengo, y comienzo a tomar conciencia de mi estado presente y de mi situación en general.

Si hay algo que sé que no lo voy a poder cumplir en la primera mitad del año, ya sea por cuestiones económicas o de tiempo, no lo anoto para esta etapa y lo dejo para el próximo trimestre del año.

A medida que voy cumpliendo estas tareas o metas las puedo ir tachando de mi lista y esto genera una linda sensación de logro y disminución del peso mental que uno carga.

Cuando no anoto, no puedo visualizar lo que quiero, pero sí lo pienso, entonces todas estas metas quedan dando vueltas en mi cabeza, desorganizadas, y como mi cerebro no puede tener todo en línea, hago el esfuerzo por no olvidarme, y ahí es cuando se genera esta cuestión de que tengo mucho peso encima, cosas sin cumplir o concretar, comienza a fallar la memoria, y comienza el círculo del estrés y la falta de organización.

Cuando lo voy visualizando, palpando, organizando, puedo ir metiendo estos objetivos para cumplirlos en mi agenda semanal.

Y si sos de los que se dejan fluir y van viendo cómo se desarrolla el año, y ni siquiera pensás en metas o actividades que hay que cumplir en el año, corrés el riesgo de que ciertas cuestiones se te presenten inesperadamente y en el apuro por cumplir con todo, también se arme el círculo de la desorganización y el estrés.

Mientras más organizado esté mi cerebro, mientras más claro tenga adónde quiero llegar y qué cosas tengo o quiero hacer, menos estrés voy a padecer, y mi rendimiento cognitivo va a ser más óptimo.

Por lo tanto, los invito a organizarse en este comienzo de año y transcurrirlo lo más conectados que puedan con su realidad, sus tiempos, sus ganas, sus posibilidades y sus sueños.