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por

Gachi Salum

Graciosa y desopilante, es una convencida de que "la risa salva". ¡Ah! También es abogada.

Mirala Vos, ahora "la Gachi" es columnista

Ilustración: Flori Rodri

Mis hijos se duermen y yo automáticamente me lanzo hacia el control remoto, me pongo cómoda y me dispongo a hacer aquello que hace mucho no hago… zapping: “a ver qué hay de nuevo”  pienso. COVID-19, muertes por COVID-19,  recuperados de COVID-19… cuando ya se terminaban los 350 canales veo, “Polémica tapa de revista Caras”, me quedo viendo… “LA HIJA DE MÁXIMA LUCE CON ORGULLO SU LOOK PLUS SIZE”.  

¡Quéeee! No pude evitar recordar…Yo tenía 18 años, era un día de mucho frío en Córdoba, mi mamá estaba de visita y  salimos a comprar ropa de abrigo para mí. Yo era nueva en esa ciudad, no conocía nada, no me ubicaba mucho – déjenme decirles que  eso no cambio hasta el día que volví a Jujuy - la cosa es que encaramos la peatonal, algo íbamos a encontrar. Recuerdo que mi mamá tenia puesto un tapado de piel sintético,  se usaban mucho en esa época… bueh eso decía ella. La cosa es que  vimos un local con la vidriera llena de poleras de los colores más diversos,  entramos, no puedo explicar el tamaño de los mesones en donde estaban apiladas las prendas. Se acerca una vendedora, yo siempre tímida me quedo callada y mi mamá le pregunta: “¿poleras como para ella?” A lo que responde: “no hay”  desconcertada con la respuesta, mi mamá insiste y le dice “pero la vidriera  está llena de poleras”. “Sí, sí”, responde “pero no hay tan grande” ¡Por favor, imaginen la cara de mi mamá! La miré, me miró a mí y  por unos segundo se hizo un silencio ¡eternooo! Bueh…nos fuimos. Apenas salimos vemos otra vidriera con una estética parecida y entramos, ¡No íbamos a desistir por un mal trago! Empezamos a ver unas poleras en unos mesones  y de pronto sentimos  gritos “¡NO HAAAAY,  NO HAAAY!” Mirábamos para todos lados sin poder entender, en eso se escucha “¡EEHHH, EHHH  LA DEL TAPADOOOOO!” La verdad es que la única que tenía un llamativo tapado era ¡mi mamá!! Levantamos tímidamente la mirada y pudimos ver que era ¡la misma vendedora encarnizadaaaa gritando que ¡no hay tan grandeee! ¡Habíamos entrado el mismo negocio!!! No sé si dimos vueltas en círculo o tenía dos ingresos!  Mi mamá tenía una polera en la mano, la tiró sobre el mesón y dijo “igual no íbamos a comprar esta polera ordinaria ¡y encima sucia! No puedo olvidar ese día… ¡Pero qué le hice yo a esa mujeeerrrr!

El camino de vuelta  fue en silencio, yo estaba entre triste y enojada y tenía una razón de peso para estarlo…Llegamos a casa y ¡quebré en llanto!!! Mis hermanos  no entendían nada, mi mamá les cuenta todo con lujo de detalles, como es su costumbre y no recuerdo bien en qué  momento nos encontramos todos llorando, pero de la risaaaaa y sí… pusimos el ojo en el tapado… 

Siempre que recuerdo esta anécdota, me propongo firmemente bajar de peso, ¿cuántos años pasaron ya?? Ufff lo voy a poner entre mis prioridades… pero cuando pase la cuarentena…. A este paso quizás logre ser flaca, sí, ¡pero vieja! Y… ahí cambiarían mis problemas…de algo hay que quejarse…

No hay tan grande, las rayas no te favorecen, con tu cuerpo no usaría eso, el vestido es muy corto, buscá prendas con mangas, si es gordita regalale accesorios, probalo, mirá que estira un montóoon, la promo es solo talles únicos, este look es para chicas jovencitas,… seguro me estoy olvidando de  varias ¿noo?? Y yo que quería ser modelo… (naaaa mentira).

La mayor prisión en la que la gente puede vivir, es el miedo de lo que otras personas puedan pensar… (lo leí por ahí). Tu cuerpo no pide opiniones, querete y sé feliz!!

Llegamos a casa y ¡quebré en llanto!!! Mis hermanos  no entendían nada, mi mamá les cuenta todo con lujo de detalles, como es su costumbre y no recuerdo bien en qué  momento nos encontramos todos llorando, pero de la risaaaaa y sí… pusimos el ojo en el tapado".

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