Otro hábito para desterrar: Los sorbetes del averno

Otro hábito para desterrar: Los sorbetes del averno

por

Pachi Tabera
31 años
Abogada
Delegada de la Asociación UCU Jujuy

#ConsumidoresInteligentes

La “pajitas” o “sorbete” de plástico es llamado entre los ambientalistas como “killer ambiental”, y no es para nada una exageración. He ahí el motivo de ésta columna: erradicar su uso al 100%.

De movida, un elemento como la pajita que tiene una vida útil de literalmente 20 minutos y un proceso de cientos de años para degradarse y ser absorbida por el medio ambiente, es a todas luces: ¡una ridiculez NIVEL DIOS!

La joda comenzó en los años ´60, la “época dorada del plástico”, pero ahora su uso ha aumentado exponencialmente. Llegó la hora de tomar conciencia de lo que hacemos automáticamente para frenarlo y extirparlo de nuestra vida para siempre. Sí, no hay grises aquí, ¡LA PAJITA NO VA MÁS!

  • ¿Qué tanto daño puede hacer una pequeña pajita?

Muchísimo daño.

De hecho, hablando de datos científicos, les cuento que las pajitas o sorbetes de plástico llamados en la jerga ambientalista “killers ambientales” están en el Top 10 de OBJETOS QUE MÁS CONTAMINAN EL MAR.

Cada día en el mundo se utilizan UN MIL MILLONES de pajitas que, como ya dije, tienen una vida útil de 20 MINUTOS (es real) y una biodegradación que tarda CIENTOS DE AÑOS. En el medio de eso, lastima y asesina a todo tipo de especies de animales, sobre todo las especies marinas, altera ecosistemas acelerando la extinción de especies que habitan los mismos y colaboran con el grave problema de superproducción de basura que tenemos en el mundo, de hecho las pajitas son el 4% de esa basura mundial: ¡ES-UN-MON-TÓN!

Tan es así el daño que su uso masivo e inconsciente produce que, respecto de la fauna marina nomás, cada año 1.500.000 animales mueren a causa de ingerir éstos plásticos ya que los confunden con comida, por lo que se estima que para el año 2050 (o sea, cuando yo tenga 62 años recién, por ende voy a atestiguar esta catástrofe) va a haber más basura que peces en el mar.

  •  ¿Porqué somos así?

El fundador de Ocean Recovery Alliance, Douglas Woording, aseguró en un documental del National Geografic que “Hace 10 años, las pajitas no estaban en todas partes. Si pedías un cocktail igual te daban una, pero ahora pides un maldito vaso de agua helada y te ponen una pajita”. 

También aseguró que una explicación de ello es el miedo de la gente a los gérmenes, los famosos germofobic que ahora está tan de moda ser. De hecho, el repunte en el uso de pajillas se dio después de un brote de la enfermedad respiratoria SRAG en 2003, que comenzó en China y se extendió en países de Europa y América. Bueno, ¡no freakeen!, se chapan a cualquiera pero se escandalizan por los gérmenes como excusa para usar descartables, ¡Pilas!

Por otro lado, está la típica de que como son gratis las pajitas, las quiero. ¡No! No son gratis, no nacen de los mandarinos que están en la vereda, son productos que si bien no lo paga el consumidor, sí los paga el pobre comerciante que está pechando el país día a día. Como dato, acá en Jujuy le pregunté a dos amigos cuánto gastan en sorbetes/vasos de plástico/bolsas por mes. Mariano Bueno de El Monarca que está en la Plaza de Los Leones de Ciudad de Nieva y Tomás García que tiene su drugstore en Sarmiento esquina Independencia (pleno centro jujeño) me contaron que no es un gasto para nada menor, hoy bancarle el ridículo hábito al consumidor de tomar su bebida con pajita, vasito y bolsita de plástico, les sale aproximadamente $ 8.000 por mes, es decir, les sale más caro ese gasto que la factura de Luz y Agua del comercio.

Así, las cosas, por el medio ambiente y por el amigo kiosquero, podríamos dejar de pedir pajitas, vasitos, bolsita, más aún ahora que sabemos que verdaderamente son prescindibles.

  •  ¿Cuál es el plan?

En los últimos años, varias asociaciones y organizaciones se han batido para la prohibición o la limitación de las pajitas de plástico. En los EE.UU., la campaña “Be Straw Free” (Libérate de la pajita) tiene el objetivo de convencer personalmente a los propietarios de bares y clubes a no presentar a los clientes bebidas ya provistas de pajitas, sino, por lo menos, a esperar a que sean ellos a que las pidan expresamente.

En Miami, ya se ha anunciado que pronto se prohibirá el uso de las pajitas de plástico en cafés y hoteles cercanos a la playa y que se aplicarán multas de hasta U$S 500 a los infractores, ello atento a que muy a menudo las pajitas se tiran en la playa y, por su tamaño y forma, las máquinas que limpian diariamente la arena no logran recogerlas y separarlas. Así que inevitablemente terminan en el mar.

Otros lugares en los Estados Unidos se han declarado “libres de las pajitas de plástico”, incluyendo el parque Sea World de Orlando y el Seaquarium de Miami. A su vez, muchos restaurantes las han abolido como también, Xanterra Parks Resort (la mayor compañía estadounidense de gestión de parques) puso en marcha el programa “Choose to be Straw Free” (Elije ser Libre de Pajita) y también está el caso del niño de once años, Milo Cress, que convenció al gobernador de Colorado (EE.UU.) para que declarase ‘Día Nacional Sin Pajitas’ al 11 de julio de 2013.

Se propone además, que los gigantes de la hotelería deberían ser más proactivos en el suministro de alternativas ecológicas, ya que, por otra parte, la sensibilidad ciudadana hacia cuestiones ambientales es alta y el retorno de imagen y económico puede ser sustancial.

Así las cosas, sepan que las firmas Starbucks y McDonald's dejarán de utilizar las pajitas de plástico en el corto plazo. Starbucks ya ha anunciado que para 2020 no quedará ni rastro de sus típicas pajitas verdes, que serán sustituidas por una tapa reciclable similar a la que utilizan los bebés para aprender a beber. McDonald’s, a su vez, las cambiará por las de papel a partir de septiembre. 

En Instagram, mientras tanto, ya los usuarios más jóvenes plantan lucha en contra del plástico, en la que las pajitas de metal van escalando posiciones. Plateadas, doradas o en cualquier tono, éste tipo de tubos no solo está presente en redes sociales sino que ya corona los refrescos y bebidas que se sirven los millenials. Los hashtag #StopSucking o #ReusableStraw compilan numerosas instantáneas de todos aquellos que inmortalizan sus nuevas pajitas metalizadas y animan a sus seguidores a hacer lo mismo. 

La cocina
  • CONCLUSIÓN: 

Cada año se arrojan al mar ocho millones de toneladas métricas de plástico y es necesario concienciar también sobre la importancia de acabar con todo tipo de envases y productos de un solo uso de este material. En particular la pajita es un objeto superfluo y absolutamente innecesario. Pero, si de verdad no pudiéramos prescindir de ella, existen muchas alternativas menos perjudiciales para el medio ambiente, empezando por las pajitas de vidrio, titanio, papel o bambú, todas opciones reutilizables o 100% biodegradables. Pensálo.

Posdata: ¿Un último datazo? se viene una campaña en Jujuy sobre el tema, estate atento ;)

La joda comenzó en los años ´60, la “época dorada del plástico”, pero ahora su uso ha aumentado exponencialmente. Llegó la hora de tomar conciencia de lo que hacemos automáticamente para frenarlo y extirparlo de nuestra vida para siempre. Sí, no hay grises aquí, ¡LA PAJITA NO VA MÁS!