Nada será igual

Nada será igual

por

Nicolás Módena

Lector, algo observador, libre pensador, digno padre, olvidable escritor. Todo, habiendo sido abogado.

#FicciónConRelieve

Ilustración: María José Albo

En mi rutina densa e infame me sorprende algún recuerdo, de esos que pierden detalles y color y aroma día a día, como dibujos hundiéndose suavemente en el agua negra del mar. Aparece una esquina rodeada de árboles mentolados, apagada o escondida en la noche de alguna fiesta ruidosa y pagana; se muestra un efímero rayo de luz blanca reflejado sobre una medianera en extensa curva por la luna a pleno; me distrae una insigne figura que surge desde la nada; le sigue un abrazo ritual, un tanto largo, simbólico como las miradas largas, o como las casualidades, enmudeciendo con alto impacto a la muchedumbre. Todo superpuesto, o en simultáneo para ser preciso. Luego, unas palabras, triviales, quizás desordenadas por respeto al enigma de los enamorados que temen ser descubiertos. De repente, como lo hago hace tantos años, me alejo en decoroso silencio, fugándome hacia adelante. La noche sigue mis pasos y escucha mi voz proclamando: nada será igual. Y así fue desde aquel día de media semana, olvidable para el resto.

Hoy tengo la certeza de que usted no sabe a qué fecha refiero, tanto como que yo no sé ni sabré confesarlo con la precisión y detalle que se merece. Entonces le propongo que sigamos así, descifrando, aunque sea microscópicamente, cuánto nos hemos dicho hasta nuestro último encuentro, en el pasado marzo si mi memoria me acompaña, sin darnos cuenta que desde aquel evento nos hablamos en un único idioma, indefinido, intransitable, tan efímero como infinito.