Mis redes deben cuidarme

Mis redes deben cuidarme

por

Pachi Tabera
31 años
Abogada
Delegada de la Asociación UCU Jujuy

#ConsumidoresInteligentes

Hoy vivimos -en gran medida al menos- a través de nuestras Redes Sociales. Algo que comenzó como un servicio recreativo impulsado por la generación millenial, se terminó volviendo de carácter esencial para relacionarnos, para comercializar, para informarnos… ¡para todo!

Todas estas redes donde “compartimos” experiencias e intercambiamos toneladas de gigas de datos, no sólo cumplen el romántico fin de interrelacionarnos amigablemente y mantenernos conectados, sino que muchas veces son escenario fértil para que suframos situaciones desde desagradables hasta peligrosas.

Aquí es donde empezamos a hacer cirugía a corazón abierto de éstas redes, para determinar qué son, cómo funcionan, cómo “pagamos” sus servicios y qué deberes tienen para con nosotros. ¡Chau romance y hola responsabilidades para mi querido Mark Zuckerberg y compañía!

  • Las redes sociales NO son gratis

Todo comenzó con Facebook, la red con la cual detonó el boom de las redes sociales y fue punta de lanza para todas las demás que le siguieron: Instagram, Happn, Twitter, Tinder Nike Running, LinkedIn, Telegram, Pinterest, Google, Hotmail, etc.

Lo primero que debemos saber es ¿por qué los CEO de estas Redes Sociales son multimillonarios si yo no les pago ni un solo peso por usarlas? Bien, les cuento que sí pagamos y ¡mucho! Ya que pagamos con algo invaluable e imposible de devaluar, valga la redundancia, pagamos con nuestros datos, nuestras información personal.

Nuestros datos (nombre, domicilio, gustos deportivos, preferencias gastronómicas, intereses, información de todo tipo) son primero invaluables principalmente porque nosotros estamos “pagando” con ellos al darlo sin saber cuánto cotizan en el mercado, es decir cuánto valen si traducimos en dinero.

¿Por qué hacemos esta relación? Porque sabemos que estas mega-empresas las “venden” y ahí si traducen en dinero nuestra data. Las venden a otras empresas, por ejemplo a empresas proveedoras de algún bien o servicio determinado que necesita hacer publicidad específicamente dirigida al target de mercado que compraría su producto, en vez de hacer una publicidad masiva que llegue a todos. Es por ello que la interface de nuestras redes es distinta conforme el usuario que esté abierto, ya que -por ejemplo- en mi página de Facebook, a los costados me sale publicidad de raquetas de tenis y a mi papá le salen artículos de pesca.

Ahora, decimos que no se devalúa, porque muy al contrario del peso argentino, el negocio del Big Data va exponencialmente en asenso ¡es más! los expertos hablan del “PETRÓLEO DEL SIGLO XXI” cuando se refieren a nuestros datos que tan alegre e ingenuamente vivimos aportando para que Mark sea cada día más millonarios.

  • El marco legal de las Redes Sociales.

Todas las redes sociales desarrollan contrataciones unilaterales a las cuales se adhieren los usuarios. Tomando como ejemplo a Facebook, entre esta red social y el usuario se celebra un contrato de adhesión mediante “un click” que formaliza el navegante de la red social. Al clickear el usuario acepta, generalmente sin leer, un universo de declaraciones perfiladas por distinguidos colegas americanos.

Como contrato de adhesión ha sido redactado unilateralmente y no da lugar a negociar los términos de inclusión. Si no se está de acuerdo, se está fuera de la plataforma social. Al respecto no debe perderse de vista que el usuario celebra un contrato con su proveedor de información y los conflictos jurídicos entre ambos se rigen por el sistema contractual de responsabilidad. Ello sin mencionar la eventual invalidez de las cláusulas que puedan ser “abusivas” y están impuestas por la empresa.

Les tengo que destacar, por si no sabían, que el usuario (vos, sus amigos, sus hijos, etc.) cede a Facebook el derecho de uso sobre cualquier contenido de propiedad intelectual (información, opiniones, imágenes, etc.) con carácter permanente. Así lo refiere expresamente el punto 2.1. de la referida declaración donde dice “nos concedes una licencia no exclusiva, transferible, con posibilidad de ser sub-otorgada, sin royalties, aplicable globalmente, para utilizar cualquier contenido de PI (propiedad intelectual) que publiques en Facebook o en conexión con Facebook (en adelante, “licencia de PI”). Esta licencia de PI finaliza cuando eliminas tu contenido de PI o tu cuenta, salvo si el contenido se ha compartido con terceros y éstos no lo han eliminado”.

Por otro lado, la empresa Facebook como cualquier otra empresa (sea una red social lo que provee o cualquier otro servicio) tienen algo que se llama DEBER DE SEGURIDAD y lo reza el artículo 5 de la Ley de Defensa del Consumidor Nº 24240 al decir que Las cosas y servicios deben ser suministrados o prestados en forma tal que, utilizados en condiciones previsibles o normales de uso, no presenten peligro alguno para la salud o integridad física de los consumidores o usuarios.”

Específicamente en Facebook se consagra la cláusula de “Best Efforts” para que la plataforma se considere un ámbito seguro para la privacidad de los usuarios pero no se otorgan garantías al respecto. Ello lo consagra expresamente el punto 3 cuando refiere que “...Hacemos todo lo posible para hacer que Facebook sea un sitio seguro, pero no podemos garantizarlo...”. ¡Bueh! ¡Ni el más toxico de mis novios se animó a tanto!

A pesar de ellos, por otro lado, la red compromete al usuario a no crear ningún contenido que implique violentar derechos de terceros.

Esto constituye un punto importante a la hora de deslindar responsabilidades. Al respecto se consagra que:

  • “…No publicarás contenido que resulte hiriente, intimidatorio, pornográfico o que contenga desnudos o violencia gráfica o injustificada...” (punto 3.7);
  • “...No utilizarás Facebook para actos ilícitos, engañosos, malintencionados o discriminatorios...” (punto 3.10);
  • “...No proporcionarás información personal falsa en Facebook, ni crearás una cuenta para otras personas sin su autorización...” (punto 4.1.);
  • “...No utilizarás Facebook si eres menor de 13 años...” (punto 4.3);
  • “… No publicarás contenido ni realizarás ninguna acción en Facebook que infrinja o viole los derechos de otros o que viole la ley de algún modo...” (punto 5.1.)
  • “...Podemos retirar cualquier contenido o información que publiques en Facebook si consideramos que viola esta Declaración...” (punto 5.2.).

Al respecto Facebook ha instrumentado un acertado aplicativo para denunciar contenidos de tipo difamatorio o ilegal que son dados de baja, previa verificación y moderación. También contiene aplicativos que permiten promover la baja de perfiles falsos o sostenedores de publicidad engañosa. Como consecuencia de la ley que rige la contratación, le resulta aplicable un procedimiento de notificaciones denominado “notice and take down”, instituto previsto en el art. 512 de la “Digital Millenium Copyright Act” (DMCA) del año 1998 de los Estados Unidos que constituye un mecanismo extrajudicial que implica quitar (take down) de Internet los contenidos que se denuncian como ilegales luego de recibida la notificación pertinente (notice). Al recibir esta notificación la red social debe actuar rápidamente y dar de baja o bloquear un contenido que le sea notificado como difamatorio, que atente contra un derecho personalísimo y/o de propiedad intelectual y/o sea ilegal, ¡en teoría!, pero muchas veces no es así en la práctica.


La cocina
  • Me deben cuidar:

En relación con esto, no puede escapar al lector la idea de que en materia de nuevas tecnologías, donde la seguridad de la información personal está en juego, debe regir un criterio de proporcionalidad: a mayor desarrollo de nuevas tecnologías, mayor deber de información y mayor obligación de seguridad.

Es por ello que, cuando las plataformas de redes sociales son utilizadas como escenarios para propiciarnos un daño (sea que lo propicie la Red Social o un usuario de la misma a través de ella) esta red social debe, en primer lugar intentar evitar que se produzca el daño; en segundo lugar, si ya se produjo debe hacerlo cesar; en tercer lugar, si incumple con estas dos anteriores debe indemnizarnos. Ya hubo sentencias contra Yahoo, Google y Facebook en casos argentinos donde se demandó a éstas mega multimillonarias empresas por haber sido desdeñosas con el cuidado del usuario y haber permitido que se vulneren derechos de los mismos.

 Así que ya sabe: ¡RECLAMEN!, que las Redes Sociales no son ningún fantasma. Son empresas proveedoras de un servicio, que como cualquier otra, NOS DEBE SALVAGUARDAR, Y SINO: ¡A TRIBUNALES MAMI!

Todas estas redes donde “compartimos” experiencias e intercambiamos toneladas de gigas de datos, no sólo cumplen el romántico fin de interrelacionarnos amigablemente y mantenernos conectados, sino que muchas veces son escenario fértil para que suframos situaciones desde desagradables y hasta peligrosas".