¡Los chicos reclaman conectividad!

¡Los chicos reclaman conectividad!

por

Romina Tarifa

Lic. en Psicopedagogía. Diplomada en Educación Social. Promotora de la Protección y Ciudadanía Digital de las infancias y adolescencias.

#ProtecciónYCiudadaníaDigital

En un mundo cada vez más globalizado, la exclusión digital muestra con mayor fuerza, no solo la necesidad de acceder a la tecnologías de la información y comunicación y a internet, sino también la necesidad de formar parte de esta comunidad conectada para estar socialmente incluidos.
Conferencia de prensa

Antes de que surja esta pandemia, ya vivíamos en un mundo conectado, algunos formando parte de los incluidos y otros de los excluidos digitalmente, con todo lo que esto implica en el acceso a la información, a las posibilidades laborales y la mejora de nuestra calidad de vida.

Lo cierto es que el hecho biológico del coronavirus está provocando que el proceso de digitalización de las actividades humanas se acelere, es decir, vaya más rápido de lo que se venía dando. Aun nos falta mucho por trabajar sobre las brechas digitales que nos atraviesan ya sea por nuestro lugar de procedencia, identidad de género, edad, nivel socio-educativo y recursos económicos donde el Estado tiene un rol importante para intervenir.

Esta necesidad del aislamiento social nos llevó a suspender bruscamente las clases presenciales orientando, en la medida de lo posible, hacia  las clases virtuales, nadie esperaba ni estaba preparado para afrontar una pandemia con características inéditas y los trabajadores de las escuelas tampoco lo estaban. Cada docente, colectivos de docentes, escuelas y provincias salieron a dar respuestas según sus posibilidades evidenciando las brechas digitales desde el acceso a las computadoras, celulares y a la conectividad, y también desde las competencias digitales adquiridas tanto de los docentes como de los chicos, entre otras brechas que obstaculizan la continuidad de las clases.

En este sentido, Nicolás Welschinger, Doctor en Ciencias Sociales, expresó que lo digital es hoy además una nueva dimensión de la desigualdad, porque estar desconectado no solo significa quedar excluido de círculos de sociabilidad políticos, religiosos y educativos, sino también participar en condiciones desiguales dentro del mercado laboral. Al respecto, antes de que comience la emergencia sanitaria global, la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI) ya había anticipado que en este año habría medio millón de puestos de trabajo en áreas como Big Data, inteligencia artificial o ciberseguridad, dejando bien en claro que la demanda laboral relacionada al acceso a las tecnologías digitales está creciendo.

Para garantizar la inclusión digital de los niños, niñas y adolescentes resulta necesario reconocer a la alfabetización digital como derecho a la educación. En esta realidad emergente, los chicos necesitan estar más conectados por varias necesidades que tienen, lo necesitan para acceder a la escuela y dar continuidad a las clases, esa necesidad de estar conectados no se limita solo al acceso a las tareas escolares, su necesidad principal está concentrada en mantener los vínculos con sus docentes, con sus compañeros y con el clima de la escuela.

También necesitan estar conectados porque realizan diferentes actividades como entretenerse, informarse, jugar, escuchar música, seguir aprendiendo por fuera de lo estrictamente escolar, comunicarse con sus familiares y amigos, y también preparase para el mundo del trabajo.

Sin dudas, la conectividad es una necesidad actual del siglo XXI y así lo expresan los propios chicos que están siendo oídos por el Estado Nacional, expresando sus opiniones sobre las realidades que viven. Por su parte, Gabriel Lerner, secretario de Niñez, Adolescencia y Familia del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, viene gestionado encuentros virtuales con niños, niñas y adolescentes de diferentes provincias del país para escuchar cómo transitan esta pandemia y conocer mejor sus realidades.

Los chicos expresaron claramente que reconocen como una gran dificultad la falta de conectividad y de computadoras para poder hacer las tareas, y que por más que algunos de ellos tengan conectividad también piden que el resto de sus compañeros accedan para que se puedan comunicar y puedan seguir estudiando. El Estado reconoce esta necesidad, sin dudas, para los estudiantes que recibirán próximamente sus notebooks por parte del Estado Nacional. Resultará significativo porque lo viven como parte de su derecho a la educación, es decir, como bienes públicos de inclusión que no es otra que cosa apostar a su inclusión social. Que los chicos puedan expresarse y ser oídos por actores del Estado es una forma de garantizar sus derechos y tiene un significado transcendental porque las voces de los chicos son necesarias y forman parte de este presente que vivimos y del futuro que estamos construyendo.