La tasa más alta de mortalidad: ¿el coronavirus? No, el odio

La tasa más alta de mortalidad: ¿el coronavirus? No, el odio

por

Pachi Tabera
31 años
Abogada
Delegada de la Asociación UCU Jujuy

#ConsumidoresInteligentes

Bajo pena de pecar de soft, “cursi”, melodramática o simplemente de tonta, y con el riesgo de que ésta columna informativa termine siendo el triste Diario de Bridget Jones en épocas de pandemia, me arriesgo a escribir un poco sobre los días que van corriendo y hacer autopsia de nuestras actitudes.

Parece loco, y capaz esa es una de las cosas que más me enamoran de la materia, pero esto también tiene que ver con nuestro perfil como consumidores.

En tan solo un par de días donde recibí (y di) agresiones de quienes consideraba amigos, reproches de familia, tuve que darle el pésame a otros amigos por el fallecimiento de su papá, leí comentarios cargados de odio xenófobo y clasista en redes (sea de los adinerados a los pobres como de los más humildes hacia los más pudientes)… un destripe social en menos de 48 h, que no hizo más que ponerme a pensar entre lágrimas de hastío.

Y bueno, se los comparto aquí ya que de todas formas me tocaba escribir esta columna de opinión.

 

 

La cocina
Imagen: Pexeles

Parece que esta nueva cepa de gripe ha venido para quedarse, como todas… como fue la gripe aviar, la porcina, etc. Que luego de la crisis siguen existiendo, están controladas, pero siguen ahí flotando y capaces de enfermarnos en cualquier momento. El paso del tiempo y el hallazgo de la vacuna lograron extirpar el pánico del cocktail mortal que hacía con la gripe del momento. Con un poco de suerte, eso será lo que suceda con el Coronavirus también.

Ahora bien, lo que la futura vacuna del CONVID-19 no va a curar bajo ningún punto de vista, simplemente porque le es físicamente imposible hacerlo, es la maldad de nuestros corazones. Y aquí sonaré “chamuyera”, “melodramática” o whatever, pero sí, a eso me refiero, al mal de alma que todos portamos (en mayor o menor medida) y que todos vomitamos cuando la crisis nos toma de pleno.

Seré muy católica para el gusto de algunos lectores, pero no dejo de pensar, en que lo que aflora, es esa maldad de alma que regurgita y se vomita: los pecados materializados… pecados capitales, técnicamente hablando, que son la avaricia, la codicia, la gula, la envidia, la soberbia, la pereza y la ira. Apenas los leyeron, díganme si no, ¿no recordaron a alguien encarnando alguno de ellos en el marco de esta pandemia?

La avaricia: el que se stockea de productos sólo para él, muchos más de los que realmente necesita.

La codicia: los que en el primer día del anuncio del primer enfermo en Argentina, retiraron de sus góndolas TODOS los alcoholes en gel -por ejemplo- para remarcar precios con subas del 500%.

La gula: el que nunca va al supermercado, pero ahora compró más alimentos de los que físicamente puede ingerir antes de sus fechas de vencimiento.

La envidia: porque el virus es importado de Europa y Asia, culpa de aquellos argentinos que aún con un cambio a $80 – U$S1 se fueron de viaje.

La ira: del que se le ordena hacer cuarentena y muele a golpes a quien ose reprocharle lo que por deber le corresponde acatar, el que insulta al que critica al gobierno que banca o el que critica con odio a los que bancan el gobierno y sus políticas.

La pereza: de quienes creen que cuarentena es sinónimo de vacaciones pagas.

La soberbia: de quienes juzgan, de los que tienen  aires de DT de la AFA y saben cómo ser gobernantes, cómo paliar una crisis en salubridad y economía como ésta, que son más infectólogos que la Infectología y tildan a todos los demás de “idiotas”, “inútiles”, etc.

Ahí los tenés a los 7, los siete pecados capitales, seas católico o no… ¿pecaste de alguno de éstos? ¿Aunque sea en un mínimo? Yo sí.

En éste marco apocalíptico donde podemos ver cómo una crisis desencadenó el peor tipo de persona que somos, vamos al hueso y a relacionarlo con el tema de esta columna: los consumidores.

 

Nuestra actitud en el mercado: consumidores y comerciantes en capilla


Parece joda, pero en el medio de los anuncios de enfermos, muertos, asuetos y tips relacionados con el Coronavirus, se nos pasó por alto el Día Mundial de los Consumidores, que fue el pasado Domingo 15 de marzo.

¿Qué tiene que ver? Mucho.

Cada año, para el 15M, la Organización Consumers International dicta un lema y una consigna a seguir, adivinen cuál es la de éste año: el consumidor sostenible. No va a sorprender a nadie que la tendencia en el mundo y en las nuevas generaciones de consumidores es tener hábitos de consumo más amigables con nuestra salud y con el ambiente. Tema que ya tocamos en más de una oportunidad en éstas columnas de hecho.

Consumers International en su breef por el 15/3/2020 dice que “Si todos vivieran el estilo de vida de una persona promedio en Europa occidental, necesitaríamos tres planetas para apoyarnos. Mientras tanto, alrededor de mil millones de personas viven en la pobreza extrema, incapaces de acceder al mínimo necesario para una calidad de vida decente.” Por lo tanto, para proteger el planeta y proporcionar condiciones sociales justas para las generaciones actuales y futuras, debemos pensar en la forma en que producimos y consumimos bienes y servicios.

El objetivo del consumo sostenible es aumentar la eficiencia de los recursos y el comercio justo mientras se ayuda a aliviar la pobreza y permitir que todos disfruten de una buena calidad de vida con acceso a alimentos, agua, energía, medicamentos, etc.

Es el plan perfecto, un consumidor sostenible elige mejores productos para consumidor él y su grupo familiar, lo que impacta directamente en mejorar su salud y por ende su inmunidad a agresiones externas, como el actual virus.

A su vez, genera menos producción de basura, lo que impacta positivamente en el ambiente y los recursos no renovables que necesitamos para subsistir como planeta.

Un consumidor con ése nivel de consciencia es más inteligente, y en su inteligencia traducida en hábitos sostenibles es que es menos propenso a ser víctima del marketing, eso disciplina a los mercados y genera un comercio más justo. Más justo en la relación C-C (consumer to consumer), C-B (consumer to bussines) y B-B (bussines to bussines).

Llevado a la práctica: un consumidor sostenible hoy en crisis de coronavirus no desabastecería una estantería de leches que no puede consumir antes de que venzan, no se enloquecería por comprar alcohol en gel porque la misma desinfección lograría con agua y jabón blanco, lo que llevaría a que la codicia no embargue al comerciante y lo tiente de remarcar precios o de limitar stock.

¡¿Te das cuenta del enorme impacto que tendríamos con buenos hábitos!?

Imagen: La Nación

Las políticas argentinas hasta el momento

No me voy a indignar relatando -y ustedes leyendo- por milésima vez cuáles son los tips y datitos piolas respecto del Coronavirus, pero sí voy a darles info sobre los temas que se consultas y que nadie ha viralizado aún.

  • EL TRANSPORTE:

Las consultas frecuentes respecto del transporte y los debates que he tenido estas últimas horas con colegas consumeristas han llegado felizmente a su fin gracias al Gobierno Nacional que decidió finiquitar el debate bizantino que estábamos teniendo sobre los eximentes de responsabilidad de caso fortuito y fuerza mayor en que entraba la pandemia, y dictó una Resolución ordenando los patitos de éste jardín argentino.

A saber, el  ministro de Transporte de la Nación Mario Meoni, anunció el martes 17 de marzo que "se suspenderá de manera total la circulación de trenes y colectivos de larga distancia y aviones de cabotaje" desde el próximo viernes 20 hasta el miércoles 25 de marzo, para desalentar los viajes por el fin de semana largo y prevenir así la expansión.

Por otra parte, respecto del área metropolitana de la Ciudad de Buenos Aires, a partir del jueves próximo todos los micros y trenes sólo podrán trasladar pasajeros sentados, no podrán transportar a nadie que esté parado. Habrá un sistema de control muy férreo desde la CNRT (Comisión Nacional de Regulación del Transporte) y de la la Agencia Nacional de Seguridad Vial para que la medida se cumpla, y sentenció "No estamos en una situación como para estar haciendo turismo” ya que "muchos argentinos no han tomado conciencia aún de la situación crítica en la que vivimos".

Yo, lo aplaudo, el rigor a los argentinos nos hace bien en algunos casos, sino esto es tierra de nadie.

  • LOS PRECIOS Y EL STOCK DEL ALCOHOL EN GEL:

También se acabaron los vivos cuando Secretaría de Comercio Interior de la Nación sacó la Resolución 86/2020 que ordenó retrotraer de forma “transitoria el precio de venta del alcohol en gel -en todas sus presentaciones- cuya comercialización se encuentre autorizada en el territorio nacional, a los valores vigentes al 15 de febrero de 2020”. Además, estableció que los precios de venta “no podrán ser alterados por un período de 90 días” desde la entrada en vigencia de la resolución e intimó a las empresas a incrementar la producción hasta el máximo de su capacidad instalada para garantizar el abastecimiento.

Si ves un incumplimiento de éste tipo podes hacer tu denuncia de manera virtual en www.consumoprotegido.gob.ar.

Imagen: tn.com.ar

Conclusión

En fin, haciendo honor a la consigna instaurada por Consumers International, el objetivo de ésta columna es que seamos BUENOS más que INTELIGENTES, buenos con nuestras familias cuidándolas al no exponerlas a la calle cuando podemos quedarnos en casa, buenos con el prójimo haciendo la cuarentena que corresponde si volvimos de viaje, respetando las normas (de protocolos de salubridad, de cuarentena, de stock, de precios, de transporte) porque en definitiva todo está orientado al BIEN COMÚN, al BIEN SOCIAL, que aunque tu individualismo no te lo deje ver ahora, yo te juro que eso se traduce directamente en un BIEN INDIVIDUAL para vos y los tuyos. Cuidate, cuidalos, cuidame. 

Seré muy católica para el gusto de algunos lectores, pero no dejo de pensar, en que lo que aflora, es esa maldad de alma que regurgita y se vomita: los pecados materializados… pecados capitales, técnicamente hablando, que son la avaricia, la codicia, la gula, la envidia, la soberbia, la pereza y la ira".