Juntos a la par

Juntos a la par

por

Lic. Laura Altea

Psicóloga. Magister en Comunicación y Educación. Especialista en Evaluación y Diagnóstico .

#Psicología

“Muchas veces sentí que podía "salvar" a otros y fallé con éxito mil veces...Comprendí que es mi propio fuego, atrapado en los demás, el que vengo a salvar.” (Lorena Ciocale)

Imagen: Philippe Halsman

¿Quién no ha experimentado en la vida una situación difícil? ¿Un momento en que la adversidad ha tocado hasta la fibra más profunda del ser?

Cuando vemos a alguien pasándola mal, vulnerable emocionalmente, lo primero a lo que atinamos es señalar cuál es el camino, las respuestas o posibilidades para alivianar el dolor.  Es que no es fácil acompañar y presenciar el sufrimiento, tolerando la impotencia de “no poder” resolver o mitigar la carga.

Conectamos con la emoción del otro desde la resonancia interna, desde la conexión con la propia emocionalidad y vivencias previas, desde nuestra historia, que reeditada, puede ser impulsora de esta necesidad de ayuda, de posicionarnos como apoyo para alguien. Pero el  otro también se presenta con sus propias cargas emocionales y su historial, con sus tiempos y formas de actuar disímiles a los nuestros, con su realidad psíquica subjetiva y singular, por lo que precisará vivir su experiencia y encontrar todo el capital que reside contenido en ella.

Resistir a intentar brindar posibles soluciones es tolerar el dolor y tiempos ajenos, teniendo en cuenta que seguramente sí esa persona atraviesa por todo el proceso de descamarse podrá llegar a su interior y reconocerse. Sin atajos o respuestas externas.

En tiempos de extravío, de conflicto y desencuentro con los propios recursos, de frustración, descreimiento  y dolor psíquico, el valor agregado de la amistad está en el ser par, compañía, sostén, sin más pretensiones que ese abrazo, ese mate caliente, ese silencio sostenido. Sin llenar vacíos con palabras y cicatrices con soluciones racionales.

La importancia del otro, de la red, en los “baches” y turbulencias de la vida es fundamental a nivel emocional y afectivo, no significa allanar, pero sí propiciar un sentir juntos, un pensar juntos en el transitar de un camino sinuoso, durante el cual no se le soltará la mano.

Estar presente para el dolor de otra persona no implica dirigir el ritmo de los procesos, ni hacer que el sufrimiento desaparezca, es acompañar sin intentar llenar los vacíos con palabras o respuestas, simplemente estar ahí para y con el otro.

"La compasión no es una relación entre sanador y herido. Es una relación entre iguales. Sólo cuando conocemos bien nuestra propia oscuridad podremos estar presentes con la oscuridad de otros. La compasión se hace real cuando reconocemos nuestra humanidad común." Pema Chödrön, budista tibetana

Validar el dolor desde un profundo respeto por el momento del proceso en el que se encuentra la persona. La fuerza más poderosa del vínculo está en la posibilidad de abrir umbrales como espacios de espera y pasaje de un lugar a otro, en donde conectados con el padecer de quién sufre se  propicie la conexión de este con sí mismo y en consecuencia con el hallazgo de sus recursos psíquicos internos.

“Ser capaz de respetar la recíproca autonomía de lo distinto en uno mismo y en el otro, en la amistad es cuando esa distancia entre los sujetos se admite y conserva”. (Luis Kancyper, médico psicoanálisis).

Estar presente para el dolor de otra persona no implica dirigir el ritmo de los procesos, ni hacer que el sufrimiento desaparezca, es acompañar sin intentar llenar los vacíos con palabras o respuestas, simplemente estar ahí para y con el otro".