Estos son los beneficios de organizarnos en la vida cotidiana

Estos son los beneficios de organizarnos en la vida cotidiana

por

Luciana Armatta

Lic. en Psicología. Neuropsicóloga. Doctoranda en Neurociencias Cognitivas Aplicadas.

Mi cerebro y yo

Violencia

Para desenvolvernos en nuestro entorno y conseguir nuestros objetivos, necesitamos organizarnos y actuar de manera operativa.

Por ejemplo, cuando nos levantamos planificamos el día, pensamos qué tenemos que hacer, en qué orden, cuánto tiempo nos llevará hacer cada una de las cosas o ir de un sitio a otro, o si de repente hay que cambiar el plan, o surge un imprevisto.

Todo esto podemos hacerlo gracias a las “Funciones Ejecutivas”, son actividades mentales complejas, necesarias para planificar, organizar, guiar, revisar, y evaluar el comportamiento necesario para adaptarse eficazmente al entorno y para alcanzar metas. (Bauermeister, 2008)

Son un conjunto de habilidades para controlar y autorregular la conducta, nos va a permitir establecer, mantener, supervisar, corregir y alcanzar un plan de acción dirigido a una meta.

Estas funciones cerebrales se encuentran delimitadas en estructuras prefrontales del cerebro, propias y específicas del ser humano, estas estructuras terminan de madurar y desarrollarse luego de los 18 años.

Por lo tanto las Funciones Ejecutivas las usamos para hacer absolutamente todo, desde preparar una hamburguesa, lo cual requiere pasos a seguir hasta para hacer una cirugía compleja en el caso de un médico.

Violencia

Elegí este tema en la columna de esta semana ya que a menudo recibo en el consultorio consultas de personas que están “muy desorganizadas”.

Esta desorganización provoca contratiempos. Pérdida de tiempo y dinero, frustración, con su consecuente estrés y a la larga la aparición de fallas cognitivas como alteraciones en la atención y memoria y a su vez mayor desorganización, generando como ya lo hemos hablado antes un círculo vicioso de malestar y dificultad en el funcionamiento en la vida cotidiana.

A veces nos encontramos con que esta desorganización viene porque estamos pasando momentos complejos, de mucha actividad y nos vamos desorganizando de a poco y cuando nos damos cuenta estamos un poco caóticos, otras veces es aprendido, no nos enseñaron a organizarnos. De cualquier manera con práctica se puede mejorar o aprender a estar mejor organizados.

La desorganización sobreviene generalmente cuando no tengo en claro mi objetivo,  o sea lo que quiero hacer, cuando no me anticipo y preparo lo necesario, no me detengo un segundo a pensar y armar un plan para lograrlo, cuando no preparo lo que tengo que llevar, entonces me olvido la mitad de las cosas, me distraigo en el camino, llego tarde, etc. Así termina una jornada de agotamiento mental por todo lo que quería hacer y no logré terminarlo, por lo mucho que me frustro, por todo lo que queda para el otro día.

Nuestro cerebro tiene la capacidad de funcionar al 100% en tanto y en cuanto le facilitemos algunas cosas. Por ejemplo, si nos ayudamos con algún tipo de organizador externo, agenda, cuaderno, anotador.

Por lo tanto si nos proponemos gastar un poco de nuestro tiempo en organizarnos, comprobaremos que luego será tiempo ganado.

Les propongo antes de salir, o a la noche o temprano a la mañana tomar nuestro organizador y tratar de visualizar todo lo que me propongo o quiero hacer en ese momento en el día, armar el día, armar la salida. Puedo seguir algún criterio, por ejemplo organizarme por momentos del día, lo que voy a hacer a la mañana, a la tarde o a la noche, también puedo organizarme por prioridades o urgencia acerca de lo que tengo que hacer o si voy a salir puedo armar un plan de acuerdo a los recorridos que voy a hacer para no perder tiempo en ir y volver varias veces por el mismo lugar.

Esto nos puede ayudar, para nada piensen que es una carga más, al contrario, van a ver que los descarga, cuando anoto, cuando lo visualizo, cuando estipulo algunos tiempos, tenemos más sensación de logro.

También usando organizadores puedo ser más realista a la cantidad de cosas o actividades que me propongo realizar en un día, sabiendo que el día tiene un comienzo y un final.

¡Hasta la próxima!