Escorpio, el alquimista

Escorpio, el alquimista

por

Carla Falistoco
Eterna estudiante. Lectora, cinéfila, esclava de 2 gatos.

#Astrología

FEMENINO

ELEMENTO: AGUA

MODALIDAD: FIJO

PLANETA REGENTE: PLUTÓN ♇

NÚMERO: 8

 

Ilustración: Flori Rodri.

Intensidad, inconsciente, sombra, sanación, destrucción, oscuridad, transmutación, potencia, alquimia. Las palabras de Escorpio, las palabras de este nuevo período que comienza este 23 de octubre.

¿Por qué Escorpio es el signo más incomprendido del zodíaco? Porque nos cuesta comprender todo lo que no se hace consciente. Y en Escorpio nos encontramos, justamente, con todo aquello que está oculto. Para poder desarrollarnos como seres vivos, es importante preservarnos de todo lo que represente una amenaza para la supervivencia. Esto aplica desde una planta, hasta una mascota o un ser humano. Si queremos que algo sobreviva, que se desarrolle, nuestro instinto natural es protegerlo de aquello que (creemos) pone en peligro su existencia o crecimiento. En otras palabras, tenemos que excluir para poder ser. ¿Y qué es todo eso que tan fehacientemente nos proponemos excluir? Todo aquello que nos produzca dolor, todo lo oculto, todo lo desconocido. Y en Escorpio, nos encontramos con una resignificación a esas cuestiones. Eso que la consciencia cataloga como “oscuro”, que barrimos debajo de la alfombra, lo tabú, lo negado, los procesos inconscientes. En Libra, aprendimos de los polos opuestos, y como estos se complementan entre sí. En Escorpio, apretamos el acelerador y vamos a fondo hacia esos extremos y nos encontramos con toda esa información que necesariamente hubo que dejar afuera. Aparece aquí la oportunidad de generar otro tipo de encuentro. Y de eso nos habla la energía de Escorpio, el gran alquimista de la luz y la oscuridad.

Es natural entonces que ante esto nos sintamos vulnerables, que una parte se resista y quiera volver a la danza libriana de armonía y equilibrio. Pero la de Escorpio también es una danza, y para lograr una transformación real, tenemos que aprender a bailarla. ¿Y de qué se trata este ritmo? De integrar a la vida como un ciclo de luz y de sombra y, sobre todo, de vida y de muerte. En Escorpio, profundamente, se evidencia la ciclicidad de todo cuanto acontece. Porque aún cuando algo es destruido, otra cosa renace. Y si esto no ocurriera, ¿qué seríamos? ¿No es acaso la transformación posible a través de la destrucción? Estas son las preguntas escorpianas que podemos hacernos para comenzar a entender esta energía desde otro lugar. Porque solo sosteniendo esa idea, es que se puede producir cualquier tipo de transmutación.

Pensemos en el ser humano y su evolución, en el día y la noche. Todo lo que somos hoy, es un baile eterno de muerte y resurrección. Y sostener esto, es muy difícil para la consciencia.

El registro muy sensible de lo inconsciente y reprimido tan propio de la persona escorpiana es algo que nos cuesta integrar, y que será perturbador hasta para los mismos nativos de este signo. Integrar esa percepción como una virtud, implica un desarrollo de la consciencia. Imaginen un niño Escorpio extremadamente empático, sin filtros, con una captación muy precisa de los estados psíquicos que lo rodean, y cuya energía muestra lo que los demás no quieren ver. Seguramente tuvo que experimentar a lo largo de la vida momentos de mucha represión y límites impuestos por el afuera. De ahí que tengamos esta noción de dos tipos de escorpianos: el guerrero que solo se identifica con ese “lado oscuro de la fuerza”, destruyendo y sobre todo auto-destruyéndose; y el estratega que controla toda esa intensidad y por ende intenta reprimirla y manipular su mundo exterior a través de juegos de poder. Así nos encontramos con personas con mucho magnetismo e intensidad y también con una profunda sensibilidad debajo de ese exterior más “duro”. La energía escorpiana tiene estas posibles manifestaciones a todo o nada, que son una especie de máscara hasta quizás encontrar una tercera opción. Y esta es, integrar la oscuridad como parte de la vida y de uno mismo, como un hecho del que resulta inútil escapar y, por ende, abandonar la lucha y soltar. Esa potencia y pulsión de la vida, es la que nos ayuda finalmente a sanar, a unir eso que la consciencia separa, pero es parte de uno mismo, y a poder ver la sombra, aunque duela. Y en esto, Escorpio es la energía sabia que es capaz de acompañarnos en procesos de mucho dolor. El que nos susurra al oído que es inútil negarlos o evadirlos, que es necesario sostenerlos, porque ir hasta el fondo es la única forma para que aparezca algo más vital. Entregarnos al ciclo de la vida es en definitiva, un acto profundamente escorpiano.

Preguntas escorpianas: ¿Cómo integro mi sombra? ¿Cómo doy lugar a la transformación? ¿Qué significa lo oculto en mi vida? ¿Qué tengo que sanar?

Nativos de Escorpio: Diego Armando Maradona - Scarlett Johanson – Sai Baba – Leonardo DiCaprio – Bill Gates – Charles Manson - Joaquin Phoenix – Björk – Alfonsina Storni.