El lobo disfrazado de oveja, léase: El cigarrillo electrónico

El lobo disfrazado de oveja, léase: El cigarrillo electrónico

por

Pachi Tabera
31 años
Abogada
Delegada de la Asociación UCU Jujuy

#ConsumidoresInteligentes

El tabaquismo provoca cada año LA MUERTE DE OCHO MILLONES de personas, entre fumadores y fumadores pasivos.

Creen que encontraron la “receta de la Coca-Cola” con el verso del cigarrillo electrónico, ¡pero no!, este dispositivo del averno contiene nicotina con más otras sustancias cancerígenas como anticoagulante para autos (etilenglicol), causa adicción, daña pasivamente a los “no-vapeadores”, estando además prohibida su venta en Argentina.

Aquí una nueva columna para desmentir un hábito que está de moda pero que es sumamente dañino e ilegal: el vaper, e-cigarette, vapeador o cigarrillo electrónico: ¡al horno!

Foto: Thorn Yang

Bajo nuevos formatos, la maquiavélica industria multimillonaria que tiene al Estado de cómplice, continúa el nocivo tabaquismo en nuestra sociedad alzándose en pala varias millones de vidas al año.

El tabaco, en mi mundo ideal de militante consumerista, ya debería estar re-que-te-mil prohibido por el Estado, ya que viola flagrantemente el artículo 5 de la Ley Nacional de Defensa del Consumidor que dice Protección al Consumidor. Las cosas y servicios deben ser suministrados o prestados en forma tal que, utilizados en condiciones previsibles o normales de uso, no presenten peligro alguno para la salud o integridad física de los consumidores o usuarios.” Pero naaahhh, ¿cómo se le ocurre a Pachita Tabera voltear la multimillonaria industria de las tabacaleras y los multimillonarios ingresos que las mismas pagan de impuestos a las arcas del Estado? ¡Se me ocurre y punto! ¡Eh aquí el verdadero Leviatán de nuestros tiempos, amigos!

En fin, al margen de ése descarado encubrimiento del Estado a favor de una industria tabacalera que nos está matando sistemáticamente, cabe hablar de un nuevo hábito que se puso de moda con la falacia de que “no es dañino” y que hasta “ayuda a dejar de fumar tabaco”: el cigarrillo electrónico, un lobo mortífero disfrazado de oveja bella.

Les cuento un poco: el mencionado dispositivo consta de una batería y un atomizador. Éste último es el recipiente de cristal o plástico transparente en dónde se almacena el líquido que luego se transformará en vapor a su paso por una resistencia, el que finalmente inhalará el consumidor desde la boquilla del aparato. Ése líquido -y aquí arrancan los problemas- contiene sustancias aromatizantes, agua, alcohol, propilenglicol, glicerina vegetal y diferentes concentraciones de nicotina. Las principales marcas que representan el 97% del marcado que comercializa éste pasaporte al cáncer son: Juul Labs, MarkTen XL, Bu y Logic.

Esta nefasta moda del cigarrillo electrónico comenzó en 2003 cuando un farmacéutico chino, un tipazo según la industria de remedios oncológicos, desarrolló el primer dispositivo vapeador, lo patentó, fabricó y comenzó a comercializarlo en los Estados Unidos y algunos países de Europa. Éste chino será muchas cosas, pero lo que seguro sí es: ¡es un vivo bárbaro! Le gusta lucrar pero no a costa de su propio cuero sino que nos manda basura como ésta para que los giles de los occidentales le entreguemos nuestro dinero a fin de causarnos daño a la salud sin chistar, y encima ¡lo pongamos de moda!

¿Uds. ahora se preguntarán si a mí se me terminó de zafar un tornillo o realmente tengo respaldo para decir todo lo que digo? Una cosa no quita la otra, pero ya que estoy les tiro data científica sobre el tema:

La FDA:

Mejor conocida como Food and Drug Administration ó Administración de Medicamentos y Alimentos de Estados Unidos observó de manera alarmante que el uso de cigarrillos electrónicos en adolescentes “alcanzó una proporción epidémica” y a partir de ello le otorgó en el año 2018 a Juul Labs, MarkTen XL, Bu y Logic (los fabricantes) un plazo para que demuestren que podían mantener el cigarrillo alejado de los menores de edad, bajo amenaza de que en caso contrario serán obligados a retirar sus productos del mercado estadounidense.

La mencionada Agencia a su vez está analizando poner “restricciones severas a la venta de la mayor parte de productos de e-cigarettes en los EEUU” según le manifestaron al medio Washington Post. Para esto, la FDA partió de las conclusiones preliminares de estudios realizados donde el aumento de éste nocivo hábito aumentó un 77% en menores de 11 a 13 años y del 55% ente los de 14 a 18 años de edad.

También la FDA es la que encontró en los dispositivos electrónicos ingredientes cancerígenos como las nitrosaminas y otros químicos tóxicos peligrosos para la salud como el etilenglicol, nada menos que un anticoagulante usado en automóviles.

La OMS:

Mejor conocida como Organización Mundial de la Salud, que es un organismo internacional conformado por varios países, en 2016 durante la Conferencia de las Partes en Convenio marco para el Control del Tabaco (CPCT) hizo hincapié en los potenciales riesgos tóxicos y hasta cancerígenos de algunas sustancias detectadas en el vapor de éste tipo de dispositivos. También dijo que son las tabacaleras las que probablemente estén detrás de la venta de cigarrillos electrónicos y productos asociados.

En el informe presentado el 26 de julio de 2019 en Río de Janeiro por la OMS, se dijo claramente que los cigarrillos electrónicos son “indudablemente dañinos” y deberían ser regulados, y desaconsejó el uso de esos vaporizadores sobretodo a los fumadores que lo utilizan como método para dejar el hábito de fumar ya que según el mismo informe “no hay suficientes evidencias de que los cigarrillos electrónicos sean efectivos para dejar de fumar” ya que a su vez aseveró que “la mayoría de quienes usan cigarrillos electrónicos siguen fumando cigarrillos combustibles al mismo tiempo, lo que tiene muy poco o ningún impacto beneficioso en los riesgos para la salud”.

También acusó de ésta nueva y nociva moda a las tabacaleras que han hecho una intensa campaña de publicidad en torno al cigarrillo electrónico y los dispositivos que calientan los líquidos con nicotina y saborizantes en busca de nuevos clientes, argumentando que esos productos son mucho menos nocivos que los cigarrillos tradicionales y que pueden ayudar a fumadores incapaces de abandonarlo completamente a migrar a alternativas “más seguras”, pero se olvidaron de mencionar que igual te dan cáncer, solo que en vez de a los 10 años, te lo generan en 15… ¡ponele!

La ANMAT:

La ANMAT es nuestra Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica y es quien ya en 2011 PROHIBIÓ LA IMPORTACIÓN, DISTRIBUCIÓN, COMERCIALIZACIÓN y LA PUBLICIDAD DEL CIGARRILLO ELECTRÓNICO EN EL PAÍS por considerad que no existe evidencia suficiente para concluir que sean de ayuda eficaz para dejar de fumar y tampoco hay pruebas suficientes que determinen que son seguros para el consumo humano.

Ustedes podrán llamarme “perseguida” y/o “loca” pero en lo que mi experiencia respecta, éstas mega empresas que lucran a nuestra costa desarrollando un producto para comercializar en el mercado tienen más que suficientes medios para probar, por ejemplo, si son o no benéficas para la salud o seguras para su consumo… ¡cuando quieren!

Por ende, cuando “no hay elementos suficientes” para probar que son malos, es  a mí entender la forma que tiene nuestro Gobierno para entibiadamente decir: no hay elementos porque están ocultos y están ocultos porque si lo demuestran están al re-horno. Fin.

Ahora, no perdamos tiempo con el debate de si hace o no hace daño… ¡hace! ¡No hay dudas sobre eso ya que se inhalan un montón de sustancias tó-xi-cas! Lo que no se sabe es si hace más o menos daño que el cigarrillo común, pero es certero que resulta nocivo tanto para el vapeado como para terceros, los vapeadores pasivos por así decirlo.

Así también la FCA (Fundación Cardiológica Argentina) salió a decir que “éste tipo de prácticas generan adicción al igual que el cigarrillo común, sumado a los efectos de la nicotina y los otros tóxicos” por lo que no lo recomiendan para dejar de fumar ni como sustituto del cigarrillo. En la misma línea se dijo que “tienen nicotina, que es la misma sustancia tóxica que contiene el cigarrillo común, pero lo más importante es que además se agregan otras, entre ellas el propilenglicol, que es un alcohol que puede llegar a tener un efecto cancerígeno”. Por lo que los especialistas terminaron aseverando que no se trata de un elemento de divertimento que esté exento de daño, es decir, no cumple con lo ordenado por el Deber de Seguridad del art. 5 de la Ley de Defensa del Consumidor que cité al principio de ésta columna.

Así también un médico oncólogo, Dr. Alejandro Turek (MP 65164) fue contundente al decir que “no es un medicamento, ni puede presentarse como un tratamiento para dejar de fumar… los aerosoles utilizados en éstos vaporizadores también contienen sustancias tóxicas (cancerígenas, neurotóxicas y mutagénicas). Otras sustancias inhaladas además generan daño en el aparato respiratorio por inflamación crónica…”

Por último, recordemos que en Argentina tenemos una Ley Nacional que prohíbe fumar en espacios cerrados, algunos malos intérpretes de textos dicen que habría que adecuar la legislación porque no habla de cigarrillo electrónico. A ver, una buena técnica legislativa es hacer leyes lo suficientemente laxas para que una interpretación de buena fue pueda incluir en ellas situación potenciales que se puedan suceder a futuro luego de su promulgación. Por ello no es casual que dicha Ley diga “…prohibición de fumar en espacios cerrados cigarrillos o cualquier similar…”, es en el “cualquier similar” que entran los vapeadores, ¡de nada!

¿Conclusión? No solamente fumar es una costumbre SIEMPRE nociva para tu salud sino que su comercialización en territorio nacional está prohibido. Así que, yo que vos, si soy fumador, la corto por mi bien y por el de los que “me fuman” este horrendo hábito, y si lo vendo, lo dejo de hacer para no comerme una denuncia de por ejemplo una demente militante consumeril como podría ser yo. ¡Besos!

Ustedes podrán llamarme “perseguida” y/o “loca” pero en lo que mi experiencia respecta, éstas mega empresas que lucran a nuestra costa desarrollando un producto para comercializar en el mercado tienen más que suficientes medios para probar, por ejemplo, si son o no benéficas para la salud o seguras para su consumo… ¡cuando quieren!"