Cuarentena Vs. Hábitos saludables en los niños

Cuarentena Vs. Hábitos saludables en los niños

por

Macarena Mulqui

Lic. en Nutrición. MP: 0070. Creadora de Bio Espacio: Almacén natural, viandas y consultorios nutricionales.

#AlimentaciónConsciente

Violencia

Hoy nos encontramos atravesando una situación de cuarentena por el COVID 19 que nos hace permanecer en casa, compartir 24 hs. en familia, hacer tareas que habíamos delegado (como jardinería, limpieza, enseñanzas escolares, cocina, etc. etc.), y una sensación de incertidumbre que obviamente nos hace atravesar diferentes estados de ánimo y estrés emocional. Obviamente que nuestros hijos absorben todo esto y tienen sus propias vivencias emocionales, con todo lo que significa no volver al colegio, no practicar su deporte favorito, no poder compartir con sus pares y mucho más. Esto los tiene más horas sentados (por las tareas escolares), más horas frente a las pantallas y menos horas en movimiento, sumado al aburrimiento, todo esto nos provoca cambios en nuestros hábitos diarios.

La modificación de hábitos de comportamiento es difícil, pero si los empezamos a pensar y a buscar pequeñas alternativas, seguramente podemos hacer algo. Muchos de los hábitos se establecen en la infancia y primeros años de la vida, por eso es importante trabajar sobre ellos.

En relación a los riesgos de la salud, las sociedades prefieren disfrutar los beneficios de la actividad presente, sin detenerse a pensar en los daños alejados a futuro, por ejemplo el consumo elevado de ciertos tipos de alimentos ricos en grasas y calorías dan un placer transitorio a pesar de los efectos adversos sobre la salud, que no se tienen en cuenta en el momento.

Los actores principales de los hábitos de nuestros hijos, vamos a ser siempre los padres, porque nosotros adoptamos un estilo de vida que se comparte en familia.

Obviamente que todos los niños no son iguales, existen niños con buenos apetitos, curiosos (a los que les encanta probar todo), lo que nos facilita la tarea. Otros, por el contrario, son inapetentes, perezosos, desinteresados por las comida, e incluso algunos la utilizan para conseguir lo que desean.

La educación nutricional nos exige a los padres, paciencia, dedicación, no hacer concesiones inaceptables y un cierto respeto por el apetito de nuestros hijos, siempre priorizando su crecimiento y desarrollo.

Nuestros hijos van atravesando diferentes fases de su desarrollo que pueden cambiar sus gustos, su apetito y su relación con la comida, lo importante es acompañar y entender estos cambios.

ESTILO DE VIDA SALUDABLE = alimentación sana y variada + patrón de actividad física regular para TODO el grupo familiar.

Violencia

Cambios graduales, pequeños pero permanentes


  • COMPRAR ALIMENTOS SALUDABLES: integrales, naturales (los que nos brinda la naturaleza), bajos en grasas (descremados), sin azúcar agregada, etc.
  • DIETA VARIADA: Planificar un menú semanal saludable. La organización es fundamental, para no caer en improvisaciones que suelen ser las comidas rápidas o chatarras.
  • ORAGANIZACION DE LOS HORARIOS: Ordenar horarios para cada comida. Desayuno, Colación de media mañana (una fruta), Almuerzo, Merienda y Cena (lo más temprano posible)
  • EVITAR EL PICOTEO: evitar buscar todo el tiempo alimentos en heladera o alacenas por aburrimiento o estados de ánimos. Es una mala costumbre que en generalmente se basa de alimentos que contienen más grasa, azúcar y sal como los snacks, cereales azucarados, galletas, etc.
  • ACTIVIDAD FISICA: Poner un horario para realizar 30 – 60 minutos de alguna actividad física o juego dependiendo de las condiciones de cada familia, si tienen patio algo al aire libre (bicicleta, patines, patineta, pelota, elástico, soga, etc.) sino algo en YouTube (clases de baile, gimnasia, yoga, etc.).
  • PANTALLAS: Bajar el tiempo de pantallas, menos de 2 horas diarias seria lo ideal (TV, Videojuegos - Nintendo, PlayStation- , celulares, computadoras y tablets).
  • BEBIDAS GASEOSAS O AZUCARADAS: Limitar el consumo de jugos y bebidas azucaradas, cambiándolas por agua, soda, jugos naturales diluidos, limonadas caseras endulzadas con stevia, miel o azúcar mascabo.
  • SODIO: Con respecto la sal, evitar alimentos con conservantes, enlatados, caldos industriales (cubitos o sobres) y excesiva cantidad de sodio (Buscar en las etiquetas la leyenda “Bajo en sodio”. Se recomienda cocinar con poca sal y no llevar el salero a la mesa.

Conductas parentales:

  • Motivar y elogiar los logros.
  • Educar para “comer de todo”.
  • No utilizar comida de recompensa. (Como te portaste bien o hiciste la tarea te compre un chocolate). Pero tampoco utilizar como castigo. (Como te portaste mal ahora vas a comer toda la sopa).
  • Utilizar las recetas familiares para trasmitir esos sabores de generación en generación.
  • La familia debe ejercer una supervisión a distancia, evitando continuas recomendaciones que pueden crear mal ambiente e incluso aversión hacia diferentes alimentos.
  • Procurar que el comportamiento de los miembros de la familia sea coherente con las recomendaciones verbales, pues resulta difícil, cuando quien lo aconseja no o pone nunca en práctica.
  • Presentarles todos los alimentos y sus diferentes formas de consumirlos, comprando siempre variedad y también buscando diferentes preparaciones, nada tiene que ver una zanahoria rayada, una zanahoria hervida, o la misma incluida en un puré, un budín, una tarta, etc.
  • Los niños no eligen los menues, los adultos y responsables son los que determinan las comidas.
  • Eliminar tentaciones de la alacena, comprar inteligentemente.
  • Los padres debemos ser un ejemplo, un modelo a seguir. Los niños aprenden de las conductas de los adultos.