Ciberbullying: ¿Mi hijo es un acosador?

Ciberbullying: ¿Mi hijo es un acosador?

por

Romina Tarifa

Lic. en Psicopedagogía. Diplomada en Educación Social. Promotora de la Protección y Ciudadanía Digital de las infancias y adolescencias.

#ProtecciónYCiudadaníaDigital

En el mundo, cada año se incrementan los casos de ciberbullying, los padres siempre estamos con el miedo de que nuestro hijo o hija sea la víctima, sin embargo, no solo pueden ser la víctima, al contrario, también pueden ser el ciberacosador-victimario.

Conferencia de prensa

Todos los 2 de mayo, se conmemora el “Día internacional de la lucha contra el bullying, con la intención de visibilizar la problemática para poder prevenirla. Al respecto, Unicef expreso que 1 de cada 3 niños sufre acoso en el mundo. En este aislamiento social y el convivir conectados, el tipo de bullying que está más presente y crece es el ciberbullying.

El ciberbullying es un tipo de bullying que lo protagonizan 3 tipos de actores, el ciberacosador, la víctima y los aliados o público espectador. Consiste en el ciberacoso entre niños, niñas y adolescentes, en edad escolar, con conductas que hostigan, excluyen, manipulan y/o discriminan  a través de las redes sociales y dispositivos tecnológicos como la creación y viralización de videos, contenidos y memes.

Se caracteriza por la reiteración de las conductas en el tiempo, la firme intención perjudicar a las víctimas. Lo más vulnerable es que las consecuencias no se ven a simple vista y muchas veces quedan escondidas detrás de las publicaciones que navegan en la red.

El ciberbullying es una problemática vigente con consecuencias reales que se desarrolla en la vida digital, por su parte, los adolescentes que terminan la escuela primaria y los que comienzan la escuela secundaria reconocen al ciberacoso como una experiencia negativa que sufren.

Los padres siempre pensamos que nuestros hijos pueden llegar a ser la víctima del ciberacoso por parte de otro compañero o amigo, sin embargo, lo que nos cuesta más es imaginar y aceptar que nuestro hijo o hija podría ser el victimario, es decir, ciberacosador. Es necesario reconocer que el ciberacoso es entre chicos y en este sentido, todos los participantes tanto el que acosa, el que es víctima y los que son espectadores necesitan atención, orientación y acompañamiento para afrontar esta vivencia de violencia.

¿Qué características suelen tener los ciberacosadores?

Cuando un niño, niña o adolescente actúa como ciberacosador es un indicador de que a los chicos otras situaciones les estén sucediendo que lo lleven a actuar así. Los ciberacosadores, en general, se comportan de forma similar como lo hacen en su vida cotidiana, suelen ser aquellos chicos que no son empáticos con los demás, es decir, que no les afecta el sufrimiento de los otros, y tienden a violentar verbal y físicamente a sus pares. Son manipuladores, lo que les permite influir en el grupo de espectadores, tienen baja autoestima, poca tolerancia a la frustración y frente a las normas sociales buscan no cumplirlas. En solo algunos casos, los acosadores son chicos que fueron acosados en algún momento.

Willie Pastore

¿Mi hijo es un ciberacosador?


Si descubrimos que nuestro hijo es el ciberacosador que hostiga, excluye y manipula a sus compañeros en las redes, es importante reflexionar sobre lo siguiente:

  • En primer lugar, prestarle la atención que requiere para reconocer está realidad que nos demanda intervenir como adultos responsables de los chicos.
  • Son los adolescentes entre los 12 a 15 años de edad, quienes más sufren el ciberacoso
  • No debemos justificar su conducta ni mucho menos juzgarlo porque esta actitud no ayudaría, al contrario, empeoraría la situación.
  • Generar espacio para un dialogo abierto, que puedan expresar lo que sienten y piensan, apostar al dialogo y al poder de la palabra, donde se les transmita que se está al tanto de lo que hace y que es necesario que explique que hizo, como y sobre todo las razones que lo motivaron a ciberacosar. Crear un espacio de expresión y de escucha activa es lo que se debe garantizar.
  • Explicarle que el ciberacoso genera consecuencias reales, que sus víctimas sufren en silencio y pregúntarles si les gustaría estar en el lugar de los chicos acosados.¿Como se sentiría?
  • Enfatizar que cada conducta siempre tiene consecuencias y que cada uno tiene responsabilidades. En las redes, cualquier mensaje publicado que lastime, excluya y violente a otros chicos deja de ser un juego y una broma, es algo serio que se debe detener.
  • Demostrárles que tienen nuestro apoyo para corregir y mejorar su conducta, lo cual es necesario y es algo que nos pasa a todos, es decir, todos nos equivocamos y podemos mejorar.
  • Se recomienda poder diseñar junto a ellos algunas acciones reparadoras como eliminar todo lo publicado, hablar con las víctimas, comprometerse a usar las redes de forma más responsable y sin violencia, entre otras.

Vivir esta situación requiere que los padres intervengamos con límites necesarios que les oriente el camino y los ayude a discernir entre lo que está bien y lo que no está permitido en la sociedad. Si los chicos no aprenden a reconocer que estas conductas no están permitidas porque generan mucho daño a sus víctimas, estamos dejando camino libre para que continúen aprendiendo a relacionarse y comportarse de esta forma. Es peligroso que los chicos continúen creciendo con estas conductas porque en un futuro cercano podrían convertirse en jóvenes y adultos agresores y violentos.

Tenemos que comprender que la vida digital no es ficticia, es real, debemos comportarnos con los mismos valores dentro y fuera del mundo de internet. Aprender a convivir en la cultura digital, es un desafío actual para todos, allí los chicos se expresan, crecen y construyen su identidad, necesitan que los orientemos hacia una convivencia sin violencias.