Babélico

Babélico

por

Nicolás Módena

Lector, algo observador, libre pensador, digno padre, olvidable escritor. Todo, habiendo sido abogado.

#FicciónConRelieve

Ilustración: María José Albo

El odio alcanza su plenitud (si no es exagerado tal estadio), cuando se viste en lo invisible, cuando no se muestra, y por tanto, cuando no se ve. Aquel que odia sufre una transformación, digamos, kafkiana, no mutando en el insecto monstruoso sino, por el contrario, encaminándose a ser un hombre común (otro insecto espantoso para el caso). Se invisibiliza entre la gente, se confunde, se diluye entre los más. Mezclado y disfrazado es más peligroso que el ser perverso que todos esperamos ver. Parece ser un sujeto previsible, desapercibido, pero no. Avanza, planifica, acecha. Y como todo aquello que nos sucede, en este lugar y en el universo entero, las paradojas actúan como condimentos indispensables: en el caso, el odio nace de las cicatrices abiertas por el puñal acerado y milenario que infinitas veces empuña el amor.