Tulia Snopek: "Hasta que murió mi papá yo pensaba que ser feliz era una condición natural"

Tulia Snopek: "Hasta que murió mi papá yo pensaba que ser feliz era una condición natural"

por

Raquel Abraham

Periodista. Jujeña y apasionada de mi provincia.

Fotos: Ollie Wright

KIT PRIVADO DE TULIA

Ropa: Jeans, zapatillas y remera.

PerfumeLa Vie est belle, de Lancome

Plato: Asado

Vino: Pasacana Reserva y Uraqui de Bodega Dupont (Maimará)

Libro: El amor en los tiempos del Cólera, de Gabriel García Márquez.

Serie: House of cards

#Entrevista

La historia de Tulia Snopek tiene todos los condimentos de una novela de Isabel Allende: Amor, espíritus y política. ¿Quién hubiese imaginado que la joven del apellido político justicialista más icónico de Jujuy, se enamoraría de un máximo exponente radical? Y, como en “La Casa de los Espíritus”  la figura de Guillermo Snopek, su papá, sobrevuela la entrevista como si estuviera vivo, susurrándole palabras a su hija. Sí. Sin dudas que esta historia de vida atrapará a nuestros lectores, porque es narrada en primera persona, con honestidad, emoción, y autoestima: “Me siento orgullosa de mi apellido. En mi familia hubo grandes hombres que hicieron mucho por Jujuy”, expresa Tulia.

Y es que la historia política de la provincia está íntimamente ligada al justicialismo y al apellido Snopek. Su tío abuelo, el ingeniero Carlos Snopek fue gobernador de Jujuy entre 1973 y 1976, y nuevamente entre 1983 y 1987. Su papá, el abogado Guillermo Snopek, gobernó la provincia entre 1995 y 1996, año en el que falleció en un accidente automovilístico en inmediaciones de Yala: “Yo tenía 22 años cuando muere mi papá. Hice terapia para trabajar esa pérdida tan importante física, porque lo tengo desde otro lugar. Pero la pérdida del contacto, el abrazo, el beso y el mimo, me costó un montón”, confiesa Tulia.

Tulia está agradecida de la familia que formó. Y si bien el camino para construir su propia identidad tuvo sus altibajos, ella siempre supo lo que quería de la vida: "Yo siempre quise ser mamá. Leía "Mafalda" ¡y me identificaba con Susanita! Y quería ser abogada desde que tengo uso de razón”. Lo que no sabía es que la vida le tenía preparadas nuevas sorpresas, y que el amor tocaría su puerta de la mano del hombre más poderoso de Jujuy: el gobernador Gerardo Morales.

Flor Mallagray
Tulia Snopek

De chica fuiste la "hija de", ahora "la mujer de" ¿Cómo vivís esto de tener hombres tan fuertes al lado tuyo?

Nunca me lo planteé de esa forma, si bien yo heredé un apellido, construí mi nombre. Nunca tuve el problema de la referencia, siempre tuve muy claro quién era yo y qué quería hacer. Cuando murió mi papá, que fue un momento bisagra en mi vida, que hasta ahí yo pensaba que ser feliz era una condición natural, que se daba solo, y me di cuenta que no. Mi papa fue una persona súper contenedora, cariñosa, presente, súper padre.

¿No era a veces un padre ausente con tantos viajes y obligaciones?

No, siempre nos tuvo incluidos, fue un gran padre. Además era del abrazo, del beso, del cariño. Lo que sí me complicó fue el tema de la exposición. Toda mi vida fue muy expuesta y no tenía vida privada. Nunca tuvimos porque mi familia tuvo alta exposición, nacimos y convivimos con eso. Yo Tenía 22 años cuando falleció y con su muerte sentí que había perdido todo, lo único que gané fue vida privada. Fue un momento en el que yo pude construir mi familia, dedicarme a mis hijos y hacer lo que quería. He sido muy celosa de mi vida privada desde la apertura de mi casa, mi vida, mi intimidad, hice un culto de mi vida privada.

¿Sentís que tu apellido te sacaba de la intimidad?

No. Mientras estuvo mi papá porque la referencia, o alguien de mi familia vinculado a la política. Pero como yo estaba alejada de todo eso nunca lo sentí. Siempre me sentí y me siento orgullosa de mi apellido. En mi familia hubo grandes hombres que hicieron mucho por Jujuy. Tuve el orgullo de mi papa, mis tíos y mis abuelos. Mi papa dio su vida por esta provincia y se dedicó a trabajar a full por Jujuy para sacarlo adelante.

¿Te acordás qué querías ser de chica?

Mi papá siempre me exigió mucho en cuanto al estudio, nunca le alcanzaba y pedía más. Cuando en cuarto año hacen el traspaso de la bandera de los cuartos a los quintos y yo soy abanderada, le digo: “¿Y? ¿Cuándo me vas a felicitar?” “¡Ah no! Yo quiero que vos seas abanderada de la vida. Esta bandera no, quiero que seas feliz, buena persona, solidaria, que no pienses solo en vos”. Un montón de valores que me fue inculcando. Yo siempre quise ser mamá. Leía “Mafalda” ¡y me identificaba con Susanita! (Risas). Y quería ser abogada desde que tengo uso de razón.

¿Por lo que decís, cumpliste bastante de tu sueño, no?

Sí, yo le doy gracias a Dios que he tenido la familia que quise y los hijos que quise. Mis hijos viven conmigo y su papá. Tienen un gran padre, siempre presente. Estamos el mismo tiempo junto con ellos. Un gran padre al que le estoy súper agradecida porque gracias a él tengo una familia maravillosa.

Flor Mallagray
Tulia Snopek

Entre el amor y la política

¿En tu casa eran fanáticos peronistas?

Mi papá era la persona más maravillosa que yo he conocido. En mi casa jamás se escuchaba hablar mal de nadie, ni bien ni mal: no se hablaba de otras personas. Se hablaba mucho de política, del trabajo, proyectos. Mi papá era una persona que tenía tanto amor por Jujuy que nos lo trasladó a todos. Eso me doy cuenta de grande. Mi papá desde que yo era chica me perseguía con la ficha para afiliarme. “Fírmame la ficha si querés salir el sábado” (risas). Tengo un corazón con el sentido de la justicia social muy definido. Eso lo he vivido en mi casa. En la época del proceso mi papá era abogado de AOMA que es la Asociación Obrera Minera Argentina, era abogado de los mineros, no de las empresas. Nosotros íbamos mucho a las minas, como Pirquitas y El Aguilar y fue una etapa increíble. Nosotros éramos muy chicos y nos quedábamos a dormir ahí. Eran unas casas que parecían pajareras porque tenían los techos en Pirquitas. Abríamos el caño y no salía agua porque se había congelado del frío. 

¿Qué creés que diría hoy tu papá de que estés en pareja con Gerardo Morales, del palo político opuesto?

El amor por Jujuy no tiene ideología. Yo lo conocí a Gerardo en mi casa, trabajando con mi papá. Gerardo era diputado provincial radical, mi papá era presidente del bloque justicialista y trabajaban juntos. Y mi papá se juntaba con gente de todos los partidos políticos para trabajar. Tenía una apertura mental bastante progresista para su tiempo y miraba más a las personas que a las ideologías. Yo creo que mi papá estaría feliz de verme feliz y a Gerardo era una persona a la que respetaba mucho. “Este changuito tiene futuro”, decía. Y no se equivocó.

¿Pueden hacer una vida “normal” con Gerardo? ¿Cómo es un día suyo?

Gerardo se adaptó y se hace tiempo. A la mañana desayunamos todos juntos antes de que los chicos se vayan al colegio. ¡10 minutos, acomodamos corbatas y salimos! Al mediodía comemos todos juntos. Gerardo corta la agenda para volver a almorzar, corta lo que esté haciendo y vuelve a la casa a comer. Y si tiene otro almuerzo, vuelve come y se va al otro almuerzo. También cenamos juntos. Tratamos de comer todos juntos. Los fines de semana cuando Gerardo tiene actividades los chicos se suman y nos sumamos todos a sus actividades y lo acompañamos un montón, así como él se suma a nuestras cosas.

¿Cómo fue la vuelta a la vida pública, cómo convivís con eso?

No es una elección. He sido muy feliz todos estos años en las distintas etapas que me tocó transitar. Pero miro mis últimos años desde mis 22 y cada etapa que me tocó, la disfruté mucho. Esta etapa me costó más porque nunca hubiese elegido la exposición. Nos ha cambiado mucho la vida a todos. Nosotros viajábamos mucho y disfrutábamos muchas cosas.

¿Sentís que la gente juzga lo que hacen o dejan de hacer ahora que sos la mujer del gobernador?

A mí nunca me importó la mirada del otro ni desde que era chica. Eso se lo agradezco a mi abuela que siempre nos enseñó a mirarnos a nosotros, que no nos importe le mirada del otro, pero es un aprendizaje que lo tuve yo, no lo tuvieron mis hijos. Entonces al principio les costó un poco más, sobre todo la mala onda, el escrache cuando viajábamos nosotros como familia. Nosotros antes hacíamos tres viajes al año re lindos ahora hacemos menos,  porque tengo menos tiempo y por un montón de circunstancias. Al principio les costó, porque al fin y al cabo es mi decisión, es mi lugar. Ellos lo han padecido hasta que por suerte lo aprendieron y ahora se paran en otro lugar.  

Yo creo que mi papa estaría feliz de verme feliz y a Gerardo era una persona a la que respetaba mucho: ‘Este changuito tiene futuro’, decía”.

Flor Mallagray
Tulia Snopek

"No tengo aspiraciones políticas"

¿Sos de leer los comentarios en redes sociales, leés las críticas?

No me afecta ni lo bueno ni lo malo. Nunca me enganché, lo que me suma y me aporta para crecer y ayudar, o hacer algo por alguien, lo acepto y lo agradezco. No veo televisión ni escucho radios de acá, excepto algunas muy puntuales. . Sí leo los diarios digitales pero a los comentarios los paso. Me parece que todo el mundo tiene derecho a decir lo que quiera en un asado o en una mesa, cuando traspasa eso, como decía mi abuela: “lo que dice Juan de Pedro, habla de Juan y no de Pedro”. Igual en mi casa nos han preparado mucho para esto. Estamos acostumbrados. A pesar de que me criticaron y agredieron, yo jamás contesté nada y voy a seguir siendo así.

Sé que te interesa la faceta social de la provincia, te solemos ver en visitas al Hospital de Niños y otras entidades dedicadas a niños y a sectores vulnerables. ¿Te interesaría hacer estas actividades desde la formalidad de la política o preferís hacerlo como primera dama?

No, no me interesa. Si hubiese querido un cargo hubiese estado en algún lugar, pero no quise, yo simplemente lo acompaño a Gerardo. Y yo le doy gracias a Dios que de todo me enseña algo y la oportunidad que me está dando.  Lo bueno que me trajo esto es la oportunidad de ayudar, de hacer de puente, de conectar, salir de mi zona de confort y hacer algo en otra escala y me encanta. Lo tomo como una oportunidad para hacer algo por otro. No tengo aspiraciones políticas ni en el presente ni en el futuro tampoco.

Gerardo es un hombre joven para la política. En el caso de que le toque ocupar algún cargo en otro lugar, Buenos Aires u otro país, ¿cómo te ves acompañándolo y dejando Jujuy?

Lo hemos hablado. Yo lo voy a acompañar en el lugar que él decida estar, más allá de mis gustos. Si me preguntás a mí, me gustaría que Gerardo fuera contador y que ponga un estudio. Cada vez que le digo eso se ríe: “¿Qué harías conmigo acá  en la casa? No imposible!” (Risas). Todos podemos soñar. Después la realidad se impone. Lo voy a acompañar en el lugar que me toque y lo voy a apoyar en sus elecciones porque es su vida y es lo que lo hace feliz. Mi papá era un hombre de la política exactamente igual que Gerardo, y para estas personas, con esa cabeza tan particular y un corazón tan enorme, su amor, su cómplice, su todo, es la política. Esa es su pasión, su amor su vida. No una mujer o un deporte, es su trabajo. Y una se suma, acompaña y comparte o se queda en la casa y empiezan a hacer vidas separadas. Mi papá nunca nos preguntó: “¿quieren ir a Pirquitas, a Susques, al Norte?” Siempre nos dijo: “Vamos, nos quedamos a dormir dos días, lleven ropa”. Yo estoy acostumbrada a acompañar no me complica el hecho de que el otro sea protagonista, no me interesa porque no tengo esa ambición, así que lo voy a acompañar en el lugar que él elija.

 

La pasión de Gerardo es la política. Y una se suma, acompaña y comparte o se queda en la casa y empiezan a hacer vidas separadas".

Flor Mallagray
Tulia Snopek

Tulia íntima


¿Alguna mujer que admires y por qué?

Me encanta Michelle Obama, me parece una mujer con carácter, mucha personalidad y mucha generosidad, me encanta el trabajo intelectual y social que hace. Aparte su inteligencia me deslumbra.

¿Cómo hacés para cuidarte y estar espléndida en cada aparición pública?

Antes de estar con Gerardo me dedicaba a caminar, corría cinco veces a la semana. Últimamente tengo poco tiempo y he dejado todo de lado. No iba al gimnasio porque yo trabajo encerrada y me gusta estar al aire libre. Caminé muchos años y hace cinco años empecé a correr y me encantó, es como una adicción. A veces cuando vengo muy cargada a la noche o cuando me despierto a las 6 de la mañana y no puedo dormir, salgo a correr. Es un cable a tierra. Me encantaría retomar otras actividades.

¿Qué cosas te desenchufan?

Estar con mi familia, pasar tiempo con los chicos, mis afectos, la gente que amo, una tarde, un almuerzo.

¿Qué cosas te enojan?

La injusticia es lo único que me puede sacar. En mi vida nunca he tenido rencores eternos, ni tengo sentimientos de bronca. Me enojo en el momento, cuando pasan las cosas soy de llorar y es muy sanador. Cuando algo me duele, lloro y se me pasó, vuelvo a sonreír y ya me olvidé. Tengo una memoria muy corta.

¿Hacés terapia? ¿Cómo hacés para mantenerte en eje?

Soy católica y si bien hoy estoy impedida de los sacramentos, ir a misa y confesarme me hace bien. Tengo a mi sacerdote desde los 13 años que es mi guía espiritual. Hice terapia para superar la muerte de mi papá, porque tuvieron que pasar 18 años para que yo pudiera hablar de mi papá con una sonrisa y sin llorar. Me costó un montón. Hice terapia para trabajar esa pérdida tan importante física, porque lo tengo desde otro lugar. Pero la pérdida del contacto, el abrazo, el beso y el mimo, me costó un montón.

La injusticia es lo único que me puede sacar. En mi vida nunca he tenido rencores eternos, ni tengo sentimientos de bronca". 

Flor Mallagray
Tulia Snopek