Tukuta Gordillo “Hago música para compartir, no para competir”

Tukuta Gordillo “Hago música para compartir, no para competir”

por

Raquel Abraham

Periodista. Jujeña y apasionada de mi provincia.

El 6 de febrero Tukuta Gordillo cumplió 67 años. Como un designio misterioso, quiso el destino que este músico y compositor quebradeño naciera en el mes del carnaval, celebración que venera, así como tantas otras que conforman lo que él denomina “el pensamiento andino”.

Tukuta asegura que el conocimiento y la sabiduría de una sociedad, proviene no únicamente del saber cienítifico académico. “Hoy los que manejan el mundo creen que la sociedad tiene que estar hecha por profesionales salidos de la universidad”,  rezonga el músico, “están equivocados, la sociedad está formada también por los carpinteros, enfermeros, sirvientas, músicos, poetas, decidores, bailarines. Eso es una sociedad bien conformada”, razona con vehemencia.

El mediodía de Tilcara es atípico, corre una brisa fresca y por momentos llovizna. Es por eso que a esta entrevista la concretamos en un punto clásico del pueblo: “El cafecito de Tukuta”, un rincón simple y acogedor como su dueño. Todas las tardes, este artista tilcareño, ganador de prestigiosos galardones como el Oso de Plata de Berlín (Mejor Banda Sonora de La Deuda Interna, 1989) o el Cóndor de Plata del Cine Nacional (Mejor Banda Sonora La Última Siembra, 1992), toca en su café y regala su música a vecinos y turistas que llegan al mágico poblado.  “Hago música para compartir, no para competir. Hago lo que hago, vivo humildemente con mis hijos y con mi gente”, afirma Tukuta, orgulloso de sus raíces indígenas bolivianas y peruanas.

Tukuta Gordillo
Tukuta Gordillo

- ¿Venís de padres trabajadores mineros, verdad?

- Mis abuelos eran indios del Perú, y mis padres nacidos en Bolivia. Tanto mi padre como mi abuelo eran mineros en el sur de Collasuyo, zona minera del Potosí. Yo también trabajaba y ayudaba, en un trabajo colaborativo para lograr el equilibrio de la familia. No nos ponían en guarderías. Mis abuelos eran aymaras que hablaban quechua, pero esta identidad se está perdiendo.  Es terrible que hoy no haya institutos donde se enseñe la lengua madre. Antes aprendían cosas que los niños iban a aplicar en su casa. Hoy en Santa Catalina se enseña con libros de Buenos Aires. Necesitamos una escuela que preserve la identidad indígena, con nuestra historia, buena o mala, pero nuestra propia historia.

Tukuta llegó hasta segundo grado del nivel primario, y no lo cuenta como un lamento, sino todo lo contrario. Aprendió de diferentes maneras en la escuela de la vida, y de la mano de la música andina, viajó por el mundo donde recibió ovaciones en escenarios como el Lincoln Center de Nueva York, puso de pie al público de la Filarmónica de Tel Aviv y emocionó a los feligreses del Vaticano: “Cuando tenés muy clarito el sendero, todo los viajes sirven para revalorizar lo que tenés en la mano”, dice con humildad. “Yo disfruto de que venga la Vieja Josefina de Maimará y me diga ‘Yo bailo todos los temas que vos cantás y que vos tocás’ “.  

Cuando tenés muy clarito el sendero, todo los viajes sirven para revalorizar lo que tenés en la mano". 

Tukuta Gordillo
Tukuta Gordillo

Jaime Torres, un faro en su camino

Tukuta Gordillo dio sus primeros pasos musicales junto al maestro tucumano, fallecido a fines de 2018, Jaime Torres.

-¿Qué recuerdos te deja Jaime Torres como artista y como amigo?

- (Suspira con añoranza) Yo levanto el guante que alguna vez nos dejó Jaime Torres, con esto de buscar la identidad y el reconocimiento racial nuestro, a través de nuestros instrumentos. Recuerdos…¡imaginate que tengo tres pasaportes llenos que junto a Jaime! Giras por Japón, por la Unión Soviética…Yo vi a Jaime tocar en el Teatro Octubre de Leningrado, y hacer poner de pie a los rusos con esa mariposita de madera,  que no entendían nada, ante una ejecución de él. Esos son los recuerdos que me quedan. Quiero guardarlos para enseñarles a mis nietos cuando quieran saber cómo es la música de un músico indígena popular.

Yo vi a Jaime Torres tocar en el ´Teatro Octubre' de Leningrado y hacer poner de pie a los rusos con esa mariposita de madera". 

Tilcara tierra sagrada 

Tukuta conoce a Tilcara como pocos. Si bien reparte su estadía también con Buenos Aires y Brasil, es en el pueblo quebradeño donde echa raíces, junto a sus hijos, nietos y su pareja, la antropóloga e investigadora, Rita Segato.

-¿Cómo modificó a la Quebrada la Declaración de la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad?

- El título es Patrimonio del Primer  Paisaje Cultural de América Latina. Ahora hay 120 hoteles, antes teníamos tres, pero seguimos con la misma infraestructura de agua. Ahora estamos invadidos por la contaminación, y por el cielo se cuelgan veinte cables. Esta zona es tierra de pueblos indígenas, no es más tierra fiscal. Pero la deuda interna sigue, nadie quiere tomar esto como tiene que ser y el primer paso sería rescatar las lenguas madres. Antes de hacer un teatro 5 estrellas en Tilcara, arreglemos el problema del reciclaje de la basura, por ejemplo. Hay 20 tipos de Tilcara tocando en el mundo. Quiero que Tilcara tenga la oportunidad de tener un taller, instituto o conservatorio de música para nuestros hijos.

Quiero que Tilcara tenga la oportunidad de tener un taller, instituto o conservatorio de música para nuestros hijos”

Sin embargo no son todas pálidas. Tukuta señaló con orgullo que en Tilcara no hay una sola esquina, como en las grandes urbes, con hombres, mujeres y niños revolviendo y comiendo de la basura. Y esto se logra gracias a un “contexto de un pensamiento indígena, solidario y colectivo heredado”, expresó el compositor.

Y es que para Tukuta la cosmovisión andina se resume en los cuatro elementos de la vida: la tierra, el agua, el aire, y fundamentalmente el fuego. Estos elementos coexisten en perfecta reciprocidad y complementariedad. “Todo está interrelacionado, esa es la pachamama en tiempo y espacio. Nosotros somos sostenedores del pensamiento de la pachamama”, reflexiona.

Finalmente el Cafecito comienza a cobrar más vida. Turistas que entran ansiosos por charlar con su anfitrión, niños que corren e interrumpen la charla, anuncian que la entrevista llegó a su fin. Tukuta ya está animado charlando con otros visitantes que recibirán a través de su relato, miles de años de historia ancestral.

Gracias Tukuta!
Gracias Tukuta!