Nicolás Zárate: El oficio de ser papá

Nicolás Zárate: El oficio de ser papá

por

Raquel Abraham

Periodista. Jujeña y apasionada de mi provincia.

Fotos: Ollie Wright

KIT PRIVADO DE NICO

Ropa: Remera blanca o negra de pima peruano, jean chupín, botas.  

Plato: Frutas frescas.

Vino: La Churita y Siesta en el Tahuantisuyo.

Serie: Breaking Bad, Peaky Blinders, Fargo y Luis Miguel. 

Libros: Cometas en el cielo, de Khaled Hosseini, Siddartha, de Hermann Hesse y cualquiera de Haruki Murakami.

#Entrevista

Presentar a Nicolás Zárate es para mí una labor compleja. Resulta que pocas veces cuento con un bagaje de conocimiento tan amplio y profundo de mi entrevistado, como en esta oportunidad. En general, suelo hacer un boceto de la persona que tengo al frente, tras una percepción acotada al momento de la entrevista, e investigaciones previas, en un tiempo determinado. Pero para ser totalmente honesta con los lectores de nuestra revista, tal vez muchos lo saben y otros no, debo mencionar que el entrevistado que tengo al frente es mi pareja de hace ¡15 años! Con lo cual mi recorte de la realidad es un poquito más amplio que en otras entrevistas, como se imaginarán, y seguramente, estará teñido de mayor subjetividad.

De todos modos, me pondré el  traje de “periodista” y trataré de mostrar otra faceta del Nicolás que solemos ver en las redes u otros medios, gracias a su aventura de crear una marca de ropa masculina, desde una zona periférica, y que logró capitalizar no solo como empresa, sino como marca jujeña: HUMAHUÁ. Hoy hablaremos del Nicolás papá, un rol que si le preguntaban hace 10 años, no aparecía en sus sueños ni por asomo: “Yo de más joven no tenía pensado como un proyecto de vida ni una familia ni hijos. Pero cuando fui formando mi pareja y creciendo con los años, me di cuenta que ese NO deseo era más una limitación que tenía en contra de mí mismo, que una expresión de deseo de libertad”, confiesa.

Flor Mallagray
Nico Zárate

Sí, prepárense porque el tenor de esta charla tiene de trasfondo “años de terapia”, de caídas, de levantarse, de marchas y contramarchas. Una mente que intenta dominar un corazón, que intenta dominar una mente. Así es Nico, una llama a veces más encendida que otras, pero que nunca se apaga, aún en los momentos duros la reinventa para reavivar el fuego. Emprender es arriesgar y no admite tibiezas. Casi todo lo que se propone lo logra, aunque a veces la vida lo sorprende con proyectos no planeados, y que con el paso del tiempo, se convierten en su mejor empresa. No puedo imaginar hoy a Nicolás Zárate en un rol más pintado y que ejerza con mayor pasión que el de la paternidad. 

Flor Mallagray
Nico Zárate

La paternidad no estaba en la lista de tu “top ten” de deseos, pero llegó. Una vez que te convertiste en papá, ¿qué cambio en vos?

En mis fantasías de niño y adolescente, así como está el estereotipo de Susanita, yo era el “anti” Susanita: no tenía pensado como un proyecto de vida ni una familia ni hijos. Pero cuando fui formando mi pareja y creciendo con los años, me di cuenta que ese NO deseo era más una limitación que tenía en contra de mí mismo, más que una expresión de deseo de libertad. Era un temor. La terapia tuvo mucho que ver en este aprendizaje y en esta forma de querer encarar la vida. Empecé a tener la inquietud, antes que pasar del no deseo al deseo, tuve la duda, el cuestionamiento, el interrogatorio, el querer y no querer, plantearme y replantearme, hasta que finalmente la vida fue más sabia que yo y me dio esa posibilidad, conocer algo que me descolocó la vida. ¿En qué me cambió? En que por primera vez, yo pude ponerme en un segundo lugar, y sentir que había algo más importante y más interesante que yo mismo.

¿Sentís que sos el mismo papá con Juana (7) que con Olivia (1)?

Creo que no soy el mismo papá, porque yo no soy el mismo Nicolás de hace 7 años que el que soy hoy. La expectativa del primer hijo en mí tuvo otro shock, con Juana aprendí a ser papá y con Olivia ya era papá. Hay muchas cosas que creo que pude mejorar, como culpas, y siento que la relación con Olivia es más libre que lo que fue en sus inicios con Juana. Por otra parte el descubrimiento del primer hijo fue toda una sorpresa, descubrir la novedad de la primera, que no se puede repetir. La forma de relacionarme con ellas es diferente. Yo con Juana era mucho más cuidadoso y temeroso en cambio con Oli, desde el cuarto mes la doy vuelta en la cama que con Juana me animé a los dos años.

Flor Mallagray
Nico, junto a Juana y Olivia

¿Qué valores se pusieron en juego con tu paternidad? ¿Cuáles mantenés de tu crianza y cuáles los dejaste de lado porque ya no te servían?

Yo creo que los valores que me gusta mantener son los valores del respeto hacia la otra persona: me gusta educarlas en el respeto hacia mayores, pares y menores. Me gusta mantener y comunicar el valor de lo equitativo y lo que corresponde. Esos valores los recibí y elegí quedármelos, aún con el esfuerzo de lo que significa muchas veces hacer lo correcto. Muchas cosas de las que sí trato de despojarme son de aquellas que tengan que ver con preconceptos o lo estrictamente moralista o el “qué dirán”. Trato de educarlas a las dos en libertad, por ejemplo con la decisión que tuvimos de no inculcarle un credo en particular, sino de que esa decisión la hagan ellas. Yo me eduqué como cristiano católico, pero dejo que las chicas elijan el camino que quieran. Sí me gusta que crean que en la vida hay una magia e incentivarlas a todo pensamiento o toda acción en ese sentido. No sé si eso es salvador, pero sí el sentir que hay algo más allá. Me gusta educarlas en que crean en ellas mismas y tratar de fomentarles lo más posible el valor de amarse y quererse. Creo que nosotros por cuestiones generacionales hemos sido educados más en el reto y el castigo y eso también ha afectado nuestra autoestima. Por eso trato de que, sin que sea una cuestión de que hagan lo que quieran lastimando a cualquiera, no llegar a ese extremo, pero que sí tengan libertad de equivocarse. Trato de darles la oportunidad de equivocarse, una dos, tres veces, y cuando es necesario, afianzar.

Hace no mucho tiempo, el padre era el proveedor de la familia y la que se encargaba de los chicos solía ser la mamá. ¿Cómo distribuyen roles en tu familia?

A mí me gusta cocinar, no solo de manera lúdica sino en el día a día, con lo cual ese rol es compartido, me gusta ir al súper, con lo cual ese rol es compartido. Me gusta bañarlas a las chicas, cambiarlas. No es lo que más me gusta cambiar pañales, es un esfuerzo, pero no es tampoco que digo, “esto no me corresponde”. Lo hago a regañadientes, pero considero que es un rol que me corresponde también hacerlo, aunque quizá lo hago en menores cantidades (risas).

Flor Mallagray
Nico Zárate

¿Qué es lo que más disfrutás de tu paternidad?

Me gusta jugar, eso es algo que me propuse: quiero que sean hijas que jueguen con su papá, y después me di cuenta que yo me divertía en ese rol de jugar. Hay veces que estamos compartiendo reuniones de grandes con chicos, y vienen los chicos y me buscan porque saben que yo soy un artífice más de ese juego, a veces no tengo ganas,  pero el hecho de que me busquen para eso me da la satisfacción de que hice un buen trabajo en ese sentido de compartir el juego. Y cuando comparto el juego me involucro en un cien por ciento, no es que lo hago para cumplir. Me gusta jugar al “Memotest”, al “Uno”, a los “Rasti”. Elijo pintar, jugar a la escondida y todo lo que sea deportivo y corporal. Y por ahí donde tengo que poner el pecho es en jugar a las muñecas y los “Pin y Pon”. También me gusta comprarles ropa.

Flor Mallagray
Nico y Juana

¿Sos culposo en tu paternidad, por ejemplo cuando viajás o pasás mucho tiempo afuera?

Sí, siempre soy culposo.

¿Y cómo lo resolvés?

Lo disimulo (Larga una carcajada). No, igual lo hago, pero si viajo, trato de los días anteriores no armar otros planes sin ellas, porque considero que voy a estar afuera determinado tiempo y quiero compartir el tiempo previo al máximo, y a veces me culpabilizo. Pero cada vez lo trabajo más, y pienso que todo tiene que ser libre, en tanto y en cuanto, la pasemos bien todos.

¿Proyectas algún sueño personal en tus hijas?

Deseo que sean felices, deseo que sufran lo menos posible y lo menos traumatizante. Así como a mí me inculcaron que tenía que ser buen alumno, el mejor alumno, abanderado, etc, y que lo cumplí; aunque hoy no reniego, no quiero que carguen con ese peso de la educación. Sí quiero que tengan educación por el saber, porque la vida les va a ser más fácil sabiendo, que aprovechen ese tiempo en el colegio o cuando hacen los deberes, para su propio aprendizaje. Las cosas que yo no realicé y qué sí les aconsejaría que hagan (pero que no sería para nada cumplir un sueño), sería el de vivir algún tiempo en otro país. Es lo único que les diría.

Flor Mallagray
Nico y Oli

¿Sentís que vas a ser celoso con tus dos hijas mujeres?

No lo visualizo todavía. No me molesta pensarlo y me divierte. Pero sí creo que sería activo en la participación de que, si veo que hay cosas que no están buenas, me gustaría decírselas. Como fuimos nosotros, que nos equivocamos de los errores que cometimos. Claro que a veces a nuestros padres no les gustaban nuestras parejas e igual estuvimos con esa persona, pero sí intervendría desde el diálogo si veo que algo no va bien y quiero evitar que sufran. No sería celoso si es que viven un buen amor.

Por primera vez, yo pude ponerme en un segundo lugar, y sentir que había algo más importante y más interesante que yo mismo".

Flor Mallagray