Miguel Pereira: “El cine es un reflejo de mi vida”

Miguel Pereira: “El cine es un reflejo de mi vida”

por

Raquel Abraham

Periodista. Jujeña y apasionada de mi provincia.

Fotos: Ollie Wright

Miguel Pereira no duda en afirmar que el cine fue “la gran pasión” de su vida. Pasión que lo retribuyó con creces, con premios como El Oso de Plata y el Cóndor de Plata por su ópera prima, La Deuda Interna (1989), entre otros tantos galardones internacionales.

Sin embargo reconoce que, si bien el cine le dio grandes satisfacciones y le permitió realizarse personal y profesionalmente, ese amor fue mutando y evolucionando: “Ya no es dios para mí”, lo resume. Dice que ahora quiere pasar la posta y buscar nuevos horizontes para facilitar a otros el acceso al arte. Hoy se define como un gestor cultural.

Su presente laboral lo encuentra al frente de RTV (Radio y Televisión Argentina), un desafío diferente al de sus anteriores experiencias de gestión. Recordemos que fue el presidente del Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, y secretario de Cultura de la Municipalidad de San Salvador de Jujuy. Sin embargo, y a pesar de los problemas propios de las nuevas responsabilidades, asegura: “La fuerza creativa siempre está adentro y trata de emanar”.

Miguel es sin dudas un hombre de mundo. Terminó el colegio secundario en Hopkins, Minesota, y realizó sus estudios de cine en Reino Unido, país en el que vivió durante 16 años. Sin embargo es en Jujuy en donde encuentra la paz necesaria para recargar pilas y volver a enfrentar su voraz rutina en CABA, ciudad que no disfruta por encontrarla muy “agresiva”.

Miguel nos abre las puertas de su casa, y mate de por medio, en una galería que enmarca los frondosos árboles del barrio Los Perales, comenzamos la entrevista que solo es interrumpida por el canto de las aves.

Miguel Pereira
Miguel Pereira

- ¿Qué te trae por Jujuy?

El verde, las montañas los pájaros y sobre todo la calma. Jujuy es mi cable a tierra. Es aquí donde encuentro mi equilibrio físico, mental y psíquico, cuando estoy sentado acá en esta galería, observando el paisaje jujeño.

- ¿Qué balance podés hacer de tu función en la TV Pública y Radio Nacional?

Hace tres años que estoy como presidente de RTV y es una función difícil. El problema es que yo he quedado como una especie del jamón del sándwich. Por un lado tienes gremios que son muy aguerridos y por otro lado, el gobierno nacional que no le ha dado el lugar que debería tener la televisión pública y las radios nacionales. El gobierno en su comunicación optó mucho más por las redes sociales y prácticamente la dejó a la deriva a la televisión pública.

- ¿Esto ocurrió a partir de esta nueva gestión?

Sí. Entiendo que esto fue así porque el gobierno anterior hizo un uso político desmedido y descarado de la TV Pública, como “678”y “Fútbol para todos”. Los usó como herramientas de propaganda política. Se ideologizó de una manera muy extrema. Yo creo que como reacción, esta nueva administración decidió ir al otro extremo.

- ¿Falta programación de más calidad, más elaborada?

El problema es el centralismo porteño. Si uno quiere tener una televisión federal, no puede tenerla en la Capital Federal, y mucho menos en Avenida Figueroa Alcorta y Tagle. Al lado de Barrio Parque, en la zona más cara de la ciudad.

- ¿Y esto de qué manera afecta el funcionamiento de la TV Pública?

Todos los empleados de televisión son porteños y han moldeado a lo largo de los años una posición muy cómoda y con muchísimas prebendas y privilegios que no están dispuestos a ceder. Cuando ellos pelean por los trabajadores, pelean por los derechos de los trabajadores de Tagle y Figueroa Alcorta. No les interesan los trabajadores del país. La mayoría de estos gremios se rigen por convenios colectivos del año 73, cuando no existía lo digital. Estamos hablando de toda una estructura que está basada en una tecnología, que si bien se ha ido modernizando, sus formato son analógicos. Hoy no podemos desconocer, que se pueden grabar noticias con un celular, por ejemplo. Pero estos gremios no permiten que lo que grabe algún técnico o un ciudadano en cualquier provincia argentina, se pueda pasar en los noticieros de la tv pública.

- Es una pena porque es el canal “más federal”, pero no refleja la realidad federal del país.

Vuelvo a repetir que es un tema de descentralización. Yo lo he planteado muchas veces si realmente se quiere tener una televisión federal hay que sacarla y llevarla a Córdoba o la Patagonia por ejemplo.

- ¿Radio nacional tiene el mismo conflicto?

El tema de las radios nacionales es distinto. Sí tienen un rol estratégico en cuanto que hay mucha radio de frontera, y muchas veces es el único medio que tiene la gente para comunicarse en zonas alejadas. Pero hay una sobrecarga de radios nacionales, que eran comerciales y han sido nacionalizadas y están con muchísimos empleados. Hay que hacer todo un replanteo comunicacional que este gobierno todavía no lo ha hecho.

- Venís de una generación analógica, de uso de los medios tecnológicos de manera manual y hasta artesanal. ¿Cómo te llevas hoy con los nuevos medios digitales, especialmente las redes sociales?

Para mí son medios superficiales. Entiendo la tecnología aplicada a la comunicación como una herramienta. A mí me sirve para leer los diarios y para la comunicación familiar. Puedo hablar con mis hijas en Australia e Inglaterra. Ahora nutrirme de pequeños fragmentos como que fuera un tapiz universal, no creo en eso.

- ¿No es la realidad?

Puede ser la realidad, pero es una realidad virtual. La realidad real necesita de otros tiempos.

Miguel Pereira
Miguel Pereira

El Cine, su primer amor

- Mirando hacia atrás, ¿Estas conforme con el camino recorrido? Podes hacer un balance de lo que has hecho?

Mi carrera es un reflejo de mi vida. Primero empezás dependiente de los padres, luego comenzás a gatear, tambaleando. Después a caminar hasta correr. La gran pasión de mi vida fue el cine, pero eso ha ido mutando. Yo creo que hoy en día he sentido la necesidad de abrir el horizonte mucho más, y me he convertido en una suerte de gestor cultural.

A mí me interesa la cultura como un horizonte mucho más amplio y sobre todo como la forma más  transversal que tiene el ser humano y la sociedad para poder conocerse e integrarse."

- Te fuiste reinventando a través de los años.

Sí. Es que en un momento de mi vida para mí el cine era todo. Pero hacer cine en nuestro país es muy difícil, es una carrera difícil y costosa. La Argentina no tiene una industria del cine, como en estados Unidos y Europa. Acá hay que hacerlo todo: conseguir el dinero, escribir los guiones, realizarlo. Muchas veces somos muy dependientes de los gobiernos de turno. Y eso condicional las temáticas que uno debe hacer que sean afines para que los apoyen financieramente. Entonces llegó un momento en que el cine dejo de ser dios para mí, y se equiparó con todas las otras cosas de la vida. Lo que me dio el cine y que fue extraordinario, es que su esencia es artística pero también es comercial e industrial. Uno tiene que montar una fábrica para hacer una película. Siempre me ha gustado intentar cosas nuevas y ser pionero. Por ejemplo cuando fui presidente del Festival Internacional de Mar del Plata, prácticamente lo refundé. Hubo un pensamiento orgánico y holístico. Nunca antes habíamos tenido las visitas de directores famosos y jurados y películas tan prestigiosas. Creo que en el fondo, yo con mi carrera personal de cine, cumplí conmigo mismo, me siento satisfecho. Ahora quiero pasar la posta. Para eso hay que involucrarse en otros estamentos para facilitar a otros.

- ¿Te gusta el cine argentino hoy?

No consumo mucho. Lo último que vi fue “Mi obra maestra”, que me gustó mucho. Pero también el cine argentino sigue siendo porteño. Son muy poquitos los realizadores del interior que trascienden por esto que te dije al principio.

Yo creo que el mal arraigado de este país es el centralismo porteño."

Siento que hay dos países diferentes. La Argentina vive una suerte de esquizofrenia. En Buenos Aires ves un bolsón de modernidad y riqueza, pero te salís de ahí, y tenés un país subdesarrollado, mal comunicado y dependiente. Nos quejamos del imperialismo extranjero, pero hay un imperialismo de la capital por sobre el resto de las provincias.

Miguel Pereira
Miguel Pereira

China, un modelo a seguir

Para Miguel, lo más rico de esta última etapa laboral fue la relación que estableció la Televisión Pública con la CCTV de China, que es la televisora más grande del mundo, con una audiencia de 900 millones de personas.

- ¿Cómo fue esa experiencia?

Me costó un trabajo increíble pero logré hacer una coproducción con nuestra TV Pública. Hicimos “Sorprendente China” y ellos “Sorprendente Argentina”. Estuvimos compenetrados durante un año. Fue muy reconfortante.

- ¿Que tenemos en común con China?

Estamos en las antípodas geográficamente. Argentina es el país más lejano a China. Pero hay un montón de cosas en las que nos parecemos. Son familieros, le dan mucha importancia a la amistad, se juntan mucho y son muy cariñosos y cálidos.

Me deslumbró cómo lograron sintetizar, desde la profundidad de 5000 años de historia y lanzarse hacia el futuro. Ellos están 50 años adelante nuestro. El desarrollo tecnológico es increíble, no hay parangón. Si uno piensa en Nueva York, es un barrio pobre y periférico de Shangai. Es inimaginable, hay que estar para vivirlo y entenderlo.

- ¿Y cómo lograron semejante progreso?

En China hay escuelas donde los chinos van a aprender a ser chinos y vuelven a las enseñanzas de Confucio. Ahora una clase media de 700 millones de personas y 50 millones de millonarios. En cinco años tendrán pobreza cero y son ¡1300 millones de habitantes! Son los mayores exportadores del mundo. Pudieron hacerlo volviendo al pasado, entendiendo que fueron la nación más poderosa del mundo.

- ¿Esto nos da esperanza de que podemos recuperar el pasado de ese país glorioso que alguna vez fuimos?

Claro, encontré un modelo a seguir. Pero es ahí es donde vuelve lo cultural. Tenemos que recuperarnos culturalmente.

No hemos logrado sintetizarnos en un solo país y una identidad en común".

Pero todavía no hay un ser nacional íntegro puro, dispuesto a retomar. El argentino es autorreferencial y no conoce el mundo. Va de turismo, no a indagar y conocer. El argentino no sobe cómo comerciar y cómo es la mentalidad del otro. Los chinos tienen una forma de comerciar que es “win win” (ganar y ganar), no es “te consumo todo y te trato de exprimir”. Si no entendemos la mentalidad del otro, como puedo hacer negocios y relacionarme con el otro?

- Has hecho de todo. ¿A tus 61 años seguís teniendo sueños y proyectos o ya estás pensando en retirarte?

La fuerza creativa siempre está adentro y trata de emanar. Me gustan los desafíos y esa tensión entre lo político, lo creativo, lo posible y lo deseable.

Miguel Pereira
Miguel Pereira