Micaela Chauque: “Cuando comencé a tocar la quena, fue una revolución”

Micaela Chauque: “Cuando comencé a tocar la quena, fue una revolución”

por

Raquel Abraham

Periodista. Jujeña y apasionada de mi provincia.

KIT PRIVADO DE MICA

Un plato: Asado con papas, mote y queso. 

Una bebida: Limonada.

Una serie:
No tengo, ¡no tengo tevé!

Un instrumento: Quena y sikus. 

Músicos que admires: Uña Ramos, Mercedes Sosa. 

Una canción:
"Todo cambia", bella canción que me emociona cuando estoy mucho tiempo de gira fuera de mi casa.

#Entrevista

La música transita la cuarentena en Tilcara, la ciudad que eligió para vivir. Desde allí, nos habla de sus inicios, su pasión por los instrumentos andinos y el camino que tuvo que abrirse en su carrera, en un mundo jerarquizado para hombres.

Flor Mallagray
Micaela Chauque.

Micaela Chauque tiene 40 años (aunque aparenta menos), y si bien la creemos muy jujeña, ya que reside hace varios años en Tilcara, nació en Iruya, un pueblito de Salta pegado al norte de Jujuy. “Pareciera que fuese lejos, pero estamos a 120 km así que estamos re cerca. Mi familia es de la comunidad Finca Santiago de Iruya, una comunidad muy bonita que queda en la zona rural y muy poca gente está habitando en ese lugar”, relata Mica, una música de la hostia, que conoció su vocación por casualidad y curiosidad, más que por la idea romántica de un don otorgado casi mágicamente. “Estoy contenta de haber recibido mucho aprendizaje de la gente del lugar y maestros que estaban cerca, aprendí a tocar los instrumentos de viento, eran una curiosidad. No es que era un deseo”, se sincera Mica en una entrevista realizada por a través del Instagram de @revista_che. 

El primer instrumento en ejecutar fue la guitarra, luego siguió la zampoña a los 13 años y la quena a los 15. Además bailaba folclore, destreza que perfeccionó en la Universidad Nacional de Artes de Buenos Aires, donde se graduó primero de profesora, y luego de licenciada en Folclore.

Flor Mallagray
Micaela Chauque.

Cumplió uno a uno los pasos para lograr una gran carrera que la llevó a recorrer Latinoamérica y Europa, llevando la música andina a los lugares más recónditos. Sin embargo, y a pesar de que uno visualiza a Micaela con la quena en mano, casi como una extensión de su cuerpo, no siempre pudo tocarla públicamente,  ya que era un instrumento reservado para los varones. Pero su magistral ejecución y el permiso de “los abuelos”, le permitieron tocar en festivales y celebraciones. Menos mal! De lo contrario, hubiésemos sido privados de una música tan melodiosa y depurada. Y luego llegó el canto, aunque Micaela no se reconoce cantante, (¿pueden creerlo?), para acompañar con esa voz potente la inmensidad de los instrumentos de viento.

Afincada en Tilcara desde que comenzaron las restricciones por la cuarentena, a mediados de marzo, Mica trabaja desde su casa: “Yo estoy acá, trabajando desde casa, soy productora discográfica de todos mis álbumes y de mi carrera y ahora estoy colaborando con otros artistas para poder generar espacios de conversación y de música con los artistas que me gusta y los amigos que tengo acá en Tilcara. Puedo trabajar a pesar de la distancia”, asegura la música.

Flor Mallagray
Micaela Chauque.

¿Por qué las mujeres no podían tocar públicamente la quena? ¿Es cierto que solo era un instrumento reservado para hombres?  

El asunto del uso de los instrumentos musicales fue siempre así. Lo que sucede es que la historia de los pueblos de esta zona no fue nunca reconocida, muy pocas veces. Es algo que siempre pasó y hace 20 años pasaba, es una realidad que siempre estuvo presente. Los medios, la educación, los textos y los libros no mencionan las realidades del interior del país como en el caso del noroeste argentino. El uso de los instrumentos fue por tradición masculina. Cuando comienzo a tocar fue una revolución, no era normal que suceda aunque yo ya había aprendido a tocar los instrumentos aparte, en clases, talleres, colegios, pero eso no me permitía tocar en fiestas y celebraciones. Pude hacerlo con el permiso de los abuelos. La historia de la quenita, que está en mi primer álbum instrumental, cuento y relato lo que estoy hablando. Ya fue lanzado en Spotify, Google Play.

En tu carrera trabajaste con Jaime Torres, Ricardo Mollo, conociste a grandes exponentes de la música argentina. ¿Te acordás de los primeros encuentros con estos músicos consagrados?

El primer encuentro fue con Jaime Torres, un artista que conocí cuando me mudé por primera vez a Buenos Aires y terminé tocando con su grupo. Uno de los consejos era: “nunca te olvides de tus raíces”, algo que sucede mucho cuando uno se muda a otro lugar.

¿Cómo te contacta Mollo, con quien grabaste “Florcita de cardón” en tu último álbum, “Jallalla”?

En el documental “Tilcara más abajo del cielo”, se cuenta todo. Recomiendo  primero ver el documental y luego se entenderá más lo que fue el recital, donde participo en dos canciones, “Mañana en el abasto” y “Avanzando retroceden”.

¿A qué músicas mujeres admirás?

Yo admiro la carrera de Mercedes Sosa, fue la voz de Latinoamérica. Cuando estuve de gira por Europa en mis últimos años, pude tocar en los mismos escenarios que toco Mercedes Soca y empecé a entender la magnitud de cuánto la querían allá y en toda Latinoamérica. Una intérprete talentosísima. Aprendo mucho sobre su manera de vivir la música.

¿Qué significó para vos recibir el Premio Gardel al Mejor Album Folclórico de Artista Femenina? 

El Gardel fue una sorpresa, un reconocimiento al trabajo. Se trata de un concurso de popularidad. Me da ganas de seguir trabajando. Puedo confirmar que estoy trabajando en la producción artística, discográfica y en mis composiciones.

¿A qué músicas mujeres admirás?

Yo admiro la carrera de Mercedes Sosa, fue la voz de Latinoamérica. Cuando estuve de gira por Europa en mis últimos años, pude tocar en los mismos escenarios que toco Mercedes Soca y empecé a entender la magnitud de cuánto la querían allá y en toda Latinoamérica. Una intérprete talentosísima. Aprendo mucho sobre su manera de vivir la música.

¿Qué significó para vos recibir el Premio Gardel al mejor álbum femenino?

El Gardel fue una sorpresa, un reconocimiento al trabajo. Se trata de un concurso de popularidad. Me da ganas de seguir trabajando. Puedo confirmar que estoy trabajando en la producción artística, discográfica, y en mis composiciones.

Lo que sucede es que la historia de los pueblos de esta zona no fue nunca reconocida, muy pocas veces".