Lucy Vilte: “No se puede ser feliz entre infelices”

Lucy Vilte: “No se puede ser feliz entre infelices”

por

Raquel Abraham

Periodista. Jujeña y apasionada de mi provincia.

Fotos: Ollie Wright

KIT PRIVADO DE LUCY

Ropa: Cómoda y sport.  

Plato: Pastas en todas su versiones

Vino: Tinto de Bodega Lagarde

Serie: Las chicas del cable, Grey's Anatomy.

#Perfiles

Lucy Vilte es gerente del Hostal Posta de Purmamarca, un Ecohotel que marca tendencia en su rubro  en el país. Si bien su apellido nos remonta instintivamente al poblado quebradeño, Lucy nació en San Salvador de Jujuy hace 44 años y cursó sus estudios primarios en la Escuela Monteagudo, y secundarios en el Colegio Nacional N° 1 “Teodoro Sánchez de Bustamante”. Su padre sí era oriundo de Purmamarca, y su madre de Salta. Es por eso que Lucy transcurrió su infancia entre la capital jujeña y los Cerros de Siete Colores.

Hoy Lucy es un emblema del turismo sostenible y de conciencia ambiental, intereses que fue perfeccionando y sistematizando principalmente, por un viaje que hizo a Alemania en plena juventud, donde aprendió otro modo de relación entre la sociedad y su entorno. Pero, aunque ella lo supo tiempo después, Lucy se crió en el seno de una familia responsable y ecologista: “Mi padre era un promotor de lo que él quizá no sabía que se llamaba ecología. Él era una persona que separaba los residuos orgánicos, porque decía que los animales tenían que comer eso, mi mamá era una persona que no nos dejaba desperdiciar papel”, rememora. “Lo que yo aprendí en Alemania es la estrategia llevada a una empresa, cómo se llamaban todas esas cosas que había aprendido en casa, a sistematizar un poco, qué era el consumo responsable, qué era la sostenibilidad, el poder del cuidadano y el consumidor”, razona.

Flor Mallagray
Lucy Vilte

Su hablar pausado y suave no coincide con su agitada agenda: viajes dentro y fuera del país para capacitar en emprendimientos sostenibles, conferencias, talleres y activa participación ciudadana para contagiar a cada vez más personas en el cuidado del medio ambiente: “Hay un alerta que nos tiene que movilizar como seres humanos que hace a nuestra supervivencia como especia, el cambio climático y todos los cambios irreversibles que se van a dar, se van a dar en 11 años. Tenemos 11 años para revertir cambios drásticos”, advierte Lucy.

Hoy, consolidada en su rol de emprendedora con responsabilidad social y ambiental, Lucy Vilte nos abre las puertas de su casa, para charlar con sencillez pero con tenacidad que despierta admiración, sobre los pequeños cambios que podemos efectuar en los mundos individuales, y que tarde o temprano, tendrán incidencia a nivel global.

Flor Mallagray
Lucy Vilte

¿Cómo hacés para contagiar la conciencia ambiental en tu micro entorno, para que el hábito verdaderamente prenda en la gente y no se reduzca a buenas intenciones?   

Empezar de a poco e ir escalando las acciones, hay que ser coherente. En mi casa hago todo lo que pregono, en una empresa u otros ámbitos. Debemos tener la coherencia de sostener las acciones en cualquier ámbito donde uno se desempeñe. Empezar con pequeñas acciones nos permite ver el cambio a mediano y largo plazo, factible y concreto. Porque si queremos de pronto reciclar todo y separar todo, nos mareamos y nos parece que no es posible y abandonamos rápido, porque el contexto no nos ayuda. Es un trabajo extra, sobre todo en países como los nuestros, ya que no está tan incorporado en las políticas públicas, mucho tiene que ver con el esfuerzo que hagamos nosotros para disponer los residuos de manera responsable. Si nosotros nos amamos a nosotros mismos y amamos nuestra familia y descendencia, realmente tenemos que empezar a actuar.

¿De dónde surgen los cambios iniciales, de la sociedad o de los gobiernos?

Por ahí hay una creencia de que las grandes empresas son las que contaminan, pero estas representan un pequeño porcentaje, un 5% o 10%. El resto de las empresas son pymes, que ese es el motor. Es decir que miles de millones de personas pueden tener un impacto mucho mayor que 5 o 6 empresas grandes. Si nosotros esperamos que un gobierno resuelva todo, es difícil. Por qué no empezamos haciendo lo que nos toca, nuestra pequeña porción de nuestro mundo que esté impecable. Imaginemos que cada uno en su pequeña porción hace lo mejor que puede: esta porción más la otra porción más la otra, empezamos a tener un micro paraíso que después se hace un poco más grande. Esa sería la progresión que yo trato de contagiar, y no querer hacer todo al mismo tiempo, pero sí con pasos seguros firmes, sin abandonar los hábitos saludables.

 

Flor Mallagray
Lucy Vilte

Consumo responsable


¿Creés que si no hubieses viajado a Alemania y te hubiese cambiado así la cabeza, hubieses tenido la misma inquietud acerca de la sustentabilidad?

Yo me crié con un padre purmamarqueño, una madre salteña que amaba profundamente Jujuy. Mi padre era un promotor de lo que él quizá no sabía que se llamaba ecología. Estas cosas siempre existieron, el sentido común siempre existió. La ecología siempre existió. Si nos remontamos a los pueblos originarios veremos que tenían una comunión con la tierra y con la pachamama totalmente incorporada a su ser y quehacer diario. Nosotros tendríamos que recuperar un poco la memoria. Lo que yo aprendí en Alemania es la estrategia llevada a una empresa, cómo se llamaban todas esas cosas que había aprendido en casa, a sistematizar un poco, qué era el consumo responsable, qué era la sostenibilidad, el poder del ciudadano y el consumidor. Así como nosotros vemos el peso que tiene un ciudadano a la hora de elegir un candidato, el mismo peso y el mismo valor que tiene un votante, lo tiene un consumidor, para premiar a aquellas empresas que hacen las cosas bien, o para promover a los pequeños emprendedores que están tratando de hacer las cosas conforme a un planeta en llamas y aquellos que no les importa. Como consumidores también tenemos el poder de hacer que las cosas cambien, simplemente comprando unas cosas, eligiendo otras, apostando a alimentos más saludables, más orgánicos.

Hoy muchos productos cuentan cómo fueron hechos.

Sí, no siempre. Nosotros hoy tenemos mucha información, si realmente queremos comprometernos, lo primero que tenemos que hacer es informarnos, concientizarnos, porque sabemos lo que significan hoy los pesticidas en los alimentos. No es solamente un alimento nocivo para nosotros mismos sino que ha incidido de manera negativa en la producción, porque se ha contratado mano de obra infantil, se ha contaminado la tierra, el agua, no es una acto menor la compra. El consumidor puede promover mejores productos y hábitos, y dejar de lado los hábitos que no nos han hecho bien como sociedad. Por ejemplo, hace mucho tiempo se pensó que ser moderno era tener elementos descartables. La industrialización hizo que nosotros podamos producir lo que queramos a todo nivel. Y tuvimos muchos años incorporado el usar y tirar, era fácil, cómodo, socialmente aceptado. Hoy nos damos cuenta que eso nos ha sumido en el caos como seres humanos, porque no reflexionamos a la hora de comprar, cuánto nos va a durar, cómo lo voy a disponer, si me compro ropa, cómo la voy a usar. No se trata de si tengo plata para comprarla o no, porque tener el dinero para comprar lo que sea, no nos habilita a destruir nuestro planeta e ir en contra de nosotros mismos.

El consumismo nos va llevando a querer tener todo, pero es como una felicidad efímera y descartable, y no se piensa a largo plazo…

Todo es descartable. Entonces hoy tenemos islas de basura, tenemos basurales colapsados, tenemos toda una cuestión que nosotros contribuimos día a día. Si nosotros tuviésemos que quedarnos con la basura dentro de nuestra casa, reflexionaríamos mucho antes de comprar algo, porque no querríamos ir acumulando. Esa debe ser la imagen más grafica que nos tenemos que poner para actuar de manera más sensata.

Flor Mallagray
Lucy Vilte

¿Qué podemos decirle a la gente, por dónde empiezo, cual es el primer pasito para meternos en este mundo más sustentable que todos queremos, para alguien que esta analfabeto en el tema?

Todos somos semi analfabetos. Las decisiones y los hábitos saludables son gratis, punto principal, porque la gente cree que tiene que hacer una inversión. Cerrar la canilla cuando nos lavamos los dientes tiene un impacto en el consumo de agua impresionante, quizá no en la factura de agua, pero sí en los miles y millones de litros que desperdiciamos; apagar la luz cuando no la usamos, reflexionar si nuestro celular a los tres meses ya tiene que ser cambiado, reflexionar en cada compra. Podemos plantar un árbol, que es tan necesario para un mundo deforestado. Son pequeñas acciones que van contribuyendo a que tengamos un mundo más saludable. Y ver las estrategias que podemos hacer con nuestra basura, juntar tapitas, ahora tenemos un grupo de carroceros a los cuales contribuimos con los materiales reciclables para la carroza. Ir viendo quién necesita las botellas de plástico, de vidrio, ir investigando. Con estas pequeñas decisiones vamos minimizando el desperdicio, haciéndonos más consientes y queriéndonos más.

¿En qué etapa de tu vida sentís que te encontrás hoy parada?

Yo siempre me encuentro parada en un permanente aprendizaje. El día que uno deja de aprender, deja de sentirse pleno. No es un estado estanco sentirse pleno, sino un estado de permanente cambio y aprendizaje. Entonces yo siempre estoy viendo qué hay de nuevo, cómo podemos innovar, cómo podemos hacer las cosas mejores en todo sentido, sobre todo en este camino que yo elegí que es la sostenibilidad y que tiene que ver con la vida en sí misma. La sostenibilidad es el bienestar que tenemos que tener como planeta y entorno porque estamos acá. Vivimos en un planeta y una región y una casa y en un barrio, que tiene que estar en las mejores condiciones. La sostenibilidad tiene que ver con la comunidad, con las personas, como dice el fundador de Avina, (el empresario suizo Stephan Schmidheiny), no hay empresas exitosas en sociedades fracasadas, asimismo yo pienso que no se puede ser feliz entre infelices. La sostenibilidad tiene que ver con cómo podemos hacer nosotros las cosas, cuáles son nuestros talentos. De nada sirve saber mucho si uno no comparte.

 

El día que uno deja de aprender, deja de sentirse pleno"
Flor Mallagray
Lucy Vilte