"Hagamos de nuestro cuerpo un lugar que nos quede cómodo"

"Hagamos de nuestro cuerpo un lugar que nos quede cómodo"

por

Raquel Abraham

Periodista. Jujeña y apasionada de mi provincia.

Fotos: Ollie Wright

KIT PRIVADO DE FLOR


Ropa
: Polleras largas, zapatos sin taco y camisas simples.

Plato: Tarta y ensalada con palta y pancitos.

Libro: Cuerpo de mujer, sabiduría de mujer, de Christiane Northrup.

Serie: Del tiempoo entre costuras, Las chicas del cable. 

Un sueño cumplido: Trabajar de lo que me apasiona

Un sueño por cumplir: Brindar reconexión cíclica a miles de mujeres, de aquí y online.

#MesDeLaMujer

Definir a Florencia Mallagray no es tarea sencilla. Así es como ella trabaja en sus talleres con una comunidad de mujeres con su “diversidad, con su pensamiento, con su ética, con su religión”, y también con un largo tiempo de su vida un sinfín de relaciones de amistad y enemistad, cuestionamientos y compasión con todas las mujeres que el habitarón: la reina de los estudiantes, la abogada, la esposa, la modelo pública, la madre, la comunicadora. Por eso, las etiquetas aquí están en la página de inicio, en la búsqueda permanente de autoconocimiento: “indagar en tus propias heridas para convertirlas en medicina”, metaforiza.

Pero si bien, el dinamismo propio de sus vivencias la han ido reinventado en diversos aspectos, como su alimentación y su mirada sobre el propio cuerpo, es algo que se mantiene inalterable desde hace 10 años, y es la convicción sobre la esencia cíclica de La mujer y el poder que confirma su conocimiento y reconocimiento. Esta verdad se reveló cuando comenzó a trabajar en una productora en Buenos Aires, entrevistando a mujeres sobre su ciclo menstrual: “Ahí sentí que te viste una vida que fue por ahí, y nunca más me fui de ese eje: de la mujer , el empoderamiento femenino a través del cuerpo y los ciclos vitales, que abarca desde la primera vez que las menstruas hasta la última y posterior ”, refiere Florencia. Poco después quedó embarazada de su primera hija, y ese fue un viaje de ida, que vivió con emociones tan movilizantes, 

Hoy en día, las mujeres y las mujeres y las mujeres y las mujeres y las mujeres y las mujeres y las mujeres. que esto significa. Mientras disfrutamos de un delicioso té negro de lavanda y jengibre en el living de su casa, comienza esta entrevista.

Flor Mallagray
Flor Mallagray

Desde tu adolescencia hasta la actualidad te fuiste transformando. Pasaste de ser Reina de los Estudiantes, representando valores estéticos, a revalorizar el autoconocimiento y meterte más hacia adentro. ¿Qué provocó estos cambios?

Desde muy chica me gustó la estética y poder comunicar a través de la imagen, creo que esa era la vocación que ocultamente escondía. Pero chocaba con los mandatos de mi familia que me decían “tenés que estudiar y tenés mucha cabeza como para ser modelo y resaltar solo lo estético”. Yo no lo dejé, lo suspendí siempre, y me volvía esa necesidad, que trataba de explicármela a mí misma. Tengo escritos en la revista del Colegio Nacional, de todo lo que iba por debajo de ser reina: las emociones, las buenas y las malas. Porque en la adolescencia cuando todo el mundo te mira, te pesa mucho esa corona estética. Además no es porque jugaste bien al vóley, ganaste un torneo o las olimpiadas de matemática. Es un valor que tiene que ver únicamente con lo físico, y eso a mí me hacía mucho ruido. Estaba expuesta. A pesar de que mi cuerpo iba con los parámetros que siempre se usaron, que mi carisma venía bien, los defectos  que yo me veía quedaban oculto. Tenía siempre esa búsqueda: si yo estaba bien, se veía bien, si yo estaba bajón, no se veía bien. Era una exigencia interna. Eso me llevó a cambiar.

¿Te querías expresar más como Florencia, encontrar tu propia voz?

Sí, quería tener algo qué decir. Cuando me fui a Buenos Aires trabajé como modelo publicitaria finalmente, pero ya era una abogada, ya tenía un matrimonio, sin hijos, pero seguía buscando mi vía de comunicación. En este envase, que yo quería que se parezca cada vez más al de las modelos, que no iba a pasar porque ya estaba grande, no era alta, no era tan flaca y ahí esa construcción: ¿qué pasa que el cuerpo no nos queda cómodo? ¿Qué comunicamos? Y eso creo que es la piedra angular de lo que siguió después: que encontré el qué contar, qué comunicar, que hace 10 años que me acompaña, por suerte, y el mi lema es: hacer de tu cuerpo un lugar que te quede cómodo.

Ser reina de los estudiantes es un valor que tiene que ver únicamente con lo físico, y eso a mí me hacía mucho ruido".

Flor Mallagray
Flor Mallagray

Soltar lo que ya no sirve

Una piensa desde afuera, ¿cómo puede ser que esta chica tan linda no haya estado cómoda en su cuerpo?

Yo iba a un casting y había en la puerta un cartel que decía “Pampita y Nicole, sin espera”, (risas). Yo ahí viví el no ser del estándar y quererlo. No en la vida real, pero sí en un contexto que exigía muchísimo, y yo no iba a llegar. Eso me llevó a pensar qué hay detrás de esta posibilidad de comunicar y empecé a trabajar en una productora, entrevistando a mujeres que hablaban sobre su ciclo menstrual. Ahí sentí que se cayó un velo y sentí que era por ahí, y nunca más me fui de ese eje: de la mujer, del empoderamiento femenino a través del cuerpo y los ciclos vitales, que abarcan desde la primera vez que menstruas hasta la última y posterior. Eso fue para mí fascinante, porque siempre me gustó leer Historia, Antropología, Sociología, lo legal y nuestros derechos. Yo iba profundizando y poniendo eso en valor desde afuera. Ahí te das cuenta que los ritos de paso de la vida de nosotras, ha sido invisibilizado, negado, olvidado. Tenemos un bautismo pero no se considera importante la primera vez que nos viene.

Cuando te viene la menstruación por primera vez, a veces provoca vergüenza, y por ahí lo vivimos como algo que no hay que nombrar, ¿no?

Las mujeres estamos volviendo al cuerpo, sigo teniendo esa idea de hacer de él un lugar que nos quede cómodo. Así abre paso a tu esencia, a tu honestidad, a la autoconfianza y autovaloración. Y decir, ya no quiero esto y ya no acepto a este zapato que me queda incómodo y me hace ir mal por la vida, literal y simbólicamente hablando.

Y vos, ¿qué zapatos tuviste que ir abandonando?

El primero que dejé, fue cuando dejé de ser modelo publicitaria, cuando me quedé embarazada de mi hija y me dejó de importar hacer dieta y me empezó a importar nutrirme. ¡y cómo es la vida! Empecé a tener el cuerpo que deseaba sin buscarlo. Para mí fue maravilloso y me deshice de las exigencias estéticas y empecé a alimentarme con cosas que yo pensé que a mi hija le iban a hacer bien. Otra cosa que me paso es que post parto quede divina estéticamente, y estaba detonada y desacomodada emocionalmente. Ahí decía, esto tampoco es verdad, acá tengo el cuerpo que me gusta y no tiene nada que ver con lo que siento. Acá tampoco hay una conexión real. Entonces siempre el lema: “Hacer del cuerpo un lugar que nos sea cómodo”. Yo por ejemplo dejé de usar tacos altos. Asocio los tacos con la época que me recibí de abogada. Usaba tacos altos, traje y era completamente infeliz, llorando por dentro. La idea es: si te gustan los tacos y los manejás, fantástico. Ahora, planteate si querés caminar con dos palitos y si estas cómoda con eso.

 

Flor Mallagray
Flor Mallagray

¿Y qué sería para vos, estar cómoda en tu cuerpo?

Integrar nuestras fases. El ciclo menstrual tiene cuatro fases. Si estudias Mitología, hay arquetipos femeninos que tienen fuerte identidad sobre cada fase. Y también las hormonas del ciclo son cuatro: folículo estimulante, progesterona, estrógeno y luteinizante y que además tienen esa cosa del comportamiento que nos dejan, que tienen que ver con los arquetipos y los estados de ánimo. Entonces integrar esas mujeres que viven en nosotras tiene que ver con este desafío. Por ejemplo, ¿por qué yo ayer me sentía sexy, para arriba, tenía ganas de salir a la ciudad a negociar, tenía capacidad para esto y hoy estoy tan para abajo?

Estamos acostumbrados a vivir en una sociedad lineal, que es una energía masculina, siempre hacia adelante y hacia arriba. Y nuestro cuerpo de mujeres, y la tierra y la luna son cíclicas, espiraladas. Hormonalmente la mujer tiene una fase alta, bien para afuera, una fase nutridora, bien para la tribu, una más para adentro y ahí viene el problema, porque si no escuchás a la que va para adentro, te ponés de mal humor, intolerante. Si escucharas tu verdad más seguido, tendrías más capacidad para poner los límites y cortar con cosas que ya no van más. Ese despojo que ocurre en la fase premenstrual, cuando no es escuchado  trae dolores, intolerancia, ira incontrolable. Y la fase menstrual que es la calma, la tranquila, como de relax. Así vivimos todo el tiempo más de 30 años y no lo advertimos. Somos diferentes biológicamente a los hombres, pero eso no nos hace ni mejores ni peores. Pero tenemos que ver nuestras diferencias hormonales y la disponibilidad que nos da nuestra ciclicidad. Cuando empezamos a conectar con esa brújula es que decidimos tomar las riendas de nuestra vida: hoy puedo esto, hoy estoy disponible para mí y hoy estoy disponible para salir al mundo.

Si escucharas tu verdad más seguido, tendrías más capacidad para poner los límites y cortar con cosas que ya no van más"

Eso significa que si un día estamos indispuestas y no tenemos ganas de salir ¿debemos quedarnos en casa? ¿La menstruación nos limita?

La menstruación nos da disponibilidad para ver lo sutil, para ver lo intangible. Eso por mucho tiempo lo asociaron a ser brujas. Estamos indispuestas. No estoy disponible para tanto ruido hacia afuera, porque acá adentro, ¡me están cayendo 20 mil fichas! Y esto está buenísimo. Entonces si bien mi rutina laboral y la exigencia de este mundo moderno no me permite tal vez quedarme en casa; me voy a dar una ducha y me voy a conceder un mimo, una escucha interna. No digo, suspendo todas mis actividades, pero la no disponibilidad es hacia ciertos estímulos que responden hacia lo que nos piden los otros. Entonces está bueno cortar con la mujer que todo el tiempo da: en la casa, en el trabajo, como jefas, a los hijos y dan en lo económico y en lo nutricional. Estamos sobrepasadas, colapsadas, y llega un momento que enfermamos feo, ¿no? Replantetarse tiene que ver con eso: aceptar nuestros tiempos. No está bien visto el descanso. Christiane Northrup dice “el modo de meditación más aceptado en Occidente, es la enfermedad, porque a partir de que nos enfermamos tenemos una excusa bárbara para escuchar nuestras necesidades”.

Flor Mallagray
Flor Mallagray

Camino laboral

Pasaste también por la televisión, conduciendo durante cinco años La Mañana del 4. ¿Cómo recordás aquella época y cuál es tu presente laboral?

El canal (Canal 4) fue un ciclo maravilloso que amé, ¡gesté en cámara! Y también sentí que había cumplido un ciclo y fue muy claro el fin. A pesar de que yo lo lamente, sentí que esta comunicadora interna que no me va a abandonar nunca, le había llegado el tiempo de comunicar en círculos de mujeres, no hacia el público en general. Y mi mejor energía disponible quería ponerla en generar espacios para que las mujeres nos encontremos a nosotras mismas. Así nació el canal “Mujeres en sororidad”, que es una comunidad que la llevo en modo virtual y también con encuentros reales.

¿Quiénes participan de esa comunidad y qué hacen en los encuentros?

Lo que hacemos son talleres de ginecología natural, de gestión de ciclos. Abro dispositivos, talleres vivenciales que tienen que ver con la menarca, la menstruación, la maternidad y la menopausia. Por ahí preparamos talleres para madres que quieren saber cómo preparar a sus hijas para la primera menstruación. Después vienen las nenas solas que ya saben cómo va a ser la línea del taller. Tengo muchas nenas de 9 a 10 años que son mágicas porque tienen otra conciencia. El lema es “tomar el periodo de forma positiva, cambiar las creencias, habitarnos”.

Flor Mallagray
Flor Mallagray

Un libro con alas


¿Cómo nace tu primer libro “Amuletos de tierra y luna”?

A través de estos talleres surgió la posibilidad de escribir cuentos, porque el cuento también tiene esa magia que llega a todas y todos por igual. Así nació “Amuletos de tierra y luna”. Es la forma de contar fácil qué pasó y que estuvo invisibilizado desde que somos un patriarcado, que es la sociedad que nos habita. El lema de Amuletos es “recuerda, resuena y despierta”. Tiene que ver con que vos recuerdes. Es un cuento que no te da ninguna respuesta sino que te abre preguntas. Nació de un modo muy mágico, yo creo que ahí algo bajó para que se cuaje perfectamente escrito y cortito. Me agarró la mano y me llevó. Fue una mañana, como un rayo que bajó enterito y completito, pero que llegó después de siete años de vivir la ciclicidad. Está bellamente ilustrado por mi amiga jujeña Tere Artero Van Caester, que ilustra en acuarelas. Esto es un emprendimiento independiente y los fondos nacieron de los talleres y me enseñó a confiar. La segunda tirada la hice con traducción al inglés y al portugués.

El libro tuvo una gran recepción en el público, de hecho ahora lo presentás en Barcelona, ¿verdad?

Sí, ya lo presenté en México y ahora quedó seleccionado para presentarlo en Barcelona. Atrás se viene otro que se llama “Noel y las 4 hadas de la luna”, que ya va a salir ahora. Y lo que hago es hablar de las emociones que nos trae el ciclo menstrual, es para nenas a partir de los 11 años, para ir habitando esos reinos mágicos que nos van a habitar cuando seamos cíclicas.

Flor Mallagray
Flor Mallagray

¿Quiénes son hoy tus maestros? ¿Hacés algún tipo de terapia?

Como espacios terapéuticos fui creyendo en los espacios grupales, no hago terapias individuales. Es el modo en que a mí me gusta acompañar la gestación. A las embarazadas me gusta acompañarlas en círculo porque en círculo se da esto de los espejos. Quizá yo no sabía lo que me pasaba, pero lo que dijo la otra hizo que me caiga una ficha. Nunca es casual lo que se dice en el círculo. El círculo en sí ya es una entidad. Para yo llenarme y vaciarme elijo biodanza, que es un sistema terapéutico que aborda las emociones desde el movimiento y después a la semana siguiente le vas poniendo palabras. Es como si alguien me hubiese venido a decir, ya está lo del aprender de la razón, ahora solo desde el cuerpo y la emoción, y todo lo que no pruebo desde ahí primero, no funciona. Todo esto es completamente autorreferencial y vivencial, indagar en tus propias heridas para convertirlas en medicina.

 

Flor Mallagray
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