Chicas bravas: Son amigas y escalaron juntas el Cerro Chañi

Chicas bravas: Son amigas y escalaron juntas el Cerro Chañi

por

Raquel Abraham

Periodista y comunicadora. Amo contar historias y mostrar el brillo de cada persona que entrevisto.

Fotos: Ollie Wright

#Entrevista

Flor Mallagray
Maqui Mulqui y Ceci Lascano.

Maqui y Ceci son cuñadas y amigas. Maqui mamá de ¡cuatro! Ceci de tres, son además mujeres trabajadoras con una rutina establecida y una agenda ajustadísima, como cualquier mujer y mamá de esta época. El motivo de esta entrevista es que ambas amigas, decidieron darse un espacio para escuchar sus motivaciones más íntimas y llevarlas a cabo, concretando un gran sueño: escalar el Cerro Chañi, nada menos que el segundo más alto del país, que con sus 5.896 m de altura, secunda al pico más alto, el Aconcagua (6.962 m).

¿Cómo se animaron a zambullirse en una expedición de alto riesgo, darse el permiso para ausentarse nueve días del hogar, y lanzarse a una experiencia desafiante psicológica y físicamente? “Nuestro desafío como mujeres es encontrarnos, y encontrar lo que disfrutamos – expresa Maqui -, Aquí tenemos que volver a cuando éramos chicas y recordar qué disfrutábamos. Viste cuándo te dicen ‘quién sos’ y una responde, ‘soy nutricionista, soy mamá por 4…, poder decir también ‘soy Maqui, estoy acá en medio de la montaña, vine a disfrutar y a conectarme con este lugar divino en el que vivimos’. El desafío como mujer es encontrarnos y sacarnos todas esas mochilitas y animarnos a encontrarnos y disfrutar, (que no siempre nos sale tan fácil)”.

Flor Mallagray
Entrevista a Maqui y Ceci.

A continuación, Maqui y Ceci nos cuentan la experiencia de escalar una montaña, de la mano de Jujuy Expediciones, grupo de expertos liderado por Sebastián Aldana, al que recomiendan fervientemente.

¿Cómo surgió esta idea de escalar nada menos que el Chañi?

M: Todo surge con Fede Zenarruza, un amigo, en una de las las tantas idas a Punta Corral, que me cambió la experiencia de la montaña de ir con alguien que sepa. Antes lo pasaba divino, pero algo sufría: la mochila, el paso, el cansancio. Con Fede sentí que fue como un paseo, y la verdad es que dije: con cualquier persona que sepa, vos podes ir a donde quieras. El límite lo tiene uno en la cabeza. Obviamente de la mano de un experto ( en todas las profesiones, pero en esto principalmente) uno puede hacer lo que quiera. Esto que te digo te lo demuestra nuestro grupo, que era re heterogéneo, y todos llegaron, no es que solo determinadas personas o estereotipos son los unicos que pueden hacer estas actividades. Con relación a lo que me decías, el deseo surgió hace como seis años que tenía el sueño de ir al Chañi. El año pasado Ceci me dijo “si vas, me prendo”. Y cada año te da mas miedo porque te vas haciendo mas grande…

Flor Mallagray
Maqui Mulqui.

Y vos Ceci, ¿ya venías caminando, haciendo algún entrenamiento?

C: A mí me pasó que cuando tenía 15 años fui a Punta Corral con una amiga y dije “no vuelvo más”. Sufrimos un montón. Despues una vez fui la primera vez con Maqui y ahí empecé a ir siempre. Me encantoó y me copa el trekking. Antes de la pandemia hacíamos algunas expediciones chiquititas y en la pandemia a ful, y más que nunca dije “vamos al Chañi”. Igual yo no sabía muy bien a qué iba, porque te decían “5.800” y yo, “¡bueno!” (risas). No dimensioné.

Me imagino que debe superar las expectativas en todo: en lo lindo y lo dificil, ¿no?

M y C: ¡Síiiii!

C: Porque es mucha cabeza. Porque el físico, si no tenés ninguna dificultad y venís entrenando en algo, lo podés hacer. Ellos (Jujuy Expediciones) te llevan a un ritmo que está pensado para que puedas llegar.

M: El deseo es el motor, y el grupo y los montañistas, lo mejor. Con el grupo nos divertíamos, llorábamos de risa, gente de distintas provincias y edades, pero con un sueño en común. Nos íbamos dando ánimo permanentemente. Fueron nueve días de expedición. Los primeros días de aclimatación en Tilcara, caminábamos cuatro o cinco horas, en realidad nos estabamos aclimatando por la altura.

Flor Mallagray
Maqui y Ceci.

¿Cuándo se empieza a poner más áspero el asunto?

M: El primer día en carpa, que dejás la camioneta y tenés que cargar la mochila con todas tus cosas. Porque los días anteriores llevabas una mochila para la caminata con lo que necesitabas para ese día, y el grupo en camioneta, te llevaba todo tu equipaje. El dia que te hacés cargo de todo, comienza lo más difícil.

C: Y ademas empezas a sentir la altura, ahí ya estabamos a 4900 metros.

M: Y cada metro que subis, baja la temperatura, no solamente tu capacidad.

¿Hubo algún momento en el que flaquearon?

C: El unico momento que la pasé mal, fue cuando salimos a la madrugada para hacer cumbre, que yo venía re bien y ahí era como que quería respirar y no me entraba el oxígeno que quería. Claramente era la altura. Y ahí lo tenia a Alfre, uno de los montañistas al lado mío, que me decia “vamos Ceci, vas de diez, venimos bien con el ritmo”. Yo veía el grupo mas lejos y pensaba “me estoy quedando”…pero cada uno va a su ritmo.

M: Cuando dejamos la camioneta y nos pusimos las mochilas le dije a Ceci “¡¿qué hago acá?!” ¿Qué hago poniendo en riesgo mi vida? Tengo hijos, acabo de tener coronavirus, ¿qué hago acá? Y ahí Ceci me dijo: “Yo pienso lo mismo y no tuve covid” (risas). “También pienso que me puedo morir, que puedo estar arriesgando mi vida”. Ahí me relajé y dije sí, esto es para todos y es un deporte de alto riesgo.

Flor Mallagray
Foto: Jujuy Expediciones

¿Cómo es escalar cuando hay nieve tan profunda?

M: Eso estuvo bueno.

C: Yo tenía los bastones y teníamos crampones que se te clavan en la nieve y el hielo.

M: Eso es novedoso y divertido.

C: Lo que pasa es que es bien empinado, entonces estás a 200 m de llegar pero demorás una hora y media. Caminábamos haciendo “pan y queso”.

Flor Mallagray
Ceci Lascano.

¿Y cómo es el momento de la llegada a la cima?

M: Yo ya no daba más. Lo veía a Seba a cinco pasos y casi me largo a llorar, pensé “me desmayo acá”. Y después te sentás a ver el paisaje tan imponente, ese mar de nubes ahí abajo, no podes creer que estás en ese punto más alto de nuestra provincia. A medida que cada uno iba llegando festejábamos, aplaudíamos. Hay emoción, se te cae una lágrima.

C: A mí me pasó que cada objetivo que tenía, antes de llegar, me re mil emocionaba cuando lo cumplía. Porque te metés tanto adentro, no solo en hacer cumbre, sino cada llegada. El lugar donde estás, no podés creer.

Flor Mallagray
Cumbre del Cerro Chañi.

¿Y cuando cumplían cada objetivo, que sentían sobre ustedes mismas?

C: A mí me pasó que yo sentía mucho agradecimiento. En cuanto a mí, no podía creer haberlo logrado. El aprendizaje es que si uno quiere, puede. Apenas bajé, dije, no lo volvería a hacer porque estuvo todo tan lindo. Igual después contándole a mis hijos, en unos años, me encantaría volver con alguno de ellos.

M: Para mí era como un sueño a cumplir. Era como esto de ponerte metas, algo que te motive. Yo tenía que entrenar porque esto en algún momento iba a salir.

¿Las limitó en algo ser mujer?

M: En el grupo éramos 6 mujeres y 17 varones. No creo que sea un límite de género, sino un límite social. Agunos me preguntaban, “¿y qué hicieron tus hijos nueve días que te fuiste de tu casa?” ¡Y se quedaron con el padre! Hay un límite en la cabeza de la mujer de poder ausentarse del trabajo, de la casa, de los hijos…Pero me parece que lo gratificante es haber cumplido un objetivo.

Flor Mallagray
Maqui Mulqui.

En el medio de la montaña

¿En qué aspecto fue tan clave el equipo de montañistas que las llevó?

C
: Nos asesoraban desde la hidratación hasta la alimentación, marcarte el paso. Porque por ahí creés que podés ir más rápido…y ellos te marcan un paso que vos tenés que copiar o de ahí para abajo, no ir delante de ellos, y que es muy tranquilo.

M: Están pendientes de vos y se dan cuenta. Yo el día que me sentí medio mal, ni dije que me sentía mal y ya estaba Mati atrás: “Maqui, vas a venir al lado mío”, y yo “¡ay si, me siento un poco mal!” Y además nos decían “fijense como van al baño, si hacen pis, cómo hacen, si a alguien le duele la cabeza, no normalicen los síntomas”. Además empezamos comiendo un montón y cada vez que subíamos comíamos menos.

C: Igualmente el panorama es: estamos metidos en una carpa, -8 grados, con viento que nos lleva, entonces. No pensás en comer. Querés dormir y no podés creer el viento.

Flor Mallagray
Cerro Chañi.

¿Dormían bien?

M: Dormís de a ratos, te despertás, soñás mucho.

C: Por ahí me pasaba de haber logrado dormirme un ratito, de repente me despertaba, me acordaba que estaba en la carpa y decía “¿qué hago dios mío? ¡quiero volverme a dormir!” (risas). Pero despues fue divertido, fue una experiencia inovlidable, increíble.

¿Y el descenso cómo es?

M: (Larga un un suspiro) Lo que pasa es que tu cabeza está preparada para subir, hay que hacer cumbre, es lo más dificil, hay que llegar hasta ese día. Llegaste hasta la cumbre, te relajás, y no sabíamos lo que se venía, además ya veníamos del cansancio, de comer poco, de ir al baño en cualquier lado…Re difícil la bajada. Era muy resbaloso. Tenía moretones por todos lados, más el peso en los hombros de la mochila. Ahora el lugar era increÍble, lagunas, el espejo del Chañi, porque es una cadena montañosa, las otras paredes…

Flor Mallagray
Cerro Chañi.

¿Qué recomendaciones le darían  a alguien que subir al Chañi?

C: Yo le aconsejaría que sí o sí lo haga con alguien experimentado, como es “Jujuy Expediciones”, porque no me animaría a hacer algo así si no es de la mano de la gente que sabe. Y que vaya teniendo pequeñas experiencias antes.

M: Nada es un impedimento. Hay que tener ganas y está bueno tener estado físico. El grupo es una contención emocional, pero lo más importante, es que es un viaje interior. Vale la pena.

Flor Mallagray
Entrevista a Ceci y Maqui.