Raúl Alcoba: "¿Quiero una mascota?"

Raúl Alcoba: "¿Quiero una mascota?"

por

Raúl Alcoba

Médico Veterinario M.P. 117.
Especialista en Clínica de Pequeños Animales. Clínica Veterinaria Norte.

 

#RincónNatural

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Antes de adquirir  una mascota, mejor llamados animales de compañía y de elegir entre diferentes opciones debemos preguntarnos  qué nos lleva a querer incorporar a nuestras vidas un animal. Muchas veces ese porqué deviene de la necesidad de tener algo que nos gusta, que nos parece atractivo, simpático o tierno, en estos casos el bienestar que nos produce suele ser temporal ya que esa ternurita, deja de serlo pronto y nos demanda mucho más que tiempo.

Como veterinarios, vemos a diario un sinnúmero de casos en los que la tenencia de un animal es un verdadero dolor de cabeza para la familia, ya sea porque el mismo se torna agresivo, se adueña de un espacio del hogar, destruye objetos y plantas, demanda tiempo y recursos económicos que la familia no puede afrontar. Situación que podría haberse evitado tomando mejores decisiones, como postergar la adquisición o  buscar el asesoramiento adecuado.

Por esto, la decisión de incorporar un animal de compañía, debe ser discutida y consensuada por los integrantes del núcleo familiar, evaluando qué buscamos con esta incorporación, qué se ajusta más a nuestro estilo de vida y si estaremos preparados para brindar todos los cuidados que estos necesitan ¡y que son responsabilidad nuestra!

Nosotros somos los únicos responsables en brindarles todo lo necesario para una vida plena: alimentación, higiene, salud y esparcimiento, son algunas de las necesidades básicas que  deberán ser cubiertas por  quien lo adopte.  Como la salud pública es una obligación del estado, la salud de nuestra mascota es una obligación nuestra, que  asumimos en el momento de adquirirla o adoptarla.  

Aunque este preámbulo pueda asustarnos un poco, son nociones básicas en la planificación familiar,  para que tener un animal de compañía sea una experiencia única y feliz para ambos.

Luego de embebernos de todas las responsabilidades que debemos asumir, nos debemos preguntar ¿Qué  esperamos? ¿Qué espera la gente de esta relación?

Como lo dice el nombre “animales de compañía”, el principal objetivo de su incorporación es la compañía. Con el paso del tiempo, las familias fueron cambiando, de ser en su mayoría  numerosas, hoy es común ver personas o parejas que viven solas, sin hijos o con muy pocos, que necesitan de igual manera brindar y recibir afecto, cariño o amor,  como si se tratara de una necesidad básica en la vida del ser humano.  Aquí es donde el perro, gato, etc. ocupa un lugar nuevo y  se transforma en un integrante más,  que convive y se involucra en los momentos cotidianos del grupo familiar, donde la comunicación gestual pasa a ser moneda corriente y que sin darse cuenta se va convirtiendo en su jauría.

Así es,  una relación de beneficio recíproco, en donde el único fin es mejorar la calidad de vida de ambos. Muchos estudios han demostrado el beneficio de convivir con un animal de compañía, desde promover hábitos responsables en niños, como alimentarlos y asearlos,  a ser el único estímulo para salir del hogar en  algunas personas, o mejorar el estado de ánimo en  otras.  Un  estudio  evidenció  que acariciar a una mascota ayudaba a bajar la presión arterial. Seguramente si no convivimos  en una relación estrecha,  no podremos ser testigos de lo que significa este intercambio. 

Willie Pastore

¡Quiero un animal de compañía! ¿Ahora cómo elijo?


Una vez que estamos decididos a dar el paso es conveniente asesorarnos sobre qué animal es el indicado, siempre teniendo en cuenta solo animales domésticos de índole urbana, y como todos sabemos, los más populares son el perro y el gato.  

Entre estos existen  diferencias  sustanciales al momento de decidir, ya que los gatos son de hábitos más solitarios  y requieren menos atención. Si viajamos mucho y nadie puede permanecer con ellos o si habitamos un lugar de dimensiones reducidas, puede ser una buena opción,  ya que contando  con alguien que diariamente los alimente podemos sobrellevar la situación. Sin perder el objetivo de lo que significa convivir e intercambiar emociones con un animal tan extraordinario y curioso como el gato.

Por el contrario, los perros necesitan convivir con más individuos, tienen hábitos colectivos y demandan más tiempo. Dentro del mundo canino existen múltiples opciones, al momento de incorporar un perro. El  tamaño, la raza, la edad, el origen y los antecedentes son características propias de cada individuo, que deben ser evaluadas previamente. Además se debe tener en cuenta el ambiente y el tiempo que se le dedicará. Muchas veces es imposible conocer al individuo y su historia como puede ser el caso de perros abandonados o callejeros. En estos casos la decisión de adoptar un perro con estas características, es un desafío que nos gratifica doblemente al saber que pudimos  cambiar la realidad de un animal callejero.     

Una vez en casa, comienza la verdadera prueba y el inicio de una nueva relación que durará por siempre.