¿Quién dijo que a las mujeres no nos importa la plata?

¿Quién dijo que a las mujeres no nos importa la plata?

por

Stella Acosta

Psicóloga, nómada digital y escritora.
www.stellaacosta.com

#DesarrolloPersonal

Cambia tus creencias acerca del dinero cambian tus emociones, 

  cambian tus conductas, cambian tus resúmenes bancarios.

Flor Mallagray
Foto: Canva

¿Te acordás esa escena del Titanic, donde los hombres se van a  fumar habano y a hablar de negocios, y las mujeres se quedan “cuchicheando” en el salón?, solo para traerte una escena que conozcamos todas. Ese mundo que parece de otra época, fuera de los vestuarios, lamentablemente no es tan diferente hoy… ellos hablan de dinero nosotras de amor, ellos hablan de sexo nosotras hablamos de amor… (Me fui de tema, perdón).

Como activista entusiasta que soy, del autoconocimiento como camino para el desarrollo personal y profesional, creo fervientemente que un modo de mirarnos y descubrirnos, es mirar nuestras finanzas. Observar, con amor, siempre con amor, cómo somos con el dinero, qué nos pasa con eso.

Veo que hay miles de mujeres, excelentes profesionales, trabajadoras incansables, con experiencia, con recorrido, y totalmente analfabetas financieramente. Yo fui una de ellas, lo reconozco, y lo peor era que -no sabía que no sabía-, hasta que ciertas circunstancias de la vida me pusieron de cabeza, a aprender. 

Históricamente el dinero fue un tema de hombres, porque el dinero se gana afuera, se trae del mundo exterior, y las mujeres, en todo caso, eran muy buenas “administradoras” del dinero que el hombre generaba. Las mujeres fueron por siglos percibidas como menos calificadas o habilitadas para conseguirlo por sí mismas… a ellas les tocaba ser la que “sabe qué hacer” con ese dinero, para la familia, para la comunidad, básicamente, siempre para los otros.

Con la llegada de la modernidad, la mujer accede al mundo laboral, y lo hace desde las mismas rutinas domésticas, solo que ahora “en el afuera”, limpia casas de otros, cocina en casa de otros, cuida niños, atiende enfermos. El mundo de los negocios, las finanzas; el comercio y los números vinculados al lucro, sigue siendo un territorio de hombres, bajo el pretexto de que “a ellas no les importa el dinero”.

Las mujeres jugando roles activos en el mundo financiero es reciente. Durante siglos pesó mucho la idea de que nosotras somos “cálidas y emocionales” y ellos son “fríos y calculadores”, nosotras nos ocupamos de temas humanos y ellos siempre andan pensando en la plata. Esta falsa dicotomía, a nosotras nos dejó en la vereda de las chicas buenas, pero en una condición de desventaja a nivel económico, atroz. 

Y seguiremos perpetuando ingenuamente este discurso, y por ende estos resultados, si no empezamos a cuestionar estas prácticas tan naturalizadas. 

Flor Mallagray
Foto: Canva

Mi sugerencia es que busquen, averigüen, empiecen, van a encontrarse con que hay todo un universo de hombres allá afuera hablando de eso, y al principio te puede parecer horrendo, choca con todas tus fibras, te hace ruido, pero seguí buscando, cada vez hay más hombres y mujeres hablando de dinero consciente, de dinero feliz, de finanzas con alma, no necesariamente hay que embarcarse en el discurso del dinero al estilo Lobo de Wall Street, hay otras formas. Y si no encontramos la que mejor resuene con nosotras habrá que inventarla. Lo peor, lo peor que puede pasar es que no hagas nada. Porque si vos no lo haces, si seguís eligiendo el camino de la ignorancia financiera, otros seguirán eligiendo qué hacer con tu dinero. 

Una primera cosa que tendremos que cambiar, si queremos aprender de verdad, es nuestra mentalidad. Vayamos a un ejemplo muy concreto, Ser Mujer + Ser Empresaria parece que da un poco de no sé qué, ¿entonces qué decimos? Soy Emprendedora, y es más cool decir soy una Emprendedora Social. Si digo que soy profesional y empresaria, puede sonar rudo, puede sonar que “me importa la plata”, que quiero hacer de esto “un comercio”, y a eso quiero llegar… ¿hasta cuándo seguiremos sosteniendo con nuestro discurso la desigualdad, y ensanchando la brecha social/ideológica/cultural?

Basta de tenerle miedo a la palabra comercio, a la palabra negocio, hay que vaciar de contenido esas palabras para volverlas a jugar desde otra concepción, y que nos permita estar más cerca del dinero, sin culpa, sin miedo, sin vergüenza.

No es el cuco, es solo plata, es solo dinero, no muerde, no pica, no hace nada. 

¡Ahh!! Es verdad, crecimos escuchando que la plata es sucia, que corrompe a la gente, que tal o cual mostró quién realmente era cuando apareció con plata… ese pensamiento mágico que me hace acordar a los niños, cuando se golpean con una mesa y luego se enojan y la retan, ¡mesa mala!. 

La plata no es ni buena ni mala, la plata solo muestra quienes somos en realidad, la plata solo nos permite hacer cosas que no hacemos, no porque no queremos, sino porque no podemos. Detrás del miedo al dinero muchas veces está el miedo al poder, a poder hacer cosas, a poder ser poderosas.    

Flor Mallagray
Foto: Canva

Como les decía, para empezar a aprender primero hay que vaciar el vaso, poner la hoja en blanco, dejar atrás prejuicios y falsos conceptos que no nos van a permitir tomar lo nuevo.  Dejar de decir cosas como “a mi no me importa la plata”, “yo lo hago por vocación”, “no soy una persona interesada”, chicas basta de descalificar todo lo relacionado a cobrar por tu tiempo y tu trabajo. 

Naturalicemos las charlas de dinero entre amigas, con la pareja, que deje de ser un slogans publicitario decir “yo no entiendo nada de números”, “a mí la guita no me importa”, porque es una postura que te deja muy vulnerable. No, no es inocencia en su sentido más puro, ni te hace más buena, te hace más frágil, te hace más dependiente. Y no solo desde lo económico, también desde lo emocional.

Y empecemos también a transmitir a nuestras hijas y a las más jóvenes, que es propio de nosotras también hablar de dinero, aprender a cobrar, aprender de negocios, de rentabilidad, de ganancias, de inversiones. 

Así como un día aprendimos a montar a caballo con las piernas abiertas, así como aprendimos a que también una carrera tecnológica es “de chicas”, ahora toca aprender a vencer las barreras mentales y culturales que nos separan de ser generadoras, activas y conscientes, de capital, de ingresos, de money. 

Nos toca aprender a ejercer nuestro poder para generar liquidez, rentabilidad, y toda la plata que se nos antoje… después si querés la donas a una ONG, o te la gastas en zapatos, lo que quieras, pero que te permitas aprender cómo hacerlo. 

Te propongo que tomes el espejo de tus números, y te dispongas a verte, a conocerte. El dinero es energía, mira a dónde estás poniendo tu energía/plata. 

Te advierto que es todo un descubrimiento, y más aún si atendés a cómo te estás manejando. ¿Es una manera equilibrada y ordenada?, ¿o estás dando/poniendo de más?, ¿o sos la que siempre pone? ¿o no sabes cobrar por lo que haces, y medio mundo te debe o te paga cuando quiere?

¿Te cuesta poner precio a tu trabajo/tiempo?, ¿te cuesta cobrar las deudas?, o al revés, ¿sos la que siempre tiene deudas y no puede salir? ¿Sos buena con el dinero y te va bien?, ¿te podría ir mejor?, ¿o sos un desastre, o nunca tenés idea en qué gastas o cuánto ganas realmente?

Porque como sos con la plata, sos con el mundo… (mira aquí y mirá allá, ¿algún parecido?) ¡Es que sos la misma persona!

Tomar acción sobre nuestro mundo financiero se traduce en más libertad, en más autoconocimiento, en más autonomía, en todos los planos de la vida. 

Ahora que ya lo sabes, por favor, por todas, no vuelvas a decir, ni en broma, que no te importa la plata.