Luciana Bash: "El objetivo del yoga es generar espacio donde antes no había"

Luciana Bash: "El objetivo del yoga es generar espacio donde antes no había"

por

Raquel Abraham

Periodista. Jujeña y apasionada de mi provincia.

Fotos: Ollie Wright

#Bienestar

La profesora de yoga, Luciana Bash, nos cuenta cómo esta práctica oriental milenaria le cambió la vida: “Nunca antes había sentido que dentro mío yo tenía las herramientas para aquietar ansiedades, angustia, determinadas emociones”, reconoce. Hoy se dedica a socializar su conocimiento y a seguir aprendiendo: ganó una beca para formarse en la India en enero.  “Todo lo que das, la vida te lo devuelve”, asegura.

Flor Mallagray
Luciana Bash

Luciana Bash es profesora de Hatha y Ashtanga Yoga. Practica esta disciplina desde hace 15 años, cuando todavía vivía en Buenos Aires y asegura que el yoga llegó a su vida como una sincronía, a través del libro de Indra Devi “Yoga para todos”. Recuerda que comenzó practicando en su casa, porque en aquel momento, “el yoga estaba reservado para una pequeña elite”. Sin embargo, siguió su búsqueda y se fue a vivir al sur, a un monasterio, donde hacían meditaciones a las 5.30 de la mañana y luego el “saludo al sol”. Cuando volvió a Buenos Aires, ya decidida a comenzar una práctica formal, descubrió que a siete cuadras de su casa estaba la Fundación Hastinapura, que daba clases yoga: “La fundación tiene un sistema en el que vos llevás un alimento no perecedero y podés hacer la práctica de yoga, luego la fundación destina esos alimentos a comedores.  Y así empecé a practicar y a confiar en el yoga, en la fundación y sobre todo en mí”, afirma.

A medida que iba palpando los efectos transformadores del yoga en su cuerpo y mente, el camino se iba allanando de manera acelerada: “Lo primero que fue revelador para mí, fue la respiración, porque nadie me había hablado de eso". Es así que quiso hacer del yoga su medio de vida, y principalmente, compartirlo con otras personas, devolver todo lo que había aprendido.

Y en ese camino de reconexión consigo misma, llegaron muchos otros que resonaban como su verdad,  y en esa búsqueda apareció Jujuy, un destino afín a lo que estaba construyendo: “Yo creo que es una sincronía y son llamados. La vida que queremos vivir, cómo y dónde. Uno lo intenta, funciona mejor, funciona peor, pero va buscando un lugar más cercano a uno”­­_ explica Luciana, quien hace siete años vive en Maimará_, florecí  un montón estos años, nació mi hijo, hicimos una casa, escribí un libro”, resume con alegría y gratitud.

Flor Mallagray
Luciana Bash

Muchos describen al yoga como algo mágico, difícil de poner en palabras. ¿Lo vivís así?

Sí, de hecho me pasa actualmente. Por ahí me pasa que entro a una clase, estoy contracturada, con humores internos no tan claros y cuando salgo, ya salgo transformada. Y sé que eso en algún momento va a correrse, porque uno de los objetivos del yoga es generar espacio donde antes no había. Entonces a partir de las asanas, de posturas bien concretas que están en el cuerpo físico, vas corriendo los pensamientos, y el pensamiento va corriendo esa emoción. Entonces si te disgustás con alguien y estás todo el día masticando “qué le voy a decir, que yo le dije, que no le voy a decir”, es energía que gastás. La energía es una en el cuerpo de la persona. El yoga corre eso, los pensamientos, y cuando el pensamiento se aquieta, podés ver que es una dificultad, porque la vida es con dificultades, pero la ves de otra manera, oxigenada. Esa opinión que vos tenías, tal vez la puedas manifestar desde un lugar más amoroso, más cerca del corazón y menos del ego. Esto que acabo de decir para mí fue revelador porque en la historia de mi familia no estaba esa información, a los dedos como, está ahora.

La información está más disponible y accesible…

Y el amor, y las acciones sin egoísmo, la parte filosófica del yoga. La relajación en el mundo capitalista no está bien vista, y eso es tensión, y es muy difícil la tensión y la relajación, en cambio en el yoga es el mínimo de tensión con el máximo de relajación. Sthira y sukham se llama, la tensión y la comodidad valen lo mismo y eso es una reeducación de nuestros pensamientos, creer y tener fe de que esto que estás haciendo es lo que es para vos.

 

Flor Mallagray
Luciana Bash

¿Cuáles son las metas espirituales del yoga?

Dentro de lo terrenal, concreto y sutil, es que estés presente en el aquí y el ahora. Porque para eso, lo que te propone el yoga es el trabajo con la respiración, que vos puedas escuchar el sonido de tu inhalación y exhalación por nariz, eso hace que vos unifiques, algo que es sutil, que es el aire, en algo concreto que es el sonido, unidireccionás tus pensamientos. Que vos estés presente en el aquí y el ahora es la unión, porque yoga significa unión en sanscrito.

¿Y el yoga habla de la trascendencia más allá de lo terrenal?

El yoga habla de la iluminación: trascendés cuando tu ego ya casi no aparece, cuando estás cada vez más cerca de la divinidad, entonces dejás de encarnar, la última vez que vos encarnas, es la última vez que vos pasas por esta experiencia, que para el yoga es una iluminación maya. Pero para eso necesitás prestar atención a: cómo comes, cómo respirás para oxigenar mejor tu sangre, cómo son tus pensamientos, tus acciones. Cuando dominás esto estás más cerca de la divinidad, que es el bienestar, no es un lugar al que vos llegás, sino el camino. En ese camino vas sacándote capas, las capas del ego.

Flor Mallagray
Luciana Bash

La relajación en el mundo capitalista no está bien vista, y eso es tensión, y es muy difícil la tensión y la relajación. En cambio en el yoga es el mínimo de tensión con el máximo de relajación".

La India, un destino ineludible

Hoy,  la Fundación Hastinapura, le otorgó a Luciana una beca para formarse en la India. “Es la primera vez que la fundación beca a alguien. Cada vez que voy a Buenos Aires, siempre brindo prácticas en donde yo estudié, entonces brindo una práctica, y yo no me llevo nada porque es mi manera de agradecer”, expresa. Pero esta beca no es solo en reconocimiento a su labor altruista, sino a investigaciones académicas que le han dado sustento a sus hipótesis a lo largo de estos años: “La fundación ve que acá en Jujuy fui directora de la beca de investigación ‘Carlos Alvarado’, en la que el dispositivo fue el yoga, hicimos una investigación de cómo las personas que recibían prácticas de yoga, la actividad fsica saludable no competitiva, lograban disminuir los niveles de violencia. Lo hicimos en alianza con el Hospital de Maimará. Esto nos permitió tener datos cuantificables”, puntualiza Luciana.

Si bien esta beca le financia cerca del 80% de los gastos de su viaje y estadía, ella está buscando la manera de solventar lo que falta. Es por eso que se suscribió a la plataforma idea.me que financia discos, libros, y proyectos de diversa índole: “Tiene un formato muy transparente, allí ves qué va a hacer la persona con el porcentaje y ves su trayectoria. No aportás dinero, sino que le compras algo a alguien. En mi caso subí un instructivo para personas con afecciones respiratorias, un instructivo que cuesta 20 pesos”, explica.

Flor Mallagray
Luciana Bash

Por lo que veo, no sos una persona que se queda en su “zona de confort”, sino que vas por lo tuyo.

No, no es mi naturaleza quedarme quieta, mi naturaleza es escucharme, me lleva un proceso de inicio, refinamiento, transformar la idea, madurarla, pero voy buscando el cómo. La experiencia de la vida no es sin dificultades, porque sería la de Walt Disney, es con dificultades pero se trata de cómo la construyo: la trayectoria de un oficio, profesión, de manera idónea, con amor, artesanal, lo mismo con mi vida, despacito, pero poniéndola en mis manos. Igual que mi salud, la salud no está afuera, me hago cargo de mi salud y de la experiencia de mi vida.

Flor Mallagray
Luciana Bash

Los pensamientos que nosotros tenemos se transforman en emociones que quedan alojadas en el cuerpo físico”.