Laura Salum: "El cuerpo humano es como una empresa, hay jerarquías y funciones"

Laura Salum: "El cuerpo humano es como una empresa, hay jerarquías y funciones"

por

Raquel Abraham

Periodista. Jujeña y apasionada de mi provincia.

Fotos: Ollie Wright

#Salud

Conocer el cuerpo humano fue y sigue siendo uno de los mayores desafíos del hombre. Las constantes transformaciones en el organismo y sus funciones a lo largo de la Historia, han llevado a la ciencia a ajustar siempre un poco más su “ojo clínico” para comprender el origen de la especia humana. Con la llegada de la Teoría de la Evolución Biológica, que indica que toda la vida en la Tierra procede de un último antepasado común universal que existió hace más de 3.500 millones de años, y que los seres supervivientes son aquellos que se han ido adaptando biológicamente; la comunidad científica dio pasos agigantados y develó misterios antes desconocidos, entre ellos, la evolución del hombre.

La fisioterapeuta Laura Salum practica los métodos del “Fundamentos del Movimiento Humano”, corriente creada por el reconocido Profesor Enrique Pisani, radicado en Madrid. Esta escuela, que facilita el desarrollo del sistema nervioso a través del movimiento, basa sus postulados justamente en la sabiduría de la evolución: “El bebé viene con la información genética de la especie humana. Si nosotros hacemos una comparación, de cómo pasamos de monos a humanos, veremos que el bebé hace exactamente el mismo proceso – explica Laura -, Ahí está a sabiduría de la evolución y no puedo dudar de eso”.

Para Laura fue un antes y un después de su carrera tomar contacto con el profesor Pisani: “Cuando conocí a Pisani dije: ‘o hago esto o nada más en mi vida’”. Pero esta revelación representó para ella ante todo un duelo: abandonar los preceptos de la “academia tradicional” aprendida en la Universidad, poner reset e incorporar nuevas técnicas que desde el sentido común, aparecen ante todo, como lógicas: “No trabajamos sobre el dolor, sino sobre la causa del dolor – introduce Laura -, yo voy tocando y lo que hago es invitar o proponerle al cuerpo esos movimientos de los bebés”. En este sentido ejemplifica: “Yo sé que la cadera rota hacia adentro y hacia afuera, entonces te hago eso y confío en que tu sistema se va a acordar”. Tras conocer la base fundacional de estos métodos que tienen en común el “SOMA”, que son los síntomas, nos sumergimos en el asombroso mundo del movimiento humano y sus múltiples posibilidades.

Raúl Argüello

¿Qué es el “movimiento libre”?

El movimiento libre es el período del desarrollo del bebé. En esta período se le permite desarrollarse libremente, desde que nace hasta que camina, sin hacer intervenciones como pararlo, sentarlo, ponerlo en andadores, coches y todo esto nuevo que aparece. Las empresas quieren vender e inventan cosas, saltarines, una máquina que los sacude para que no les duela la panza. El bebé lo que necesita es el contacto humano, ningún aparato va a reemplazar eso. Y el bebé viene con la información genética de la especie humana. Si nosotros hacemos una comparación, de cómo pasamos de monos a humanos, veremos que el bebé hace exactamente el mismo proceso: se llama filogenia y ontogenia. Ahí está la sabiduría de la evolución y no puedo dudar de eso.

¿Cuáles son los estadios por los que atraviesa el bebé en su desarrollo motriz?

Primero está acostado: tiene una cabeza muy grande con respecto a su cuerpo porque el cerebro del humano es grande y necesita ese contenedor. Entonces lo que primero se logra es estar acostado y el primer movimiento es el rolido, que pasa de panza arriba a panza abajo. El bebé no necesita músculos, sino conexiones nerviosas y neurológicas que van a ir avanzando de acuerdo a su desarrollo. Lo tiene en los genes, pero como todos tenemos una individualidad, cada bebé se va a desplazar, desarrollar y mover, si bien parecido al resto de la especie humana, con su toque personal.

¿Esto tiene que ver con su propia naturaleza o el contexto social?

Si vamos a la India nadie tiene hernia de disco, porque se sientan en el piso. La cultura modifica absolutamente el cuerpo. Si yo tengo un bebé que desde que nace lo tengo en esos huevitos, y recién a los seis meses lo pongo en la cama, pero en el piso no, demoro el desplazamiento. El bebé, a partir del mes, tiene que estar en el piso. Se pone la temperatura adecuada, alfombritas de goma, y se busca una esquina para que tenga la visibilidad periférica que tiene y se encuentre contenido, porque viene del útero. Lo que necesita es autonomía, que no es lo mismo que independencia. La autonomía es la capacidad de desplazarse o alcanzar un objeto por sus propios medios, que no sea que la mamá o el papá se lo dan.

¿Por qué no es recomendable pararlo al bebé para “ayudarlo a caminar”?

Porque neurológicamente no está preparado. El periodo evolutivo del bebé al que se le permite que tenga el movimiento libre, bipedesta al año y dos meses, cuatro meses, seis meses. No necesita la manipulación. Ponerlo en posiciones que él no puede alcanzar por sus propios medios afecta su carácter, su autoestima. El bebé cuando accede a posibilidades de visión diferentes a las que está acostumbrado, le gusta porque es nuevo: el bebé es un científico, investiga y prueba. Pero depende de nuestra paciencia de poder observar y entender qué está haciendo para poder lograr su objetivo y qué recursos físicos está usando para lograr el objetivo. Si me quedo solo en la forma, de lo que logra o no logra, me estoy perdiendo todo ese abanico de colores que me está mostrando ese niño. Pisani, que es mi maestro y yo lo admiro dice: “Miremos lo que hay y no lo que no hay”. En las terapias tradicionales, que es de donde yo vengo, vemos lo que no hay.

Ponerlo al bebé en posiciones que él no puede alcanzar por sus propios medios afecta su carácter, su autoestima".

Raúl Argüello

Vamos ahora a los adultos: viene el paciente con el problema ya consumado, un dolor por ejemplo. ¿Cómo lo abordás?

No trabajamos sobre el dolor sino sobre la causa del dolor. Yo siempre doy un ejemplo: si yo te doy una bandeja con todos los vasos puestos al lado derecho y te digo, “sosteneme esa bandeja”, te va a empezar a doler el brazo porque está mal organizado el peso de los vasos. Entonces si yo miro el dolor del brazo y no me doy cuenta que esta desorganizado el peso de la bandeja que estoy sosteniendo, me voy a poner analgésico, calor, frio, infiltración, pero hasta que yo no organice el peso de esos vasos, el dolor va a volver, porque yo estoy haciendo una fuerza para sostener los vasos. Lo que buscan estos métodos que tienen en común el SOMA, los sentidos, es apelar a la memoria del sistema nervioso central. Las personas que tienen mucho cuerpo vivido como bailarines o deportistas, con dos toques perciben el cambio.

¿Y no importa que yo haya llevado varios años moviéndome de una manera que me hacía daño?

No importa. Al menos que haya por ejemplo una lesión en un disco vertebral: ese disco ya está roto y yo no puedo sanarlo. Lo que sí podemos hacer es modificar la función que rompió ese disco, para que ese disco pueda descansar, porque si no, sigo atacando esa parte del cuerpo. Si vamos a las funciones, la función del hueso es el sostén y la función del musculo es mover. Cuando el musculo sostiene no puede mover. Entonces, cuando pongo al músculo a sostener, y no a mover, perdí el “espíritu” del músculo. Pisani siempre dice: “nuestro trabajo no es dar soluciones sino dar opciones”. Damos opciones al cuerpo. Nuestro cuerpo no se va a usar siempre de la misma manera, al menos que no tengamos otra opción. 

Raúl Argüello

¿Esto quiere decir que aún estando doloridos o contracturados podemos reaprender recursos para mejorar nuestra calidad de vida?

Por supuesto, recuperamos posibilidades. Cuando vas  al fisio y tenés una contractura, intenta amasarla como si ese nudo no estuviera respondiendo a un pedido del cerebro. Pensemos al cuerpo humano como una empresa, hay jerarquías: el sistema nervioso central es el más importante, es el jefe y los músculos son los soldados, los que hacen el trabajo duro. Entonces si la columna lumbar tiene pinzado un nervio, el cerebro le pide a los músculos que vayan a sostener ahí, porque le estás poniendo todo el peso del cuerpo ahí. Entonces están los músculos ahí salvándote en realidad. Si yo me tomo un miorrelajante, es como si el empleado llegara a trabajar en pedo (risas), está drogado y el músculo no puede contraerse para sostener, entonces se comprime el nervio y ahí la lesión empeora: es bloquear la sensación. En el método somático lo que hacemos es agradecerle a esa sensación para que me permita salirme de ese lugar. Si a mí me está doliendo la cintura no me tomo una pastilla y sigo sentado ahí: saco el peso de donde me duele. El tema es que a veces no sabemos lo que tenemos que hacer. Entonces cuando aprendo a moverme de tal manera y saco el peso, ya sea de la columna lumbar o de los talones, la cosa cambia. La epigenética es la ciencia que estudia cómo el entorno y las emociones pueden prender y apagar genes. Si yo tengo genes para ser diabético pero no consumo azúcares y hago ejercicio regular, no como grasas, muy difícilmente adquiera la enfermedad. Pero si yo tengo la genética para ser diabético y tomo un café y le pongo 5 cucharadas de azúcar y me como dos panchos, y… probablemente la voy a activar, porque tengo la predisposición.

La vida moderna nos lleva a estar en posturas que no favorecen el movimiento, como  pasar horas frente a la computadora, o usar zapatos de taco alto, etc. ¿Podemos tener un cuerpo saludable en este contexto?

Yo creo que cuando una persona comienza a conectarse con las sensaciones del cuerpo, poco a poco va modificando su elección. Yo puedo estar elegante sin zapatos de taco alto, y si me voy a un casamiento y me pongo un zapato de taco alto tengo recursos corporales para después de esa exposición, poder recuperar todo el pie. De lo contrario el cerebro hace patrones de movimiento, que son movimientos habituales: todos hacemos eso. Entonces, por ejemplo, una persona que toca la guitarra tiende a pegar dos dedos. Entonces el cerebro junta esas dos vías, con los dedos pegados. El cerebro economiza, es un gran administrador.

¿Y cómo es una sesión con tus métodos? 

Yo trabajo con dos modalidades. Una es una clase individual. Es una clase porque vos estás aprendiendo y yo también. Yo soy facilitadora pero estoy aprendiendo de vos, porque hacemos siempre lo mismo, pero siempre es distinto, y todos los cuerpos son distintos y también depende del momento de ese mismo cuerpo. Porque te puedo atender diez veces y las diez veces voy a encontrar cosas distintas. No es que llegamos a un lugar de: “bueno, ahora estás arreglado”. Y trabajo también con clases grupales. Armamos grupos donde vamos guiándolos verbalmente a que hagan los movimientos de los bebés: yo tengo la opción de ir a una persona a que me toque, o hacerlo yo sola. En el niño confiamos en que lo pueden hacer solos ya que no tiene tanto hábito encima. En un adulto, que tiene sobre todo creencias, les vamos recordando otras posibilidades. Debemos encontrar las muchas maneras que hay para que nuestro cuerpo se flexibilice.

Pisani siempre dice que nuestro trabajo no es dar soluciones sino dar opciones. Nuestro cuerpo no se va a usar siempre de la misma manera, al menos que no tengamos otra opción”.

Mini CV de Laura Salum

Licenciada en Kinesiología y Fisioterapia. Instructora en Pilates Terapéutico con aval universitario. Formada con Enrique Pisani en los “Fundamentos del Movimiento Humano”. Formación en Biodinámica Craneosacral (En proceso).