“Las mujeres tenemos derecho a vivir una vida sin violencia”

“Las mujeres tenemos derecho a vivir una vida sin violencia”

por

Eugenia Terzano Carrera

Abogada, mediadora, inscripta en el Registro del Cuerpo de Abogadas y Abogados para Víctimas de Violencia de Género (Ley 27.210)

#ReclamarValeLaPena

El 8 de marzo se conmemora la lucha de todas nosotras, por la igualdad, el reconocimiento y el ejercicio efectivo de nuestros derechos, teniendo su origen en un contexto histórico e ideológico determinado por profundas desigualdades de género, que lamentablemente persisten en nuestra sociedad.

Entre los derechos de que somos titulares las mujeres, se encuentra el derecho a vivir una vida sin violencia, estando reconocido este derecho en Convenios Internacionales (CEDAW, Convención de Belém do Pará) y en distintas leyes nacionales y provinciales.

Para poder gozar plenamente de este derecho, debemos impulsar cambios en los patrones socio-culturales que sostienen la desigualdad de género en lo histórico, económico, social y personal y en las relaciones asimétricas de poder, favoreciendo a la construcción de una sociedad más justa, considerando la situación de vulnerabilidad y de desigualdad estructural en que nos encontramos por el sólo hecho de ser mujer.

Lamentablemente este derecho no se respeta, estando impregnada la vida de casi todas o todas nosotras, ya sea de manera directa o indirecta, de violencia. La violencia es toda conducta, acción u omisión, que basadas en una relación desigual de poder y en el género, afectan otros derechos humanos fundamentales como ser la integridad física, psíquica, sexual, patrimonial, la educación, la seguridad personal, el respeto por la dignidad de la persona, el derecho a decidir sobre la vida reproductiva, la intimidad, entre otros.

La violencia hacia las mujeres se encuentra presente en todos los ámbitos y puede ser ejercida por cualquier integrante de la familia, novios, ex, sea en el hogar o no, trabajo, calle, por las personas que integran el Estado, partidos políticos, sindicatos, al impedir que las mujeres ejerzan los derechos reconocidos por la Ley, por los médicos, obstetras y la vemos a diario en los medios de comunicación cuando, por ejemplo, sale en una publicidad de detergente una mujer hermosa, lavando cantidades de plato con una sonrisa de oreja a oreja.

El Comité de la Cedaw afirma que la violencia contra las mujeres es una forma de discriminación que impide gravemente que gocemos de derechos y libertades en pie de igualdad con los hombres, constituyendo una violación a los derechos humanos y como tal es inaceptable.

Hay que tener en cuenta que existen distintos tipos de violencia contra la mujer:

Violencia
1

FÍSICA

Son empujones, golpes, patadas, quemaduras, ingesta de sustancias, mordeduras, cachetadas, femicidios.
2

PSICOLÓGICA

Cuando te controlan lo que haces y te dicen con quién juntarte y con quien no, que si te podes maquillar o no, te humillan, tratan mal, te celan, cuando te dicen cállate que vos no sabes nada.
3

SEXUAL

Puede ser con o sin acceso genital como ser la prostitución forzada, explotación, esclavitud, el acoso incluido en el empleo o en la calle, abuso sexual y trata de mujeres.
4

ECONÓMICA O PATRIMONIAL

Cuando te niegan alimentos o te rompen la ropa, celulares u objetos con valor sentimental, que un compañero de trabajo realizando la misma tarea gane más dinero, cuando te controlan los gastos, te niega o disminuye la cuota alimentaria o renuncia al empleo para no pagar la cuota alimentaria o te presiona a entregar tu dinero.
5

SIMBÓLICA

Cuando te dicen que las mujeres están para hacer las tareas del hogar o para criar a los hijos.

Por todo esto, la violencia contra las mujeres, en sus diversos tipos y modalidades, tiene carácter histórico, social, económico y político, y en ella se renueva la obediencia al patriarcado, que establece un orden de subordinación y jerarquización de los géneros.

La sociedad toda, tiene una deuda con nosotras, por lo que debemos educar desde la niñez en la equidad de género y derechos humanos, debiendo empoderar a las mujeres y poner fin a la discriminación e impulsar acciones que promuevan el cambio basados en la igualdad de derechos en todos los ámbitos, siendo necesario que se adopten medidas tendientes a prevenir, reparar y sancionar la violencia y que las victimas tengan acceso real y efectivo a la justicia, debiendo el Estado actuar con diligencia y aplicar los Convenios Internacionales ratificados por nuestro país.