27 de octubre de 2021

Almacén

Karen Hallberg: “La gente me miraba raro y eso me gustaba"

Karen Hallberg: “La gente me miraba raro y eso me gustaba"

por

Raquel Abraham

Periodista. Jujeña y apasionada de mi provincia.

Fotos: Ollie Wright

#GenteQueSí

Hablar de Karen Hallberg en Jujuy, es para muchos, hablar de la Reina Nacional de los Estudiantes (1980). Sin embargo para el resto del mundo, Karen Hallberg es la doctora en Física y docente del prestigioso Instituto Balseiro, investigadora principal del CONICET y autora de más de 80 artículos científicos publicados en revistas internacionales. Su campo de abordaje es particularmente complejo: el estudio de las propiedades de materiales con métodos numéricos, fundamentalmente de sus propiedades a nivel de física cuántica. En marzo de este año fue galardonada con el premio internacional L’Oréal-UNESCO “Por las Mujeres en la Ciencia”, por sus aportes al desarrollo de técnicas computacionales para entender la física de la materia cuántica.

Sin dudas en el ámbito profesional Karen llegó a las esferas más altas, lo que para cualquier persona es desde ya, una realización. Pero para una mujer, destacarse en el ambiente científico, reservado tradicionalmente para el género masculino, es doblemente meritorio: “No debería ser necesario poner energía extra para superar el problema de género, yo pude porque tengo una personalidad fuerte, pero ¿cuántas chicas pueden haber quedado afuera porque no se animaron a hacerlo? – reflexiona Karen-, “entonces hay una barrera que algunas cruzan y otras que no. Es una situación rara estar en una carrera en la que haya solo un 10% de mujeres”.

Karen
Karen Hallberg

Karen Hallberg nació en Rosario, pero vivió su infancia y adolescencia en Jujuy, donde entabló sólidas relaciones de amistad. Desde chica era curiosa y junto a sus amigas exploraban el mundo circundante con hambre de conocimiento: “En el Colegio Nacional teníamos un Club de Ciencia. Éramos cinco mujeres y hacíamos planes de investigación, experimentos en Química. Hasta tenemos un libro de actas”, relata con una sonrisa.

Karen está a punto de comenzar una charla denominada “Ciencia, ¿para qué?” en el Colegio de Ingenieros, y previo a su conferencia, nos regaló unos minutos para hablar de la importancia de fomentar el pensamiento crítico en los niños/as desde temprana edad y del rol ineludible que tiene la educación pública en el desarrollo del país y de nuestra sociedad.

Anina Altea
Karen Hallberg

¿Recordás cuándo fue tu primer acercamiento con la ciencia?

Desde que fui muy chica era muy curiosa, aunque todos los chicos lo son. Sí es muy importante el apoyo familiar, y eso trato de transmitir en mis charlas, que los chicos no pierdan la curiosidad. En la televisión teníamos poco para ver. . Ahora quizás hay muchas más cosas y más lindas, pero por ahí se pierde la exploración de los chicos. En ese momento teníamos un solo canal, veíamos “Cosmos, un viaje personal”, del cual ahora hicieron una revisión. Veía  eso y me gustaba muchísimo. Me interesaban esas cosas. Y en el colegio Nacional teníamos un Club de Ciencia. Éramos cinco mujeres, quizá el nombre era muy rimbombante, pero hacíamos planes de investigación. Hacíamos experimentos en Química. En ese sentido era divertido. Yo de hecho me fui a estudiar Ingeniería. Hice dos años en Rosario y luego rendí para el Balseiro, ya que tenés que tener dos años en otra universidad, como requisito de ingreso. 

¿Alguna vez sentiste algún impedimento en tu carrera científica por ser mujer?

Sí lo sentí, pero no lo sentí como un impedimento sino como un desafío, pero eso significa que había algo. Yo sabía que había muy pocas mujeres haciendo estas carreras. Como adolescente yo quería cambiar el mundo. Yo estaba muy consciente de cuestiones de género desde muy temprano. Y las cuestiones de género no es que hayan repercutido negativamente, al contrario pero porque tengo una personalidad que me llevó a desafiar el sistema. Yo lo sentí un poco una valentonada. Pero no debería ser así, no debería ser necesario poner energía extra para superar el problema, que lo hice porque tengo esta personalidad, pero ¿cuántas chicas pueden haber quedado afuera porque no se animaron a hacerlo? Entonces hay una barrera que algunas cruzan y otras que no. Es una situación rara que estar en una carrera en la que haya solo un 10% de mujeres.

¿Creés que las mujeres no se interesan en carreras científicas por una cuestión cultural, por mandatos o  por qué motivos?

Hay muchos factores pero el común denominador es la cuestión cultural. Hay un fenómeno raro con Ciencias de la Computación: muchas estudiaron eso. También hay cuestiones de moda. Pero me parece que es una cuestión cultural. Cuando yo decidí hacer esta carrera la gente me miraba raro y por ahí hasta me gustaba que me mirara raro. No me molestó ser la distinta, no lo hacía a propósito pero como que uno tiene que vencer esos prejuicios. Por eso yo creo que es meramente cultural. Las mujeres que son científicas se dedican más a la Biología, que está perfecto, ¿pero por qué no se dedican a la Informática o a ciencias más duras? Están instalados esos preconceptos de que el pensamiento analítico racional es del hombre y la mujer se la ve como más empática y no es así. No hay ninguna prueba de que sea así. Yo hace poco estaba leyendo un libro que se llama “The Gendered Brain” de Gina Ripon, que tira por la borda esos estereotipos.

¿Y la cancha la tenemos que abrir las mujeres?

Yo tampoco creo que es suficiente tener reuniones de mujeres hablando de problemas de mujeres. Cuando hablas de problemas de género es como que se juntan todas las mujeres a hablar y hacer catarsis, que está bueno, pero también es necesario abrir espacios con los hombres, con el resto de los seres humanos. Somos todos seres humanos, no es bipolar. Tenemos que tender a tratarnos todos por igual, y no hacer esa diferencia, salvo en muy pocas ocasiones: cuando tenemos que parir un hijo, darle de amamantar y listo.

Anina Altea
Karen Hallberg

Están instalados esos preconceptos de que el pensamiento analítico racional es del hombre y la mujer se la ve como más empática y no es así". 

Te hago esta pregunta porque vos fuiste Reina Nacional de los Estudiantes: ¿La exposición física en los concursos de belleza, atentan contra el pensamiento científico al poner a la mujer en el lugar de ser evaluada por sus rasgos estéticos?

No está bueno, así como lo estás planteando. Yo estoy muy orgullosa y me pone muy contenta haber participado de la FNE, no me hizo ruido por cómo es la fiesta. Después de eso yo participé en una elección de Miss Joven Argentina y alguna otra cosa que me propusieron y ya no me gustó. Por eso no seguí el rol de modelo, porque me parecía que había una competencia muy tonta y una cuestión muy superficial. Por supuesto que me parece que la profesión de modelaje es válida y respetable. Yo no buscaba eso, buscaba algo más desafiante a nivel intelectual pero tampoco me molesta la cuestión de la belleza. Somos humanos, nos gustan algunas personas, otras no nos gustan, pero hay que mirar también otras cosas: eso tiene que venir acompañado con el respeto a lo que hace esa persona y como es por dentro. Yo creo que la belleza viene más que nada desde adentro.

¿Seguís creyendo en la educación pública como la salida necesaria para que los jóvenes puedan seguir sus carreras universitarias y cumplir sueños?

Sí, totalmente y cada vez más. La educación pública que tuvimos nosotras fue muy buena y yo soy producto de la educación pública, de mi trabajo por supuesto y el de mucha otra gente, pero le debo mucho a mis maestros y profesores. Pero yo creo que tenemos que mejorarla, porque a mí me parece que en este momento no tenemos la educación pública que tuvimos nosotros. No he hecho un análisis exhaustivo pero tengo la impresión de que los docentes no están bien valorizados. Mi abuela era maestra y ser maestra era como ser médico o ser juez del pueblo. Y me parece que eso tiene que volver a ser así, porque la educación es algo tan digno y tan importante, es una de las profesiones más importantes que tenemos. Nosotros solo vamos a salir como sociedad y como país con educación, ciencia y tecnología. Tiene que haber un cambio cultural de empezar a pensar en esos términos, pensar diferente.

 

Anina Altea
Karen Hallberg

Mi abuela era maestra y ser maestra era como ser médico o ser juez del pueblo. Y me parece que eso tiene que volver a ser así". 

Y con esa sonrisa serena, y esa sencillez que ocultan la grandeza de esta mujer que supo conseguir lo que deseaba y se abrió camino ante los “no podés”, terminamos la entrevista. Siento que se abre una esperanza, que no todo está perdido y que tenemos el deber de hacer germinar la semillita que mora en nuestras niñas y niños, no solo del saber científico, sino de todos esos sueños de la infancia: aunque parezcan imposibles, con esfuerzo y confianza, algún día podrán ser alcanzados. 

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