Dar a luz en cuarentena: La historia de Malu y Nico

Dar a luz en cuarentena: La historia de Malu y Nico

por

Raquel Abraham

Periodista. Jujeña y apasionada de mi provincia.

#HistoriaDeVida

Malu Habil y Nico Pereyra son inseparables. Están en pareja hace 10 años y se conocen desde hace mucho más: “Éramos compañeros en la primaria”, cuenta Nico. En su década juntos compartieron muchísimos proyectos, personales y laborales: viajaron por el mundo y fundaron “Meta Arte”, un multiespacio cultural que promueve el arte, el diseño y la cultura en Jujuy. Una vida compartida que hoy, a sus 36 años, se abre a una nueva integrante, Olivia, quien llegó el 19 de abril pasado, en plena cuarentena (palabra hoy tan instalada y que hace algunos meses hubiese sonado como un vocablo de la Edad Media).

Vivieron la llegada de Olivia de una manera muy particular, ya que apenas se “embarazaron” en 2019, el mundo era un lugar de reuniones, paseos, besos y abrazos, y los últimos meses de gestación, todo se cerró, la pandemia invadió todo y modificó sustancialmente la forma de vida, hasta ese entonces conocida. “Te daba miedo, yo decía, “yo voy a parir en una clínica y no sé si salgo contagiada o no, lo que uno flashea. Por otro lado me entristecía pensar que Olivia iba  a nacer en este mundo totalmente asilado, sin el calor del cariño de los abuelos, los tíos…”, expresa Malu.

Flor Mallagray
Malu, Nico y Olivia.
¿Cómo fue cambiando el embarazo desde que se enteraron hasta ahora? ¿Hubo paranoia o lo vivieron en tranquilidad?


Malu
: Hubo paranoia. El 16 de marzo que fue un lunes y (Gerardo) Morales cierra la provincia, a nosotros nos faltaba un mes, que podía ser más. En el primer momento, que el cierre fue total, fue muy feo porque estábamos muy pendientes de si había un caso de covid o no (porque hasta ese momento no se sabía cuántos había) sobre todo en las clínicas, te daba miedo. Por suerte cuando Oli nació era todo más flexible. Ya sabíamos que hacía días que no había casos en Jujuy. Entonces toda la angustia que veníamos manejando los primeros días de cuarentena rígida, se fue disipando. Pudo venir a verla mi mamá, la mamá de Nico, nuestros hermanos. Por otro lado también con una cuota positiva de que, aunque era algo flexible, no te caen esas visitas inesperadas, en cualquier momento, que a veces uno no quiere, porque está en un momento en el que querés estar con la bebé, estás con las inconveniencias de “tenés las tetas afuera todo el día, etc". 

O sea que en cierto punto, la cuarentena les quedó cómoda…

Nico: Sí, tiene sus pro y sus contras. A mí por ejemplo, no me dejaron entrar a la sala de parto, que en realidad fue cesárea. Hubo mucho protocolo, mucha seguridad. Todo muy restringido.

¿Qué aspectos diferentes creen que tuvo el nacimiento de Olivia, al haber sido en cuarentena?

N: Fue bueno el hecho de estar “encuarentenados” porque lo pasás en una casa con la bebé recién nacida y tenés muchísimo tiempo. Si bien yo tengo permiso de circulación por ser arquitecto y andaba dando vueltas, por ahí me daba culpa el salir y tener que volver a la casa con la beba recién nacida, yo con el miedo de si me contagian a mí y yo la contagio, me muero.

¿Qué recaudos tomabas cuando llegabas a casa?

N: Todos los recaudos: sacarme los zapatos, cambiarme los zapatos, lavarme las manos, alcohol, sacarme la ropa superficial.

¿A la familia le exigían todo el protocolo de higiene?

M: Los recaudos mínimos, “lavate las manos si la querés alzar…” aunque sean los abuelos, porque viste que en un bebé hasta un resfrío común ya es bastante grave.

Me entristecía pensar que Olivia iba  a nacer en este mundo totalmente asilado, sin el calor del cariño de los abuelos, los tíos…”

Flor Mallagray
Nico y Olivia.

Bajar diez cambios

A pesar de la situación inédita de aislamiento a la que no escapa nadie, y de cambio de hábitos de higiene y contacto con nuestros semejantes, debemos confesar que esto de estar en casa, sin la obligación de salir y producir (y dejando por supuesto de lado la debacle económica inevitable del “parate”), tiene sus micro encantos: la lentitud, el tomarnos tiempo simplemente para contemplar el cielo, cerrar los ojos, escuchar música y leer. Y este modo de estar más presente en el aquí y el ahora, se aprovecha a fondo cuando llega un bebé a la familia.

“Yo lo que rescato de la cuarentena es que como que vivimos en una sociedad tan rápida, donde tuviste un bebé, dos meses nomás de licencia y ya, y mientras estás de licencia estás trabajando; el  hecho de que Meta Arte estuvo cerrado, a mí me dio un montón de espacio para solamente tener la cabeza en Olivia, sin tener que hacer nada”-reconoce Malu-, “y ahora que Olivia está un poquito más grandecita y que la cosa se va abriendo un poquito más, puedo ir volviendo a Meta Arte con más tranquilidad. Que no te siga girando la rueda es muy importante”.

Si tuvieran que resumir en algunas palabras lo que trajo Olivia a sus vidas ¿qué dirían?

N: Toda mi familia pensaba que yo era el que no quería tener hijos, no sé de dónde lo habrán sacado. Yo siempre dije “yo sí quiero”, pero va a venir cuando tenga que venir y cuando nos sintamos capaces de tenerla. Tampoco queríamos traer a alguien al mundo sin estar totalmente seguros, sin tener una economía dentro de todo estable. Estábamos bien, justo vino el coronavirus y cerró Meta Arte. Si yo no seguía con mi trabajo no íbamos a tener ingresos, pero ahora estamos bastante bien, económicamente, emocionalmente y todo se dio para que venga en un buen momento. Yo estoy feliz como padre, con la Malu también como madre, yo me siento muy bien.

M: Para mí desde el primer segundo fue aprendizaje, por esto que dice Nico de “ya tengo ciertas cosas resueltas” y viene el coronavirus y pienso “tengo que reinventarme”. Ahora que tanto se habla de la reinvención de las cosas. Con Olivia es aprender de nuevo todo el tiempo, aprendés de nuevo lo que es sentir amor, aprendés de nuevo lo que es disfrutar, todo. Estamos obnubilados mirándola, no le podemos sacar los ojos de encima, su olorcito, su piel, su carita. Es esa cuestión de poder darse el permiso ¿no?

Y todo se puede postergar, pero el tiempo con una hija bebé pasa y no se recupera, está bueno vivirlo con permiso…

N: La alegría, los regalos de los amigos, las cosas que pasan, las anécdotas. Hace poco vino una conocida nuestra y nos dice: “les traigo un regalo para Olivia que les manda alguien”. Cuando lo abrimos tenía una mantita y una notita: “Les mando esta mantita que tejió Ligia, (que es la abuela de Malu que falleció en agosto pasado), que se la tejió para mi Olivia y ahora se la mando para su Olivia porque creo que tendría que ser para ustedes”. Para nosotros fue muy fuerte, ese agosto murió mi cuñado, la abuela de Malu… (Se le llenan los ojos de lágrimas).

M: Fue una de las cosas más emocionantes que pasó, mi abuela era para mí cien por ciento referente. De repente Oli nace y me cae una mantita que tejió ella para otra Olivia y fue como muy fuerte. De repente apareció un regalo de mi abuela mandado.

Con Olivia es aprender de nuevo todo el tiempo, aprendés de nuevo lo que es sentir amor, aprendés de nuevo lo que es disfrutar, todo”.

Flor Mallagray
Nico, Malu y Olivia.