Carlos Villanueva: Cómo pasó de "atajar penales" al éxito empresarial

Carlos Villanueva: Cómo pasó de "atajar penales" al éxito empresarial

por

Raquel Abraham

Periodista. Jujeña y apasionada de mi provincia.

Fotos: Ollie Wright

#Emprendedorismo

Carlos Villanueva es el presidente de la empresa constructora y de desarrollos inmobiliarios Villanueva e Hijos, que el pasado 18 de septiembre cumplió su 13° aniversario. Es por eso que con motivo de la celebración, aprovechamos para hablar no solo de la empresa familiar, sino de sus 40 años de trabajo, de los fracasos y por supuesto también de los éxitos. Sin embargo Carlos no cree en la suerte: “La suerte no existe, cuando te desean suerte no te están deseando nada del otro mundo. Lo que existe es planificación, voluntad, esfuerzo y hacer las cosas bien” afirma convencido. Y claro que tiene motivos de sobra para hablar con seguridad, casi como un docente que imparte su conocimiento, adquirido nada más ni nada menos que en la escuela de la vida: “Viviendo aprendés, haciendo negocios aprendés”.

Además de ser ingeniero civil y de liderar hoy la empresa familiar, compuesta por su esposa Silvina, y sus tres hijos, Leonardo, Marcelo y Fernando;  a lo largo de su trayecto laboral Carlos ha emprendido diversos negocios, que incluyeron desde una heladería, hasta la producción de quesos caprinos, pasando por una pinturería. Hizo de todo y no siempre le fue bien: “En la actividad empresarial son más las veces que te va mal que las que te va bien, lo que pasa es que siempre tenés que estar dispuesto a empezar de nuevo, no te tenés que dejar vencer. Pero lo más importante es tener un objetivo en cada momento y tratar de no dispersarse”, manifiesta Carlos.

Flor Mallagray
Carlos Villanueva

Hoy, a sus 67 años, lidera una empresa exitosa, que cuenta con más de 200 obreros de la construcción y más de 20 empleados administrativos y técnicos. Antes de Villanueva e Hijos Carlos tenía otra empresa constructora con otro socio, pero con la llegada de su segundo hijo recién recibido de ingeniero civil, e incorporado rápidamente al esquema empresarial, Carlos se dio cuenta de que pronto iba a necesitar un cambio: “La empresa llevaba bastantes años de trabajo, y en ese momento cuando llega Marcelo y se incorpora y empieza a meter su cuchara, yo me doy cuenta que lo que él requería, en el ámbito empresario que teníamos, que era más rudimentario; no tenía cabida”, reflexiona. Al poco tiempo crean su propio espacio empresarial, al que se fueron incorporando sus otros hijos y la empresa familiar quedó conformada, con algunos matices, tal cual su estructura actual.

Flor Mallagray
Carlos Villanueva

¿Te costó dar un paso al costado para hacerle lugar a tus hijos?

No, para nada, me gustó hacerlo y fue paulatino. Después deje de pisar la obra porque cuesta hacer que la gente que durante tantos años trabajó a la par mía responda al otro, que es el verdadero jefe y no responda a lo que yo diga. Ese fue el primer paso. Yo soy un convencido de que pudimos armar esta empresa familiar porque yo fui dejando espacios para que mis hijos los ocupen. No hubiera funcionado de otra manera.

¿Qué aportaron tus hijos que a vos te hizo ver la empresa de otro modo?

Modernidad, capacitación, tecnología.

¿Te costó flexibilizar la mente?

No, nosotros adoptamos parámetros de capacitación. Cuando yo estaba solo no podía destinar mucho tiempo a la capacitación, porque estaba todo el día remando y atajando penales, pero desde que llegaron mis hijos empezamos a hacer capacitación y ellos vienen con otra matriz intelectual donde todo se profesionaliza. Antes si tenías que poner un restaurant buscabas una buena cocinera, ahora buscas un chef. Ellos trajeron esa forma de pensar. Aproveché yo también para capacitarme y fuimos pensando una empresa distinta.

Flor Mallagray
Carlos Villanueva

Los valores como guía


¿Cómo es la vida de un empresario en Jujuy, cómo ha sido tu camino empresarial?

La Argentina es un país difícil y Jujuy está dentro de la Argentina. Es un país con muy poca previsión donde todo es muy dinámico, las situaciones económicas son muy cambiantes y te tenés que acomodar a cómo viene. Lo que yo me doy cuenta hoy después de muchos años, es que en muchas cosas hemos equivocado el camino como país: en la construcción de viviendas sociales, en el desarrollo tecnológico de las empresas, en la capacitación de la gente, en las leyes laborales. Si vos vas y miras países cercanos como Uruguay, Paraguay, Chile, Perú, Colombia, te das cuenta que todos tienen formatos totalmente diferentes, que no dependen tanto del estado. Tengo una amiga argentina que vive en Santiago de Chile y me decía “Carlos tenés que venir a Santiago a ver los desarrollos que hacen”, y yo le respondía: “Ellos tienen que venir acá a ver a nosotros lo que hacemos con 70% de tasa de interés y con inflación. Ellos deben asombrarse de lo que hacemos nosotros”, se lo decía en broma, pero hemos equivocado muchas formas.

Hoy te podemos considerar un empresario exitoso a quien le fue bien, a pesar de las vicisitudes económicas. ¿Por qué crees que en tu caso te fue bien? No vamos a decir que fue suerte…

La suerte no existe, cuando te desean suerte no te están deseando nada del otro mundo. Lo que existe es planificación, voluntad, esfuerzo y hacer las cosas bien. Hacer las cosas bien significa matarte para cumplir lo que prometiste. Ya sea con el banco, con el estado o con un cliente privado. No es fácil, cuando te mudas a una casa que yo te hice, vas a encontrar 150 problemas, yo te tengo que dar respuestas. Pero lo importante es que yo esté dándote las respuestas y eso exige estar. Lo que nosotros hicimos hace unos cuantos años fue definir Misión, Visión y Valores de la empresa, sobre todo valores. Porque hay negocios que no van con nuestros valores, aunque son muy rentables. Entonces no los hemos hecho.

Eso les sirve para mantenerse en eje…

Y sí, esto no es declamativo ¿eh? No podríamos hacerlo de otra manera, porque la misión y la visión de la empresa es lo que te define si un determinado negocio lo vas a hacer o no. Tuve desde una heladería en ciudad de Nieva hasta el emprendimiento de quesos caprinos, fue una búsqueda no del todo profesional, pero fue una búsqueda.

¿Qué aprendiste de todos estos emprendimientos?

Aprendí mucho, pero si hoy lo tuviera que volver a hacer, lo profesionalizaría. En aquel tiempo lo hicimos a pulmón: tratando de suplir con esfuerzo la falta de profesionalismo. Pero son momentos.

¿En algún momento la pasaste mal económicamente?

Sí. En otras épocas, cuando los chicos estaban estudiando fue muy duro, épocas muy difíciles. En la actividad empresarial son más las veces que te va mal que las que te va bien, lo que pasa es que siempre tenés que estar dispuesto a empezar de nuevo. Los empresarios del siglo pasado somos empresarios más intuitivos, los del siglo XXI son más profesionales donde planifican mejor. Los empresarios del siglo pasado se tiene que dar cuenta que ahora se trabaja de otra manera, por ejemplo, en otra época jamás hubiera tenido yo un encargado de recursos humanos. Si yo tenía que tomar un empleado lo tomaba yo, lo entrevistaba yo. En cambio hoy cualquier empresa medianita ya piensa en tener un especialista en recursos humanos, porque las cosas se han complejizado de una manera tal que tenés que tenerlo. Además eso es positivo porque ahora hay gente especializada, y lo que uno haga, por más experiencia que tenga siempre es improvisado.

Hacer las cosas bien significa matarte para cumplir lo que prometiste. Ya sea con el banco, con el estado o con un cliente privado".
Flor Mallagray
Carlos Villanueva

La misión de dar trabajo


¿Qué se siente dar trabajo a otros?

Es un tema che. Te voy a contar una intimidad. Una vez yo estaba muy deprimido, muy contrariado a mediados de los 90. Estaba muy mal y pasé por una iglesia, entré y me quedé sentado en un banco en el fondo tratando de ordenar la cabeza. Entonces el cura que estaba en esa iglesia me conocía y se arrimó y me preguntó: “¿Cómo te va?” Y yo le empecé a contar de las dificultades y esto que me salió mal, y que me rompí con esto... Y él me dijo una cosa que me ayudó mucho: “Cada uno tiene una misión por la que pasas por este mundo, y a vos te tocó la misión de dar trabajo. Tu esfuerzo vale, porque los 5 o 10 tipos que viven de vos, cobran su sueldo y hacen su proyecto de vida porque vos le diste trabajo”. Se lo agradecí.

¿Tenés cuentas pendientes desde lo laboral?

Yo te digo la verdad, desde el punto de vista económico nos ha ido bien, pero una vez que vos superaste el umbral de necesidades y tenés tu auto, tus vacaciones y podes mandar a los chicos a la escuela que querés y todo eso, una vez que superaste eso, todo lo que viene para arriba no te agrega nada, ¿Por qué seguís? Porque no podés parar, porque la empresa te lleva puesto, te exige, te exige y te exige. Y la satisfacción está en ver un proyecto terminado, cada edificio, cada realización. Que haya un poco más o menos de patrimonio no me cambia. Yo sigo viniendo todos los días acá, sigo tomando café en el mismo lugar, yendo de vacaciones más o menos de la misma manera. No te voy a negar que te hacés de vez en cuando un viaje a Europa, pero lo que te quiero decir, es que no vas detrás de eso. La parte económica ya está. Lo que me duele es por ejemplo este año, tuvimos que reducir no solo la cantidad de personal, sino dejar de lado a técnicos, profesionales y capataces que fueron formados, y tuvimos que dejarlos.

¿Tenés esperanza después de haber vivido tantas crisis económicas, que el país pueda despegar y mejorar?

Yo creo que va a mejorar la actividad en la Argentina en la medida en que cada vez más personas se dediquen a labrarse su propio futuro y a pelearla. Que cada vez más salgamos de la dependencia estatal, aún los empresarios, porque guarda, lo que ha hecho mucho daño al país ha sido la prebenda de los empresarios: empresario que va, se engancha con un funcionario y se consigue una obra. Eso no es bueno, eso no le hace bien al país. En la medida que haya gente que por sus propios medios consiga sus objetivos, eso va a generar. Es un cambio de mentalidad. Cualquier profesional no va a estar esperando conseguir un puesto público para hacer su proyecto de vida, lo va a hacer a partir de su propio esfuerzo. Los países limítrofes están yendo por otro lado y nos han superado en desarrollo profesional. El potencial está. Necesitamos gente que se ponga un objetivo por delante sin ir a buscar un puesto público.

Yo creo que va a mejorar la actividad en la Argentina en la medida en que cada vez más personas se dediquen a labrarse su propio futuro y a pelearla. Que cada vez más salgamos de la dependencia estatal".
Flor Mallagray
Carlos Villanueva