Ana María Grellet: “El psicoanálisis me ha salvado”

Ana María Grellet: “El psicoanálisis me ha salvado”

por

Raquel Abraham

Periodista. Jujeña y apasionada de mi provincia.

Fotos: Ollie Wright

#Psicología

Es casi imposible nombrar a Ana María Grellet y no asociarla automáticamente al Psicoanálisis. Ella misma reconoce que esta práctica analítica significa para mucho más que un rol o una carrera: “Es lo que más me gusta hacer en la vida, es mi prêt-à-porter”, afirma tomando prestado el término de la moda, lo cual tampoco parece casual, ya que además de ser psicoanalista, Ana María tiene una presencia que se impone, entre elegante y glamorosa, como si su apariencia reflejara lo que siente su alma, (o para usar términos que le son propios al psicoanálisis), su inconsciente: autoestima y seguridad.

Ana María es una mujer plantada en bases sólidas, después de someterse ella misma a un proceso de introspección profundo que la hacen ser la persona que es hoy, con múltiples facetas: “Una de las cosas que yo me planteaba cuando era más joven y tenía hijas más chicas, era qué era más importante para mí, si la maternidad o la profesión – relata casi a modo de confesión -, hoy te digo que iban a la par: ocuparme de la maternidad, ocuparme de la profesión y ocuparme de ser una mujer en el mundo”.

Raúl Argüello

Nacida en un ingenio del interior de Tucumán y graduada de Licenciada en Psicología de la Universidad Nacional de aquella provincia, Ana María transitó por diversos ámbitos laborales en Jujuy. Hace 26 años que ejerce la profesión y ha trabajado en distintas instituciones psiquiátricas, ha coordinado gabinetes y clínicas de día: “Conozco bastante, lo cual no quiere decir que yo haya aprendido mucho, sino que he estado en la trinchera”, afirma. Y después de tanta práctica en distintas instituciones, decidió que era momento de tener un lugar que lo sintiera como propio, acompañada de gente que conoce, respeta y de muchísima confianza.

Con este leitmotiv nace el CIP (Centro Integral de Psicología, Psicoanálisis y Psiquiartría), un espacio mentado desde la experiencia y en búsqueda de la excelencia. “La idea fundamental es que el paciente tenga el respaldo de está siendo escuchado por gente muy formada”, argumenta Ana María.  Integran también el CIP, el licenciado en Psicología Federico Orloff, la licenciada en Nutrición María Belén Rodríguez Lauandos y la médica psiquiatra Cecilia Rioja: “Cecilia tiene una mirada semiológica maravillosa, una muy buena clínica. Es muy importante para el paciente que el profesional tenga una lapicera menos rápida que el oído, primero saber escuchar para saber luego de qué manera medicar, o no”, señala Ana.

Raúl Argüello

“El psicoanálisis es de una extrema exigencia”


¿Por qué decidiste practicar el psicoanálisis dentro de las distintas corrientes de la Psicología?

Yo me recibí muy joven, tenía 23 años cuando me recibí. A mí me tocó cursar psicología profunda en épocas donde ya se veía la agitación del Proceso. Esto me apresuró a terminar la carrera, a hacerla más ágil, porque era muy difícil, perdimos familia, compañeros, profesores, etc. En ese momento yo estaba en contacto con otra gente, con otra línea de trabajo. En una oportunidad yo entré en contradicción, en una crisis respecto de lo que se estaba haciendo y cómo se estaba haciendo. Fui en ese momento interceptada por mí misma: “esto que se hace no tiene nada que ver con lo que yo quiero hacer”. Entonces me fui del grupo, busqué en otro espacio una respuesta, y me metí en el psicoanálisis.

¿Y el psicoanálisis te dio las respuestas que esperabas?

Yo creo que el psicoanálisis me estaba esperando, fue el mejor partenaire que tuve en mi vida, no solamente porque epistémicamente me dio las herramientas para trabajar, sino porque también hacer psicoanálisis en el sentido de psicoanalizarme (que a todo el que aspira a ser un practicante de análisis debe hacerlo); a mí me ha salvado. Me ha salvado de esta cosa de que no me quedé obnubilada ni hipnotizada con nada que tenga que ver con lo subjetivo. Yo quería saber más todavía sobre una técnica que apunte a algo que tenga que ver con la verdad del sujeto, que no escuche yo que el otro me diga: “a usted le pasa tal cosa”,  sino que yo pueda hacer el proceso de saber esa verdad que puede aparecer a medias, se insinúa.

¿La subjetividad no está siempre al lado del profesional? ¿Cómo se despoja el psicoanalista de sus preconceptos sobre el mundo?

No podría practicar el psicoanálisis si yo no tuviese incorporada la ética del psicoanálisis, que es el deseo del analista de hacer trabajar el inconsciente, y la única manera que haces trabajar el inconsciente es siendo neutral. Nada tuyo tiene que filtrar, absolutamente nada. Es una modalidad de trabajo de mucha exigencia porque es una atención flotante para poder capturar algo de lo que dice el sujeto. Yo no puedo mimetizarme o identificarme con el paciente que dice algo que se parece a algo mío, ahí voy a entorpecer mi función. Los nudos que tenemos oscuros y no resueltos aparecen en nuestra dificultad de trabajo. Entonces es menester que el analista haya atravesado un análisis, se haya formado y haya supervisado sus casos, se haya dado cuenta de su clínica, que son las patas necesarias para la buena formación. El psicoanálisis es de una extrema exigencia, tanto es así que dentro del ámbito de la Biblioteca Analítica seguimos todo el tiempo estudiando y formándonos sin cesar. Los que estamos como miembros de la Biblioteca ya tenemos incorporado nuestro compromiso con la institución, porque el psicoanalista no es sin la institución. Vos podes enseñar, transmitir, hacer que el otro despierte un deseo por saber.

Raúl Argüello

La otra verdad


El psicoanálisis tiene la “mala fama” de que lleva años de terapia. ¿En  algún momento el paciente se cura?

Hay que distinguir momentos. Uno de los momentos que hay que distinguir es que cuando viene el paciente, viene porque está sufriendo por algo o por alguna pregunta que se le ocurrió respecto de sí. Hay algo que le inquieta, le incomoda y no está en su voluntad poder decidir que sea de otra manera. Entonces demanda que uno sepa qué tiene. Las entrevistas preliminares sirven para que uno pueda, como analista, situar que ese original síntoma que lo trajo después se convierte en otra cosa y puede descubrir, a medida que está tramitando eso, que en realidad es otra la cuestión que pone en juego. Porque la temporalidad es para muchos el furor de las terapias breves, vs el psicoanálisis, que no te promete una temporalidad acotada. Aunque debo decirte que muchos pacientes en entrevistas preliminares hicieron un levantamiento sintomático y eso es todo lo que les interesa y si quieren analizar y continuar les lleva un tiempo que también el paciente acuerda. La diferencia está en que nosotros dirigimos la cura, y no el paciente, como en otras terapias. Porque si vos dirigís al paciente, haces que reafirme todo el enjambre de sentido que ya trae. “Yo soy así porque mi madre me decía tal cosa, o soy igual que fulano, como me decía mi papa, sirvo para esto”, etc. Son palabras ajenas. El sujeto es mordido por esas palabras ajenas. El tema es hacer caer esas palabras ajenas para ver qué es capaz el sujeto de construir como algo muy propio, lo más singular de él, una vez que cae la novelita con la que uno viene. Todos venimos con una novelita.

¿De esta manera el sujeto puede descubrir sus verdaderos deseos?

Cuando se dice muy livianamente “Yo hago lo que quiero, este es mi deseo”, quiero decirte que el deseo es inconsciente, solo se merodea, uno se aproxima pero no tiene nada que ver con los anhelos que uno pronuncia. Cuando vos decís: “a mí me gustaría, si yo tuviese tal cosa, esto me daría tal seguridad o tal felicidad”, esos son los anhelos, es como una especie de espejismo que nos hipnotiza, consideramos que por ahí va la cosa, pero cuando vos comenzás a trabajar los factores que juegan permanentemente en contra, o los factores del engaño del sujeto respecto de eso, ahí aparece algo de otra verdad, y la otra verdad es la que estaba coagulada en otra instancia que uno la va merodeando como si fuese un camino sinuoso. Como uno no se lo puede pronunciar a ese deseo inconsciente, se va en esta construcción y deconstrucción de la novela, de los ciclos, “yo soy la porquería, la peor, la mejor, la del medio, la que sostengo, la que pudo siempre”, todo esto se va deconstruyendo para armar algo diferente. El sujeto busca alivio, yo le puedo dar una pincelada de barniz y le digo “usted es fantástico”, pero es más bien es del orden de la sugestión.

Raúl Argüello

¿En esta etapa de tu vida, podes decir que hoy sos mejor terapeuta que ayer?

No fui la mejor, fui responsable en cada cosa que hice y en cada instancia laboral que me tocó estar. He trabajado 26 años de mi vida en instituciones psiquiátricas, conozco la trinchera bastante. Ojalá todo el tiempo sea mejor que ayer. No llegas a un tope, no es que decís: “ay, llegué a un tope y ya no necesito saber más”. Todo el tiempo aprendemos y cada caso te coloca en una encrucijada de saber cómo vas a direccionar esa situación, eso es lo interesante que tiene. Estas invitado todo el tiempo a tener que implementar los modos. Cada persona es una hoja en blanco para mí, es un aprendizaje y una especie de camino a recorrer. A mí esto me encanta, es lo que más me gusta hacer en la vida.

Raúl Argüello

Consultas


El CIP atiende a adolescentes y adultos. Los turnos se sacan por teléfono, por la mañana y por la tarde. (Las urgencias subjetivas están contempladas). 

Contacto:

Cel. 3884040190
Dr. Vidal 1243 - 2° "A". Barrio 23 de Agosto.