27 de octubre de 2021

Almacén

Aborto: Un debate abierto entre lo público y lo privado

Aborto: Un debate abierto entre lo público y lo privado

por

Ana María Grellet

Psicoanálisis para pensar

#MesDeLaMujer

En los tiempos que corren, estamos absorbidos en debates públicos sugiriendo éstos en el campo de lo social, lo que se supone deben realizar los sujetos en el campo de lo privado.

A propósito de las polémicas circundantes al tema de la legalización del aborto, en la proliferación de posicionamientos y argumentaciones de las más variadas, se hicieron presentes fuertemente, las figuras del amo y sus restricciones.

Que los discursos puedan ser pensados como manera de educar a las mujeres, es una idea que ronda al psicoanálisis desde textos freudianos como El tabú de la virginidad, o El horror a la feminidad. Los discursos sobre lo femenino dan cuenta  del temor a la libertad de la mujer: sea una niña, adolescente o adulta . Como si en el entramado discursivo imperante la mujer debiera ser el lugar de debate acerca de los cuidados, como si alguien detentara el saber acerca de qué quiere una mujer, desde diversos ámbitos (el médico, el eclesiástico, el educativo) se enuncian pros y contras a la hora de enfrentar el hecho que que en la realidad de nuestro país y del mundo, las mujeres efectivamente interrumpen embarazos.

Paralelamente,  se hace visible en todos los ámbitos la intolerancia a aceptar como una decisión cabal, la interrupción voluntaria de un embarazo, por las razones que fuera. 

Los movimientos de mujeres, por su parte  presentan el cuerpo de la mujer como de su absoluta propiedad, sin embargo sabemos que decir "este cuerpo es mío" es un imposible para el sujeto, que guarda con su cuerpo una relación singular. Que toda decisión, ser o no ser madre es no-toda, vacilante, incompleta y que las consecuencias de una decisión a este nivel, son para una mujer imprevisibles. En todo caso, se desplegarán en el "habrá sido" del tiempo de su propio análisis, o al menos, es lo que podemos ofrecerles.

En el tejido argumental tenemos las voces del amo en nombre del discurso médico, la religión, la ciencia, la moral: todos sabrían qué deberían hacer las mujeres "tu eres mi niña, pequeña mujer". Aun a  sabiendas de que efectivamente las mujeres deciden no llevar adelante embarazos, se pretende taponar la pregunta sobre la causa con directivas, condicionamientos, cuestionamientos acerca de las potenciales consecuencias de este acto. Con la ilusión de las buenas intenciones o apelando al mentado instinto materno cuando desde el psicoanálisis sabemos que no hay relación natural entre seres humanos, que el destino de una mujer en relación a la maternidad está escrito en las huellas de un deseo transmitido, con los escollos y vaivenes que para cada cual éste derrotero haya adquirido a lo largo de su historia.

Decir que no existe el instinto es reconocer que existe el deseo, que no podemos reducir ningún acto humano a lo puramente instintivo porque el hombre está separado de la cosa por los atravesamientos discursivos de su mundo.

Ahora bien, cuando el relevamiento pretende tomarlo la educación, ideal de una educación sexual integral propuesta como solución y salida, nos encontramos con la ilusión de que esto educaría la pulsión y que lo libidinal quedaría aplanado por el saber. Desconocimiento de que  los encuentros con lo sexual pueden no pueden reconocerse ni ser decodificados en función de  la información recibida: un poco ingenuo y lo que sería más preocupante aún, extraviante. A los sujetos se los informa, sin tener en cuenta que entre el sujeto y el objeto de conocimiento, Freud postuló al fantasma, que como la trama donde habita el amo para cada cual,  puede habilitar o no,  el deseo de saber en cuestiones del empuje erótico. También se puede hacer síntoma de la información que se recibe, se puede circular por médicos preguntando y preguntando sin que se llegue a obtener una frase que atempere las dudas, que tranquilice a los sujetos; por último se puede saber y de igual modo repetir.

En psicoanálisis el encuentro con lo sexual, sea dentro del marco de una relación, encuentro fortuito o de un acto violento,  no se resuelve por la vía de la información, como tampoco por la vía de la prohibición. Sin desmerecer las consecuencias de una buena información, el encuentro (elegido o no) con lo sexual será traumático, placentero, horroroso, satisfactorio, en el conjunto. Es decir, que lo sexual está en psicoanálisis escindido también del deseo de un hijo.

La puesta en marcha urgente de la educación considerándola un factor de freno a las erráticas formas de una supuesta "sexualidad sin conciencia" deja afuera de discusión que en el entramado planteado, en resumen se trata en lo social de tomar a la mujer, su cuerpo, sus modos de goce y su deseo o falta de deseo respecto a la maternidad como un objeto abordable a nivel de las políticas públicas, que sabemos funcionan con la lógica del "para todos".

 "Lo público, lo privado y lo íntimo" al decir de Daniel Millas en un artículo de la revista La Ciudad Analítica. En lo público, la proliferación de figuras del amo, lugar de debate de los discursos imperantes. La mujer, la pequeña mujer que debe ser vigilada o educada antes de tener libertad para decidir su destino.  En lo privado, la apuesta es al uno por uno, adueñarse de las decisiones, de los nombres que se elige soportar; hacer pasar los discursos por la criba de la singularidad, tan poco soportada. La apuesta a la  ética del bien decir, aun cuando en lo más intimo no dejamos de ser increpados por modelos superyoicos.

Y es que lo social jamás podrá abarcar aún con sus desarrollos más exquisitos, lo que le acontece a un sujeto en su intimidad.

 

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